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Panamá, domingo 15 de abril de 2007
 

CRISIS.

Irán ‘vs.’ Gran Bretaña: ¿Quién parpadeó?

AP/John Moore
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Francis Fukuyama

Mientras los analistas denunciaban que Gran Bretaña capituló ante Irán y le entregó una victoria humillante al obtener la liberación de los 15 marines británicos la semana pasada, parecería que lo que realmente pasó fue casi todo lo contrario. Pero para entender por qué esto es así, tenemos que analizar el panorama más amplio de la política interna iraní en el que se desarrolló la crisis.

Nuestro problema iraní, en realidad, es un problema con el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI o Pasdaran en persa) y las instituciones aliadas como la milicia Basij. Estos son los órganos de "poder" que actúan como la base política para los conservadores dentro de Irán. A cambio de su apoyo, los líderes políticos como el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani y el líder supremo ayatollah Ali Khamenei permitieron que el CGRI creciera hasta convertirse en un Estado semiautónomo dentro de otro Estado. Hoy es una entidad grande y en expansión que controla su propia agencia de inteligencia, una base industrial y compañías de importación-exportación, como el FSB ruso o el Ejército chino. Desde que llegó al poder, el actual régimen de Ahmedinejad le otorgó a las compañías asociadas con el CGRI miles de millones de dólares en contratos de asignación directa, con lo cual no hizo más que aumentar la percepción de corrupción que ya predomina en la población.

Existe un consenso generalizado de que el líder supremo Khamenei puso en funciones al actual presidente chiflado Mahmoud Ahmedinejad como una manera de contrarrestar al ex presidente Rafsanjani, y que ha lamentado esta decisión desde que Ahmedinejad se fue de boca sobre el Holocausto y sumergió a Irán en un aislamiento cada vez más profundo. El actual presidente proviene del CGRI (específicamente, de la unidad Ramazan de la fuerza Quds) y utilizó a esta organización y a la milicia Basij para ayudar a consolidar su poder actuando en contra de los opositores políticos más liberales.

Nadie sabe exactamente por qué el ala naval del CGRI capturó a los 15 marines británicos a fines de marzo. Algunos especularon con que fue una operación independiente por parte del comando del CGRI, o la Marina, motivada por una oportunidad local. El CGRI puede haber querido algunos elementos para negociar la aparición de sus miembros capturados en Irak. Sin embargo, no parece accidental que la captura se produjera inmediatamente después de que el Consejo de Seguridad aprobara una serie de sanciones muy específicas contra Irán que tenían como blanco no sólo a las compañías asociadas al CGRI y a instituciones financieras como el Ammunition and Metallurgy Industries Group y el Sepah Bank, organizaciones vinculadas a actividades nucleares o de misiles balísticos, sino también a una serie de altos comandantes del CGRI, entre ellos Morteza Rezaei, subcomandante de la Guardia, el vicealmirante Ali Ahmadian, jefe del Estado Mayor Conjunto, y el brigadier general Mohammad Hejazi, comandante de las milicias Basij. Al congelar los activos iraníes fuera de Irán, las Naciones Unidas estaban golpeando al CGRI donde le duele, en la billetera.

Obviamente, quien haya sido el responsable de la decisión de capturar a los marines británicos anhelaba reavivar parte del fervor de la revolución de 1979 y usar eso para empujar al resto de los líderes hacia una confrontación con Gran Bretaña y Estados Unidos. De ahí las "confesiones" televisadas que recordaban la toma de rehenes en la embajada norteamericana (el "nido de espías") y las manifestaciones contra las embajadas extranjeras. Pero la estrategia no funcionó y evidentemente hubo una lucha de poder en bambalinas entre los diferentes sectores del régimen. Se esperaba de parte de Ahmedinejad un discurso importante frente a una gigantesca multitud en Teherán, pero lo canceló a último momento, y cuando finalmente habló, fue para anunciar que los cautivos pronto serían liberados. Los prisioneros del CGRI en Irak fueron liberados, pero Gran Bretaña no pidió disculpas ni admitió errores a cambio. De manera que parecería que fueron los iraníes los que parpadearon primero, antes de que el incidente pudiera derivar en una genuina crisis de rehenes al estilo 1979.

Nada de esto significa necesariamente que haya "radicales" y "moderados" dentro del régimen clerical en Teherán. Los que tiran de la cadena del CGRI están comprometidos con una agenda revolucionaria y, sin duda, quieren un arma nuclear tanto como los comandantes del Pasdaran. Una de las supuestas razones por las que Khamenei no quería a Rafsanjani como presidente era porque no estaba lo suficientemente a favor del programa nuclear. El régimen iraní, sin embargo, no es una fuerza destructora totalitaria; hay importantes divisiones dentro de la cúpula y existe una importante facción que no quiere el aislamiento de Irán. El CGRI evolucionó hasta convertirse en algo parecido a una organización mafiosa, con amplios intereses económicos que derivan tanto en corrupción como en una potencial vulnerabilidad a sanciones impuestas por la comunidad internacional.

Es importante recordar esto: los responsables de la captura de los marines británicos querían una escalada de la confrontación, para mejorar su postura doméstica y devolver el golpe por las sanciones que empezaban a doler. Esto sugiere que lo que la administración Bush ha estado haciendo –aumentar lentamente la presión a través del uso de la diplomacia para crear una coalición internacional que hoy incluye a los rusos- es el camino apropiado para transitar.

Project Syndicate. El autor es decano de la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados, Universidad Johns Hopkins.



© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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