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Panamá, domingo 15 de abril de 2007
 

CUANDO SOLO IMPORTA EL DINERO.

La destrucción de Bella Vista

835401Betty Brannan Jaén

Panamá, R.P. -He demorado en escribir de este tema porque temía que se me acusara de conflicto de interés al usar mi columna para ventilar un asunto que es de interés personal, además de ser de interés general. Pero he visto algo tan preocupante en este último viaje a Panamá que no quiero seguir callada y para evitar un conflicto de interés, creo que lo correcto es hacer lo que los norteamericanos llaman full disclosure sobre lo que me toca del tema.

Mi residencia cuando estoy en Panamá es una de las casas más antiguas de Bella Vista. Mi bisabuelo, Carlos A. Mendoza, comenzó su construcción en 1914, pero murió antes de que fuera terminada; mi abuela, Josefa Mendoza de Jaén, con mucho sacrificio la terminó de construir y luego se casó con el arquitecto, mi abuelo, Octavio Jaén. Desde entonces, 1916, cinco generaciones de Mendozas, Jaenes, Brannans, y ahora Bergers (mis hijos), hemos vivido en la casa donde estoy escribiendo esto. Es una bella casa de piedra frecuentemente fotografiada como ejemplo prístino del estilo "bellavistino" de arquitectura. Justo en frente hay otras dos casas también muy bellas y casi tan antiguas como la de nosotros, que fue la primera casa en esta calle, la primera calle de Bella Vista. Debo agregar que es una calle angosta, adornada simpáticamente con una hilera de palmeras a cada lado.

Por todo lo anterior, obviamente, tengo un claro interés personal en que Bella Vista se conserve como el barrio tranquilo y de charm arquitectónico que siempre había sido. Pero también pienso, sinceramente, que la preservación de Bella Vista es algo que debe interesar a todos los residentes de la ciudad de Panamá, porque todos nos beneficiamos de preservar los paisajes lindos y la arquitectura antigua que enriquecen el entorno urbano. Solo la semana pasada estuve en Savannah, Georgia, quizás la más bella ciudad de Estados Unidos, y me maravillé, no solamente de su arquitectura neoclásica y de sus abundantes parques, sino también de cómo los moradores y los políticos se han unido para conservar tanta belleza. Uno camina por los barrios viejos de Savannah diciendo a cada paso, ¡esto sí es ciudad!

Pocos días después de estar en Savannah, viajé a Panamá, y el contraste no puede haber sido más crudo. Lo que está ocurriendo en la avenida Balboa me parece un espanto, un boomtown descontrolado, "adefesioso", e "invivible" que además se está robando la bahía que antes pertenecía a todos, sin hablar de obligarnos a costear inversiones en infraestructura que los mismos promotores debieran estar pagando. Y no veo cómo la solución podrá ser una cinta costera construida a la ligera sin consulta ciudadana, sin transparencia y con los mismos criterios chabacanos que precisamente han causado el caos en la avenida Balboa.

En mi cuadra, mientras tanto, en este viaje descubro que en cuestión de semanas han tumbado tres edificios y tres más están en venta, incluyendo las dos casas bonitas en frente de la nuestra. Al lado de nosotros ya están construyendo un edificio de más de 30 pisos (cuatro apartamentos por piso, en un lote donde antes había una residencia unifamiliar) y si hacen igual en cada uno de los lotes baldíos o en venta, nosotros quedaremos totalmente rodeados de torres que nos bloquearán la luz y la brisa. En otras palabras, quedaremos asfixiados.

Para nada me consuela que en todas partes me digan que hay una propuesta de ley para detener la destrucción de Bella Vista, como si semejante propuesta sirviera de algo. Es puro show, o como dijo Raisa Banfield de la Alianza Pro Ciudad, "cuando aprueben el proyecto de ley, ya no habrá estructuras arquitectónicas que proteger". Me parece claro que los promotores de los grandes proyectos devorarán todo el espacio posible y solo permitirán aprobar la ley cuando ya no quede nada que les interese. Como escribió el arquitecto Álvaro Núñez en estas páginas, estos promotores "solo entienden dos cosas: dinero y densidad".

Los bellavistinos tenemos que unirnos antes de que sea tarde -si no lo es ya. Aplaudo la creación y la labor de la Alianza Pro Ciudad y aplaudo también que los residentes de San Francisco hayan sabido unirse para detener los nuevos proyectos allí. Me dicen que hay un esfuerzo igual para Bella Vista, pero no sé quién lo lidera o qué éxito está teniendo. Solo sé que sin apoyo ciudadano masivo, Bella Vista morirá derribada y asfixiada.

La autora es corresponsal de La Prensa



© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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