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Panamá, domingo 18 de marzo de 2007
 
ACTUALIDAD
ENTREVISTA
Panamá, ¿hacia el triunfo o el fracaso?
 
Carlos Alberto Montaner visitó nuestro país con motivo de la vigésimo quinta versión de Expocomer. "Países que Triunfan y Países que Fracasan, las Claves del Desarrollo en el Siglo XXI", fue el tema que abordó como orador de fondo durante la inauguración. 
 
ESTHER M. ARJONA 
earjona@prensa.com 
 
No es la primera vez que visita Panamá. En este país cuenta con grandes amistades. Hace 25 años estuvo presente en la primera versión de Expocomer, feria comercial que celebró sus bodas de plata este año. Pero en 25 años el panorama mundial ha cambiado enormemente. Precisamente de esos cambios y preparación para afrontar los restos del siglo XXI nos habló Carlos Alberto Montaner en esta entrevista.

-¿En qué posición está América Latina en estos momentos de negociaciones internacionales y un renacimiento de una izquierda de corte populista?

-Hay una división bastante clara entre dos modelos de organización social y de comprensión sobre cómo funciona la economía en el mundo.

Por una parte, los neopopulistas, con Chávez a la cabeza, que creen en el colectivismo, en la empresa estatal, en el Estado empresario, que tienen una actitud antioccidental y antinorteamericana, pero antiamericanismo como en una especie de sustituto de la ideología. Lo importante de ese modelo es que fracasó. En Brasil con Getúlio Vargas, en Argentina con Perón, en Perú con Velasco Alvarado, en Cuba con casi 50 años de dictadura con Fidel Castro, pero persiste como proposición política. Esta es una América, la de Evo Morales, la de Cuba, tal vez la de Ecuador, no sabemos cómo sea el giro de Ecuador,

Y hay otra América donde está México, Colombia y Centroamérica, con excepción de Nicaragua, y da cuenta que el camino del desarrollo y la prosperidad es de los países que han decidido despegar. Toda la experiencia que tenemos de los últimos 50 años es que todos los países que se han convertido en países de Primer Mundo han hecho las cosas de un modo distinto a lo que propone el Sr. Chávez. Lo que hicieron los coreanos, lo que hicieron en Hong Kong, a pesar de que está en manos de China comunista, es a consecuencia del mercado, de la propiedad privada, de la educación, de los lazos crecientes con el Primer Mundo, de la globalización como una oportunidad magnífica de desarrollo.

-¿En qué punto del camino se encuentra Panamá?

-Para los panameños este debate es importante porque Panamá no se puede esconder de tener que tomar una decisión de si opta por la modernidad y por integrarse al mundo al que realmente pertenece, que es el mundo occidental, o si va a jugar el juego del socialismo colectivista antiguo, que es el que está proponiendo Chávez a todos los latinoamericanos como una opción novedosa cuando ya es una mercancía muy vieja y muy averiada.

-¿Cómo debemos prepararnos para el siglo XXI?

-Hay cosas muy elementales, pero el hecho de que sean elementales no significa que se hayan comprendido universalmente.

La primera verdad es que en una sociedad la riqueza solo se crea en empresa, ya sea pública, privada o una sociedad anónima. Las demás instancias de la sociedad se gastan el recurso que se crea en las empresas. Una vez que uno entiende eso, entiende el segundo paso que es obvio. La principal tarea de cualquier gobierno, además de proteger la vida de las personas, la propiedad y la libertad, es la de propiciar la creación de empresas para que se genere riqueza para que la gente tenga mejores salarios, para que todos tengan trabajo y crear la atmósfera adecuada para que pueda asentarse la prosperidad de un país.

-¿Qué hace que un país sea pobre o rico?

-No hay países pobres y ricos. Hay sociedades que generan, por la atmósfera hospitalaria que hay en ellas, un tejido empresarial muy denso, muy rico, y de una complejidad creciente donde las universidades funcionan para preparar gente para el mundo del trabajo y el mundo de la creación de empresas; donde el derecho funciona para proteger esas actividades; donde el Estado, lejos de ser un obstáculo de esas actividades, es un impulsor.

Cuando uno analiza la composición empresarial de los países del Primer Mundo se da cuenta de la diversidad, de la fortaleza, de la grandeza de ese tejido empresarial y eso es lo que logra que los trabajadores ganen el equivalente de 35 y 40 dólares la hora en países desarrollados, porque hay competencia, porque hay mucha productividad y porque hay mucho valor agregado del bien o del servicio que se genera.

-¿Qué papel juega la libertad en el desarrollo del futuro?

-La libertad es básica, pero no es el único requisito, tiene que haber muchas cosas, tiene que haber seguridad jurídica, el papel de las instituciones es clave.

Hace 50 años no se entendía muy bien la relación entre la institucionalidad y el desarrollo, pero después que empezaron los institucionalistas, los pensadores de esa corriente a producir sus obras, y hay dos que son muy importantes: Douglas North, recibió el premio Nobel en el 83 y Gary Becker que lo recibió en el 92. La explicación que ellos dan del desarrollo es muy coherente y explica que además del capital y además del knowhow, hay una cantidad de cosas que hacen que una empresa pueda funcionar. La más importante es la seguridad jurídica y el funcionamiento del estado de derecho.

El ejemplo más bonito siempre es el de Suiza.

-En su libro La libertad y sus enemigos se habla de políticas públicas que han hecho triunfar o fracasar países. ¿Debemos asumir entonces que es tan importante que haya buenas políticas públicas tanto como los mecanismos para que estas se hagan cumplir?

-Es una responsabilidad del Estado identificar cuáles son las políticas públicas que favorecen a un porcentaje substancial de la población. Nunca se va a favorecer a todo el mundo porque los recursos son limitados.

Pero hay que tener instinto y seriedad en elegir cuáles son los temas del desarrollo que van a realizarse. Cuando la sociedad no percibe al Estado como algo que le aporta beneficios, se produce entonces un distanciamiento y por eso a los latinoamericanos no les importa mucho ya si hay golpes de Estado y apoyan todas esas aventuras violentas. No ven que el Estado es algo que les beneficia.

Ahora, hay que huir del Estado clientelista. El hecho de que el Estado tenga cierta responsabilidad de mantener una buena inversión en educación, la buena inversión en salud pública, que son cosas fundamentales, no quiere decir que el Estado deba convertirse en una especie de sobornador permanente de la voluntad popular, y esta es una de las tentaciones que tienen los políticos populistas: comprar la buena voluntad del elector a base de mantenerlo en una miseria subsidiada, como hizo el PRI durante 70 años en México. Al final de 70 años de gobierno la mitad de la población era pobre, pero era la mitad que votaba por ellos porque los tenían comiendo de la mano.

-De esto se le acusa a Chávez en Venezuela...

-Claro, se construye una clientela política a base de entregarles pequeñas dádivas a la gente que no resuelven el problema, pero los convierte en estómagos agradecidos.

-¿Cómo revertir una situación tan arraigada?

-Es muy difícil, una vez que el clientelismo político se apodera de una sociedad es muy complicado porque el mensaje de una responsabilidad es un mensaje ingrato. La gente no quiere oír hablar de responsabilidad ni de derechos, aunque sean falsos derechos. Lo único que vacuna de alguna manera a la sociedad contra esta es la experiencia.

Aun así, en el caso de Argentina, Perón instauró un régimen de esta naturaleza en los 40. Él murió en los 70 y todavía hay peronistas, ocupan todo el espacio político.

-¿Está Panamá en vías del triunfo o del fracaso?

-Yo creo que Panamá es uno de los países que tiene la posibilidad de salvarse. Panamá tiene las condiciones de ser un país del Primer Mundo. No hay ninguna razón para que no lo sea. Y afortunadamente hasta ahora no parece que la tentación chavista aquí tenga mucho arraigo.

-¿Será que Chávez nos recuerda mucho a Noriega?

-Esa es una buena observación. Tiene mejor cutis, pero es la misma cosa.

-A diferencia de fuertes liderazgos como los que han movido a la izquierda al triunfo, en Panamá no se vislumbra una figura capaz de señalar o guiar un camino...

-No necesitar a un caudillo fuerte puede ser una virtud. Hace muchos años que ni siquiera sé quién es el presidente de Suiza. En países serios lo importante son las instituciones. Hombre, es bueno si al frente de las instituciones hay alguien muy especial, pero yo prefiero a un político honrado y con la cabeza bien puesta que un político carismático que me va a llevar a lo mejor donde no quiero ir.

-¿Cuánto espacio piensa que puede ganar la izquierda liderada por Chávez, que es llamada en El regreso del idiota "carnívora"?

-Hoy es un buen momento para ellos. Guatemala es un país donde todavía es posible que el dinero de Chávez y el victimismo de Rigoberta Menchú combinados consigan establecer esa proposición política.

En México, Calderón ganó por los pelos y no sabemos qué pasará en seis años más, aunque no creo que el chavismo dure unos seis años más. Me sorprendería eso porque es una locura subsidiada por el sobreprecio del petróleo, pero en el momento en que baje, le va a ser muy difícil porque no lo toman en serio. Cuando se le acabe la chequera va a ser una especie de papagayo tropical suelto...

-En este panorama, ¿cómo ve el futuro de Cuba?

-La pobre Cuba... esperemos a que Castro finalmente opte por morirse, aparentemente pronto y lo probable es que eso desate un proceso de cambio que será lento, pero que ocurrirá.

Al final un país como Cuba, situado en el corazón de América y con su tradición histórica, llegue a sacudirse de un sistema obsoleto y que no existe en ninguna otra parte, que fracasó en todos lados y que incluso en los países que nominalmente dicen ser comunistas como China son países donde cada vez hay más propiedad privada, las dos terceras partes de la producción en China están en manos de la propiedad privada, hay 50 mil escuelas privadas, así que esa cosa del modelo ortodoxo comunista que está en Cuba está condenado a desaparecer y al final sabemos que el destino es democracia y economía de mercado. ¿Cómo vamos a llegar allí? Seguramente muy golpeados, pero llegaremos.

-¿Cree que ese cambio en Cuba se dará a través de una revolución que costará mucho esfuerzo y vidas?

-No creo. Una característica de las sociedades totalitarias es que inducen la docilidad en la gente. Fíjate que en ningún país comunista el fin de la dictadura ha sido consecuencia de revueltas populares. Lo que creo que ocurrirá es una negociación entre los reformistas del sistema y los demócratas de oposición. Es lo que hemos visto en todas partes, lo que pasa es que ha demorado medio siglo, pero llegará.

Suiza

El ejemplo

Carlos Alberto Montaner se maravilla del ejemplo suizo para el desarrollo.

En este pequeño país europeo en el que habitan tres etnias que históricamente han sido adversarias, se ha marcado una situación muy diferente:

Este Estado que solo cuenta con 48 mil kilómetros cuadrados y 7 millones de habitantes ha logrado convertirse en uno de los países más estables y prósperos del mundo.

Esto, de acuerdo con Montaner, se debe a las garantías que ofrece, "porque hay un Estado donde el derecho y los tribunales funcionan eficientemente y en donde los mecanismos de relación entre la sociedad y el Estado impiden que un gobierno empiece a hacer locuras en contra de la sociedad. Están bajo el control total de la sociedad".

Mientras que en Latinoamérica el Estado vigila a la sociedad, allá ocurre lo contrario. La sociedad vigila al Estado.

"La consecuencia de todo esto", dice Montaner, "es que la moneda que produce este pequeño Estado es la moneda más fuerte del mundo y cuando el dólar, el yen o el euro tiemblan, muchos salen corriendo a comprar los francos suizos".

De acuerdo con Montaner, esta fortaleza la da el convencimiento de que Suiza, ya sea mañana, en 10 ó 25 años, seguirá siendo un país de orden, de respeto a la ley y sin sobresaltos. "Eso es algo que debemos aprender en América Latina, donde existe la pasión por la revolución, como si las revoluciones fueran la solución de todo. Los suizos tuvieron su última evolución en 1848. Allí se dieron cuenta de que ese no era el camino.
Carlos Alberto

Montaner

Nació en La Habana, Cuba, y desde 1970 reside en Madrid. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Es escritor y periodista.

Escribe en varias decenas de diarios, tanto latinoamericanos como de España y Estados Unidos publican su columna semanal.

La revista Poder lo ha catalogado como uno de los columnistas más leídos e influyentes de lengua española.

Es vicepresidente de la Internacional Liberal, una federación dedicada a la defensa de los valores democráticos y a la promoción de la economía de mercado.
 

 



© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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