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Panamá, domingo 18 de marzo de 2007
 
TEMA DE PORTADA
EL ARTE DE NARRAR
Así se escucha el béisbol en Panamá
 
Cada uno de ellos desarrolla su propio estilo, ese que mantendrá a la audiencia cautiva en la misma estación de radio hasta el final del partido. Los narradores y comentaristas de béisbol tienen como tarea transportar al oyente desde la butaca de su casa hasta el estadio. Conozca cómo realizan su oficio. 
 
ESTHER M. ARJONA Y DANIEL DOMINGUEZ 
mosaico@prensa.com 
 

Lo convencional sería decir que el tercera base está jugando adelantado, que los jardineros se ubican en lo profundo del campo y que el pitcher está lanzando de lado. Los narradores de béisbol panameños a eso le agregarían algo así como "el pitcher se prepara, busca la señal de su receptor, la mejor señal en Panamá te la da... Aquí viene el lanzamiento, strike cantado, un strike perfecto como los colchones...".

Narrar lo que ocurre en un estadio es para los profesionales del micrófono y las estadísticas algo de lo más natural y lo disfrutan en cantidad. La mayoría de sus carreras la han hecho a caballo entre la radio y la televisión, casi exclusivamente con notas deportivas, principalmente sobre béisbol. Con igual emoción te cuentan, noche tras noche, los partidos de las categorías menores y los torneos juvenil y mayor, que los encuentros de la selección nacional y de las Grandes Ligas en Estados Unidos.

Les encanta transmitir para la radio porque sienten que deben imprimirle más sentimiento a sus crónicas, ya que se requiere de una mayor cuota de descripción que en la televisión, donde todo está como dado. No es fácil contarle al oyente lo que ocurre en el estadio como si la persona estuviera cómodamente sentada en las graderías, y aún más complicado es provocarle tal emoción que lo haga saltar de la silla en la sala de su casa con solo escuchar una voz que sale de su radio.

"Hay que describir dónde está cada pelotero. Los actuales narradores a veces cometen el error de no ser tan descriptivos: hay que narrar el juego como si todos lo estuvieran viendo", explica David Salayandía, quien actualmente labora en W Radio.

De acuerdo con Eric Espino comentarista de RPC Radio, la audiencia ha variado y se requiere de otro tipo de ideas en la narración, comentarios y docencia de los fundamentos del juego.

Por otra parte, la buena relación entre el equipo de narración es fundamental para Espino. "Como la relación es buena se hace jocosa. Hay que de vez en cuando hacerla más atractiva, hacer cosas nuevas y también saber adelantarse a las jugadas que se van a dar".

Un estilo inconfundible

Si ellos lo dicen debe ser cierto: narradores como los de Panamá no hay, y lo destacan como algo positivo, sin ánimos de echar a correr la vanidad. Anunciar tal jugada y a la par mencionar una cuña publicitaria no es broma, algo que sin duda es impensable en la formalita liga de EU, y tampoco ocurre en América Latina, salvo en República Dominicana y Nicaragua, cuyos narradores, claro, lo aprendieron de los istmeños.

"En el extranjero se sorprenden con la manera como nosotros narramos. No es normal que en un partido de béisbol, y menos en EU, tú estés narrando y comiences a decir una serie de menciones comerciales y luego vuelvas a decir cómo va el juego. En otro país el narrador se volvería loco si nos imitara, no es fácil adaptarse a este sistema; es nuestro y la gente lo acepta", dice Salayandía.

Agrega Elías González, quien transmite béisbol a través del Sistema 106 Uno, que la dinámica de las cuñas es distinta en Estados Unidos porque aparecen "cuando acaba el episodio. Cualquier narrador que sea un monstruo en Norteamérica viene a Panamá a narrar como nosotros y no da bola. Ellos tienen computadoras que les dan toda la información".

Claro que ahora también para los nacionales es más sencillo seguir el día a día de los eventos deportivos nacionales e internacionales. González rememora que en los años 80 "era toda una odisea saber cómo le iba a los panameños en las Grandes Ligas o actualizar las estadísticas en la carpa grande. Era una época difícil". En opinión de González, ese estilo tan peculiar tiene entre sus padres al comentarista Víctor Raúl Vásquez. "Él levantó las transmisiones de béisbol en Panamá. Todo se lo debemos a él, hizo valer los comentarios e incorporó las cuñas".

¡Qué anuncios! A esta altura ya ninguno tienen que ni leer las pautas publicitarias porque ya se la saben de memoria, salvo que sea un cliente nuevo. Estos breves mensajes comerciales los mandan de las empresas publicitarias y otras veces los envían los propios clientes. ¿La mejor? La que sea curiosa y vaya al grano, porque si es muy larga se pasa la jugada y arde Troya.

Los anuncios varían de precio de acuerdo con la frecuencia con que son mencionados a lo largo del partido. Entre las pautas más costosas están las denominadas de especialidades, o sea, decir cuál es el bateador que está en el círculo de espera y sus correspondientes estadísticas, cuando cantan un strike y determinan que tal jugador está out.

No se trata de un asunto sencillo. Lemo Jiménez, narrador de RPC Radio asegura que le tomó unos cinco años lograr una narración fluida que incluyera todas las menciones publicitarias. "Es mejor tratar de aprendérselas de memoria porque si te quedas buscándola y no la encuentras... Al principio mi jefe me chequeaba, 'se te quedó esta, eso es lo que paga".

Inicios

El mejor narrador es aquel que de niño jugaba a serlo. O por lo menos esa es la experiencia que le tocó a David Salayandía y a Elías González, quienes prácticamente nacieron con un bate y una pelota bajo el brazo. Cada cual de chiquillo jugaba a transmitir juegos de pelota imaginarios, uno tenía su estadio privado en la ciudad capital y el otro ubicaba el diamante en Guararé, en la provincia de Los Santos. Ambos echaban mano de la ficción y se inventaban encuentros tan intensos que les cortaban la respiración.

Salayandía encontró en su abuelo su primera fuente de inspiración. "Lo veía cómo se entusiasmaba escuchando los juegos de pelota por la radio. Mi abuelo me llevaba a los partidos y me crié siguiendo al equipo de Los Santos. Luego, cuando se fue, yo sólo escuchaba los partidos por radio".

José Lemo Jiménez, se confiesa seguidor del béisbol desde la niñez. "Es mi deporte favorito", y primero como fanático y luego como narrador, ha tenido la oportunidad a través de los últimos 20 años de darle seguimiento al equipo de su provincia, Chiriquí.

Elías González se recuerda con 11 años en plena faena de batear piedras con un palo cualquiera en el patio de su hogar en Guararé. "Le ponía nombre a los jugadores de ambos equipos, con partidos que duraban nueve entradas y narraba cada momento".

Para González y Salayandía hay por lo menos tres narradores que les parecen fuera de serie, de otro planeta para que se entienda: Enrique Quique De León, Hernán Botello y Chéquele Samudio. Gente como ellos fueron los motores para que esta nueva camada de profesionales se dedicara a este trabajo, que obviamente, lo consideran una diversión de principio a fin.

Eran los dos veinteañeros cuando dijeron que ya estaba bueno eso de imaginarse equipos y que había que pisar la realidad. Por eso un día Salayandía decidió que el momento de probar suerte había llegado y la primera vez que lo hizo fue en la radioemisora La Exitosa.

"Fue un día que conversé con Chéquele Samudio sobre mi intención y me hizo una prueba: una narración imaginaria, y no fue nada difícil porque era algo que había practicado por años. Era el año de 1984, tenía casi 20 años", explica Salayandía, quien luego se graduaría en comunicación social en la Universidad Santa María La Antigua.

En tanto, la historia de Elías González fue diferente. En 1985 estudiaba el tercer año de la carrera de ingeniería industrial cuando el periodista Eduardo Moreno organizó un concurso para comentaristas noveles en conjunto con Radio Musical. Sus amigos y su novia lo animaron a que participara; lo hizo, y junto a otro muchacho ganó el primer lugar entre 150 candidatos. El premio consistió en 500 dólares y estar en el estadio Juan Demóstenes Arosemena narrando un juego de verdad.

El clan González estaba alarmado por la decisión de Elías de abandonar sus estudios superiores y dedicarse de lleno a las transmisiones. "Mi familia creía que yo estaba loco, cómo iba a dejar la ingeniería, pero yo sabía que uno debe ir a donde a uno le gusta. Todavía hoy, cuando voy a un partido de béisbol, me gusta. Lo único que lamento es que el tiempo se me fue, no fui a la universidad a estudiar periodismo. Debería hacerlo, nunca es tarde".

Eric Espino fue director de la selección juvenil de Veraguas. Esa experiencia le ha dado la oportunidad de dar a conocer al oyente, además de detalles técnicos de las diferentes jugadas, un vistazo a la forma de pensar del jugador. "Mucha gente desconoce las reglas del juego y los sentimientos del pelotero, como yo lo viví trato de llevar ese conocimiento a la audiencia. Parece cosa nueva pero no lo es".

Anécdotas

Como David Salayandía era un novato a mediados de los 80, no le daban a narrar los juegos más importantes. A él le daba igual, siempre y cuando lo dejaran narrar los partidos en los que participaba el onceno de Los Santos y tuviera acción el legendario artillero santeño Roberto Magnum 44 Domínguez. Como el Olmedo Solé de Las Tablas es famoso, entre otras cosas, porque en este estadio los cuadrangulares son frecuentes, siempre que metían un home run le hacían el pase. También tuvo la buena fortuna de que "casi siempre el último juego que se acababa era el mío y tenía entonces la narración final de la jornada".

Para Lemo Jiménez las transmisiones internacionales son más sencillas. No es reprochable mostrar entusiasmo por el equipo nacional.

Sin embargo, entre provincias, el asunto se pone feo. "Siendo de Chiriquí me ha tocado decir 'Herrera campeón".

Entre los momentos inolvidables que ha tenido Elías González, elige cuando estaba comenzando y tenía a su lado a instituciones como Hernán Botello e Iván Molino Mola. "Estaba muy nervioso, no sabía cómo transmitir". Pero lo hizo tan bien, que al final del evento Molino Mola le comentó a su chofer que González tendría un futuro grande en este oficio, un apoyo importante porque "don Iván no es de echarle flores a cualquiera".

El espectador

González y Salayandía confirman una certeza: el espectador de béisbol panameño sabe del deporte. Ambos coinciden en que al hablar sobre la pelota hay que hacerlo con conocimiento de causa, porque sino te pillan en un error o en un desfase.

"El periodista o comentarista que diga que sabe más que un fanático es difícil de encontrar. Los fanáticos son extraordinarios, hay unos que te sorprenden con las estadísticas que llevan. Ahora con internet saben más, es doble el dolor de cabeza porque hay que prepararse más porque la información está más accesible. A veces el fanático sabe la respuesta, pero quiere ver si tú la sabes. En Panamá podrían salir muchos managers de Grandes Ligas porque el deporte de los panameños es el béisbol, sobre todo entre los mayores que han vivido toda su historia, son una enciclopedia que nos enseña mucho".

Organización y logística

Una música ambiental se apodera del estadio Rod Carew mientras el público se va acercando a las entradas.

Todavía no son las 6:00 de la tarde, pero el movimiento que genera el partido de las 7:00 de la noche es ya notorio.

En el tercer nivel se encuentran algunas oficinas y las cabinas de transmisión. El lugar es privilegiado. Aunque no es un palco VIP, se cuenta con la mejor vista del campo. Los jugadores inician el calentamiento, el sol se pone.

En las cabinas también empieza el movimiento. Constantes llamadas a los celulares de los narradores y comentaristas, asistentes llevando información sobre alineaciones y algunas estadísticas.

El ambiente es relajado, colegas se saludan, ocupan sus lugares, instalan micrófonos, audífonos y consolas. El equipo es mínimo, lo que da la oportunidad de ubicar a mano todos esos papeles con la información necesaria. Un cartapacio repleto de hojas escritas a lápiz es la base de datos estadísticos. Todas las menciones publicitarias están impresas en un par de hojas y con tipos bastante visibles.

Llegan las 7:00 de la noche, todos ocupan sus lugares. Los equipos salen al diamante y empiezan las transmisiones.

Estar en una cabina es como haber sintonizado la estación de radio. Si se sale de una cabina y se entra en otra, es como haber cambiado la estación.

Sin embargo, el trabajo de los comentaristas empieza desde mucho antes.

Una reunión de coordinación es usualmente necesaria antes de que empiece la temporada de béisbol panameña que se prolonga por casi cuatro meses.

En ella se establece el papel de cada uno de los participantes en la transmisión y se dan a conocer los patrocinadores que a través de cuñas radiales y menciones acompañarán el partido.

"Los clientes saben que es un torneo que mucha gente escucha y que van a tener una oportunidad comercial mucho mayor estableciendo una presencia todas las noches en el partido de béisbol durante toda la temporada", informa David Samudio, coordinador de las transmisiones de RPC Radio.

El siguiente paso es, establecido el calendario, ubicar a los equipos de narración y establecer el partido más importante del día. En ese estadio se llevará a cabo la transmisión madre, con el principal equipo de narradores. Los demás, cada uno en su estadio, esperará el momento de establecer un pase y se mantendrá alerta, pues las cosas pueden cambiar. Si el partido se torna lo suficientemente interesante, la transmisión central podría cambiar de lugar.

Las estaciones de radio, a nivel nacional, tienen un compromiso más fuerte: llevar una narración imparcial, pues llegará a todos los rincones del país. Además, se debe cubrir todos los partidos. Si se tratase de una estación regional, la transmisión se basaría más en el apoyo al equipo de casa y a la cobertura de los partidos donde este participe.

Los narradores provienen de distintos lugares del país y en su gran mayoría manejan la narración como una carrera profesional. Unos han sido figuras deportivas mientras que otros son profesionales de la comunicación.

"Tenemos narradores que están en su área regional, por ejemplo, Abraham Maloff transmite los juegos de Chiriquí cuando juega en casa. Juan Castrellón transmite los partidos de Veraguas; Leo Alvarado es de Herrera y Lemo Jiménez, que es de Chiriquí, transmite algunos juegos desde allá, pero aunque ellos tengan sus preferencias, tratan de hacer una narración imparcial, esto a veces para ellos es difícil, sobre todo si el público sabe de dónde provienen", asegura Samudio.

Las estadísticas son otro punto importante dentro de las transmisiones. Personas que mantienen contacto permanente con la Federación de Béisbol llevan las estadísticas que van recogiendo año tras año. "Cuando empieza la temporada deben estar listos sobre todo con lo que ocurrió el año anterior. Recopilan durante todos los partidos lo que va pasando. La gente pensará que es una computadora que tenemos que nos facilita la información pero no es así. Muchas veces hay que llevar esto a mano", asegura.

Además, sin errores, pues los fanáticos también llevan cuentas.

De acuerdo con Samudio, la participación del fanático es cada vez mayor y esto se nota en los programas de comentarios que, en ocasiones, se extienden hasta la madrugada, en la que los fanáticos, que muchas veces no vieron el juego pero siguieron la transmisión por radio, dan a conocer sus opiniones.

Los canales de televisión cubren solo una pequeña fracción de los partidos, mientras que a través de la radio se puede conocer con inmediatez cada detalle relevante de todos los partidos.

"Los campeonatos de béisbol no pueden andar sin la radio al lado y por otra parte, las emisoras, algunas de ellas no podrían subsistir sin la temporada de béisbol", asegura Samudio.

Casi medio siglo de experiencia

La voz de Rafael Chéquele Samudio es inconfundible. Y es que lo hemos estado escuchando narrar eventos deportivos desde hace 46 años.

"Yo trabajaba en una empresa privada como gerente administrativo aunque estaba bastante joven", comenta Samudio.

En ese entonces daba sus primeros pasos en la locución, pero su gran oportunidad la tuvo en Onda Popular, cuando uno de sus narradores no asistió a la cita. "Me pidieron que narrara unos innings y allí fui empezando, y poco a poco me gané el cariño, la simpatía de los oyentes", recuerda Samudio, quien por un tiempo mantuvo sus dos empleos hasta que eventualmente debió tomar una decisión. "Ganaba más dinero en la televisión y en la radio que estando sentado en una oficina con todas las comodidades e incluso con secretaria".

Desde entonces, la narración deportiva ha sido su oficio. "Comencé en Onda Popular de la misma cadena que RPC Radio que en aquella época se llamaba "Radio Programas Continental"; pasé a RPC, luego a Radio Mía y hoy día llevo 30 años en La Gran Cadena Exitosa".

Han sido muchos años y también muchos cambios, sobre todo en la tecnología, sin embargo, el oficio de narrador ha cambiado muy poco desde entonces.

"Cuando tomé la línea de la narración se jugaba la Serie del Caribe en la que participaban países como Venezuela, Cuba, México, Panamá, Puerto Rico. Allí me tocó laborar con los mejores narradores de béisbol de Latinoamérica de aquella época, gente como Bob Canell y Pancho Pepe Crocker. A través de los audífonos escuchaba esas voces y eso me inspiró a ser narrador deportivo, máxime de béisbol. Me decía 'ojalá Dios quiera que algún día yo pueda...' y fui buscando un sistema, una narración que posteriormente gustó porque me salí de lo normal, fui creando pregones y eso le gustó al público".

De acuerdo con Samudio, algunos colegas utilizan en sus narraciones algunos pregones que él hiciera famosos. "Juan Carlos Tapia y Daniel Alonso dicen 'Y eso es todo'; esa frase famosa la hice popular por muchos años, cuando tumban al boxeador, cuando sacan al lanzador del juego, cuando termina un partido, hasta cuando termina una noticia. Todas las mañanas, cuando termino mi programa de deportes, yo digo 'Y eso es todo".

Expresiones como "¡Lo guillotinó!" cuando el bateador es ponchado o el clásico "¡La bola se va, se va, se va y se escondió en el infinito... cuadrangular! se han hecho muy populares, tanto como "las curvas de mi tía Carolina".

"Eso es lo que le ha gustado al público toda la vida", dice Samudio con entusiasmo.

"La radio es el teatro de la imaginación", asegura Chéquele. Y su trabajo es llevar al oyente desde su asiento hasta la butaca del estadio. Por eso es necesario dar toda la emoción y la máxima descripción en cada jugada. "Roleta por tercera, va buscándola va buscándola, la tiene y ¡fogonazo a la primera!". Todos saben qué fue lo que ocurrió.

La máxima experiencia de Chéquele ha sido la narración de un partido de la serie mundial entre los Yankees de Nueva York y los Astros de Houston. "Tuve el placer de ser el primer narrador de radio para Panamá que transmitió la serie mundial en el que estaban dos panameños, Mariano Rivera y Ramiro Mendoza. Eso ha sido para mí lo más grande", dice con orgullo.

Pero no importa que no se trate de un partido de finales ni dónde se esté llevando a cabo, hay que estar igualmente preparado porque el fanático panameño es un verdadero conocedor.

Acompaña actualmente a Chéquele en sus narraciones Pablo Bustamente, encargado de hacer comentarios y llevar las estadísticas.

Trabajo pesado, que si se combina con las menciones de los patrocinadores, aunque luce muy sencillo, es una labor titánica.

"Desde cuando empecé a trabajar recuerdo que ha habido especialidades, pero no tantas como ahora. Tenemos tantos comerciales que debemos intercalarlos

a lo largo del partido y todo esto sin perder el hilo de lo que está ocurriendo en el estadio".

Chéquele recuerda el comentario de un locutor extranjero con el que trabajó en el Yankee Stadium. "Me dijo, 'Chéquele, yo fui a trabajar a Panamá con ustedes pero no aguanté, me tuve que ir porque es una locura lo que ustedes hacen. ¿Cómo pueden ustedes narrar un partido con tantos comerciales?".

"Uno tiene que estar concentrado en el partido porque si te comes los comerciales, te halan la orejas", concluye.

Pregones

Estos son algunos pregones de "Los Campeones del Aire", de RPC Radio:

"jejeje, jejeje".

"Niña... niña.. ¡qué linda está la niña!" (besos) cuando

la cámara del estadio empieza a enfocar a las fanáticas.

¡Horroroso, espantoso, descomunal el batazo...!

¡Sincronizó el batazo!

"Duro como una roca y astuto como un zorro".

"Ya lo habíamos dicho".

"Venga maestro".

"Lució mal ese muchacho".

"La pelota se convierte en una mariposa y se fue volando al otro lado de la cerca... ¡cuadrangular el batazo!

"La curva es como la anaconda, mortífera dañina y venenosa".

"Cuando el pitcher está duro, tiene que tocarle la pelota".

"Está descontrolado, ha perdido el control, ya no tiene la fuerza, le falta ubicación, ha perdido la zona, no tiene nada en la pelota".

 

 



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