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Reportaje especial
Panamá, viernes 16 de diciembre de 2005
 

COrrupción.

Las tentaciones de un diputado

Guillermo Cochez

Tom Delay, uno de los más poderosos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, está a punto de ser encarcelado. Mientras Delay (Texas) ha sido separado como vocero de la mayoría republicana mientras dure la investigación por sobornos, otro congresista, también republicano, Randy Cunninghan (California), apodado "Duke por su poder", renunció porque no fue lo suficientemente fuerte para resistir las tentaciones de proveedores del ejército que, para esconder una coima por los favores que les hacía, adquirieron su vivienda por un sobreprecio de 700 mil por encima de su valor real; al menos se pasará 10 años tras las rejas. En Brasil, más de una decena de diputados está a punto de perder su curul al no resistir tentaciones de quienes les financiaron ilícitamente sus campañas. Hace unos días, no más, en la capital brasileña, el diputado José Dirceu, ex hombre fuerte del presidente Lula, sometido a juicio político por acusaciones de corrupción, fue agredido por una persona mayor, quien le propinó dos fuertes bastonazos en la espalda y en la cabeza a la salida de la Cámara de Diputados. Quizás el anciano, al igual que la mayoría, está harto de que su corrupta clase política no se le castigue nunca.

En Panamá, como en el casino, la casa pierde y se ríe. Un diputado confesó públicamente haber recibido un soborno en dinero por aprobar un contrato y, en lugar de ser electo el vocero ante las autoridades de los presos de su pabellón en La Joya o La Joyita, resulta reelecto, y ahora se le llama honorable diputado Carlos Afú, alias Tito. Otro, agarrado con las manos en la masa contrabandeando cigarrillos y licor de la Zona Libre, comprador asiduo de carros exonerados lujosamente ostentosos, que usan otros, calculo que después de pasar por caja, no le pudieron revocar su mandato en el partido de oposición que milita, por no se qué formalismo jurídico. Tampoco se supo más nada de la legisladora que tenía en su planilla a una ciudadana ecuatoriana, que dijo que nunca firmó un contrato en la Asamblea, y menos sabía que recibía un sueldo de la misma. Como diríamos en Panamá, la casa pierde y se ríe.

¿Por qué los legisladores parecen intocables por todo lo que hacen? ¿Por qué nadie le pone fin a las benditas exoneraciones de autos, cuando en el MEF sería tan fácil agarrar a uno de esos vivos que tienta a los diputados para comprarlas y usarlas, imponiéndole una multa de 5 veces el impuesto que dejó de pagar? De seguro que nos echaría todo el cuento de cómo la obtuvo. ¿Por qué Contraloría no se mete con las abultadas planillas de los legisladores, donde nadie marca, y en donde se dan casos de personas que al recibir sus cheques lo tienen que compartir con el honorable que los nombró, ya que su escuálido salario de siete mil dólares pareciera no le alcanza y lo tienen que redondear? ¿Dónde quedó la investigación de ese diputado del gobierno pasado que uno de sus empleados fue agarrado cambiando cheques de su planilla?

Todo esto tiene su explicación lógica. La Asamblea Nacional, aunque parezca totalmente desprestigiada, acumula más poder de lo que la gente piensa. El contralor fue nombrado por la Asamblea. Son los diputados los que aprueban el Presupuesto General del Estado y por eso el MEF, responsable del mismo, le interesa que los honorables diputados le cambien, alteren, modifiquen y aprueben créditos extraordinarios, y que no le pongan obstáculos para el importante trabajo presupuestario que llevan a cabo durante todo el año. De allí, que el MEF, haciéndose el de la vista gorda, no le interesa meterse, dirán ellos, con nimiedades como lo de la exoneración de vehículos o de la planilla de los diputados que, con contadas excepciones, con cualquier movimiento rompería los débiles vidrios con que se compone.

Mientras que haya excepciones en las políticas anti corrupción, cualquier cosa que se pretenda hacer para erradicar tan malévolo flagelo, caerá en saco roto. Propondría la eliminación de toda oficina que gaste recursos en el tema de la corrupción; así no perderían tampoco el tiempo aquellos que quieren hacer ver que toda la corrupción está en un solo órgano del Estado. Mientras estas excepciones existan, los cimientos del país seguirán corroyéndose y nuestra sociedad seguirá hundiéndose en los anti valores que a diario nos enseñan nuestros gobernantes. Se hace necesario que se retomen los temas anti corrupción que se desarrollaron en la campaña electoral, tomando nota de lo que pasa en países como Estados Unidos y Brasil. Eso sí, que se apliquen a todos los integrantes del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. No hacerlo nos hará cómplices del barranco nacional por el que algunos parecieran destinados a tirarnos.

El autor es ex legislador de la República

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