| CANAL de panamá.Un barco transita los 80 kilómetros de extensión de la vía.
Una travesía en el Cape Race
El tránsito de un buque panamax toma en promedio 12 horas entre el océano Pacífico y el Atlántico.
El buque transportaba contenedores desde Chile con dirección a Freeport en Bahamas.
| LA PRENSA/ Wilfredo Jordán Serrano |
|
| DEMANDA. En horas de la mañana se atiende el tránsito de los buques en dirección norte por ambos carriles de la esclusa de Gatún.834889 |
Wilfredo Jordán Serrano
wjordan@prensa.com
La oscuridad aún invade la entrada del Canal. Son las 4:45 de la madrugada. El reflejo del alumbrado del Canal sobre el agua es como un espejo, plácido y recóndito. El portacontenedores Cape Race, con bandera de Libia, se prepara para ingresar a la esclusa de Miraflores, en el Pacífico, y transitar hacia el Atlántico. El buque con 663 pies de eslora y 106 pies de manga, carga contenedores de Chile y se dirige hacia Freeport, Bahamas.
Los prácticos de la Autoridad del Canal de Panamá, Hernán Navarro y José Pablo González, son los oficiales asignados para tomar el mando de la embarcación y hacer la travesía por los 80 kilómetros de vía, que incluye el paso por las esclusas de Miraflores, Pedro Miguel y Gatún. Navarro piloteará la nave desde Balboa hasta Gamboa, en las entradas del lago Gatún, mientras que González lo hará desde Gamboa hasta el rompeolas de Cristóbal, en Colón.
Miraflores
| LA PRENSA/ Wilfredo Jordán Serrano |
|
| ROZANDO. Los panamax solo dejan dos pies libres entre la pared de la esclusa y el buque. |
Una densa franja blanca en el horizonte augura la presencia de neblina, algo común en el Canal que está rodeado de área boscosa. "Si hay mucha neblina debemos esperar a que caliente el sol", dice el capitán González, mientras mira la pantalla del radar.
La embarcación viaja a dos nudos de velocidad (cuatro kilómetros por hora) para hacer el primer esclusaje. Navarro dirige la embarcación desde el puente de la nave, al lado del capitán de la nave Boris Bakaric, un croata de 40 años. El timonel de nacionalidad filipina sigue las órdenes del capitán Navarro, a través de Bakaric, para dirigir la nave.
"¡Full ahead!" repite Bakaric, indicándole al timonel del buque que marche hacia adelante. Dos remolcadores de 4 mil 800 caballos de fuerza cada uno, y seis locomotoras de 70 mil libras de presión cada una, se preparan para guiar el tránsito de la embarcación por la cámara de la esclusa. En la proa del buque, 12 pasacables coordinan el amarre de los cabos (sogas) del molinete al remolcador y las líneas (cables de acero) a las locomotoras.
| LA PRENSA/ Wilfredo Jordán Serrano |
|
| MANDO. Una vez ingresan en el Canal los capitanes de los navíos ceden el mando a prácticos panameños. |
Concluido el amarre, Navarro inicia la operación de esclusaje. Las compuertas se comienzan a abrir para poner el agua a nivel y avanzar el buque dentro de la esclusa. Es el momento de mayor tensión porque entre la pared de la esclusa, que mide 110 pies de ancho, y el casco de la embarcación, solo quedan dos pies libres de cada lado. Cualquier fallo en la orden del práctico producirá un roce que arruinará la pintura del casco, algo que no es del agrado de los propietarios de los buques, principalmente los deslumbrantes cruceros.
Una vez dentro de la segunda cámara, el agua se pone a nivel del lago de Miraflores para abrir las compuertas y seguir rumbo a la esclusa de Pedro Miguel, que solo cuenta con una cámara. El proceso de ingreso y salida de la esclusa tomó aproximadamente una hora y 30 minutos.
Al abandonar la esclusa, el buque ingresa al lago Gatún, y González asume el mando de la nave a ocho nudos (16 kilómetros por hora), la máxima velocidad que se permite en esta área del Canal. González guía el buque dándole órdenes al timonel y siguiendo la ruta marcada por la boyas y los enfilamientos, unas guías de navegación, a lo largo del Gatún y del corte Culebra.
Último esclusaje
A las 11:30 a.m., bajo un cielo completamente despejado, el Cape Race se aproxima a la esclusa de Gatún, donde hay dos buques esperando para transitar. González ordena a la tripulación –en el barco no hay más de 15– "fondear" o anclar la nave para esperar turno. El capitán del buque dice que hubo un problema en la computadora y es posible que "se quede sin máquina". Es el momento de asumir las previsiones de practicaje –opciones de maniobras náuticas– porque el desplazamiento del buque es de 47 mil toneladas métricas y si se queda sin máquina podría provocar un accidente. Afortunadamente la máquina respondió y el buque se pudo fondear lanzando tres grilletes al agua.
Una hora más tarde, cuando los dos buques previos completaron su tránsito, dos remolcadores y seis locomotoras repiten la operación de esclusaje para guiar el paso del Cape Race por la esclusa de Gatún.
¡Al fin, misión cumplida! Eran las 3:30 p.m. cuando el buque llegó al rompeolas de Cristóbal, final de la travesía. Después de 12 horas de tránsito, tiempo promedio que tarda en pasar una nave por el Canal, González se despidió de Bakaric, quien reasumió el mando de la nave rumbo a Bahamas.
|