| SOCIEDAD. DE LAS CALLES A LA PASARELA.
Simple y crudo
‘Punk’, en inglés, despectivamente significa basura, vago o escoria. Para los punks su realidad no es la que plantean los medios de comunicación masiva.
Carolina Proaño Wexman
carolinap@prensa.com
Todo era asquerosamente perfecto. Demasiado limpio y correcto. Demasiado falso para ellos. Habían comenzado los 70 en Inglaterra y se iniciaba en las calles el fenómeno conocido como punk, con grupos como Sex Pistols, The Clash, The Ramones, The Damned.
En Panamá el punk llegó a principios de los 80 y fue adoptado por jóvenes de todas las barriadas, que además preferían el punk en español de La Polla Records, Los Ilegales y Los Violadores.
Los punks fueron populares en muchos lugares porque expresaron gráficamente bien el estado de ánimo de incontables jóvenes pobres, proletarios, hartos de lo que para ellos eran mitos y espejismos del sistema.
Su desencanto era abismal y abarcaba todo: familia, religión, escuelas, instituciones, gobierno; el rechazo llevaba a los punks a inclinarse por muchas cosas que la sociedad consideraba repugnantes, destructivas o tabúes y a comportarse acorde a ese rechazo.
Primero, usaban ropa de cuero, el cabello muy corto y pintado de colores, luego vinieron las cabezas con largas puntas (mohawks), mucho maquillaje en las mujeres, collares de perro, aretes. Se usaban más las Converse. Cadenas amarradas, unas esposas, botas militares, ropa desgarrada y (con los años) perforaciones en el cuerpo. Todos trataban de imitar a Sid Vicious (líder de los Sex Pistols).
La aparencia en los punks fue una denuncia abierta a la sociedad y alteró la vida diaria de los habitantes conservadores de la gran ciudad. Pero no fueron la ropa ni las palabras, no son las canciones, sino el uso que de ellos se hizo y que hoy ocupa pasarelas fashion, la televisión, las tiendas de moda y los medios de consumo masivo: todo a lo que los punks, de hace 20 y 30 años, le escupieron.
(Vea Sociedad: Movimiento escoria)
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