| HECHOS CRUZADOS.
La semana
O cambian de asesores o cerramos el negocio
Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com
Los dirigentes políticos cuentan con costosos asesores que les ayudan a hablar como hablan, a prometer lo que prometen, y a entender la realidad de una manera un poco impostada.
Pero la asesoría debe estar pasando por momentos bajos. Alguien le dijo a Hugo Simón Chávez que lo mejor para demostrar su carácter de líder regional imprescindible para que nuestras vidas mejoren, era hacer una gira presidencial paralela a la de su homólogo estadounidense. Eso sí, recorriendo más países, sacando la chequera como si de embajador taiwanés se tratara, y haciendo que le pusieran coronas de flores por donde pasara: ya se sabe, a él sí se le adora. ¡Uf!
Otro asesor le explicó a George W. Bush que los latinoamericanos somos algo lentos para entender, y rápidos para olvidar. Por tanto, el mandatario estadounidense vino a salvar a los pobres de la región, a promover la democracia y a invitar a unos cuantos millones de latinos a su país para trabajar con papeles legales y mucho cariño por parte de los anfitriones. Por supuesto que también le recomendó no acercarse a los países rebeldes, aunque era imprescindible hacerse la foto con la izquierda de hielo líquido que está instalada en Brasil y Uruguay. Hay que guardar las apariencias.
El asesor que sí perdió el sentido fue el de nuestro Presidente. Señor asesor: ¿cómo se le ocurre decirle a Torrijos que ante preguntas sobre el Código Penal, diga no conocerlo? Un ciudadano despistado y que no conozca bien al Presidente, pensaría que o está faltando a la verdad o es irresponsable.
Porque, al final del paseo, no haberse dado una "leidita" a la reforma siendo el máximo responsable del país, es como no conocer el proyecto de Constitución en un proceso constituyente.
A veces, solo a veces, uno tiene la sensación de que o nuestros ¿líderes? han perdido la cabeza o de que realmente ellos creen que nosotros no pensamos.
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