| duda.
¿Qué es democracia?
Maribel Cuervo de Paredes
Un correo electrónico inspira este artículo. Era de una estudiante de derecho que me preguntaba si democracia era lo que vivíamos pues no le encuentra relación con la democracia de Tocqueville y si no me siento cansada de decir tantas cosas "por el gusto". Le escribí leyera mi respuesta en mi columna de hoy.
Obviamente, la persona no me conoce. No soy tonta como para pensar que una columna de opinión quincenal, un programa radial semanal y un programa de opinión diario en televisión cambiarán las cosas en nuestro país. ¡Válgame Dios! Que mi presencia en los medios moleste e irrite a un montón de poderosos (políticos y económicos) es una cosa distinta. Tampoco soy engreída y menos, me considero superior a otros, como para creer que esta visibilidad mediática me da derecho a dictar consejos o sugerencias a los ciudadanos.
En Panamá, el tema democrático es grave. No sólo me pregunto si ¿ésto es democracia? sino ¿cómo mantener la esperanza y no colgar los guantes ante tanta injusticia? ¿cómo no claudicar ante los exitosos resultados obtenidos por la corrupción, por el robo gozoso, abierto y descarado de los recursos del Estado, por el permanente abuso de poder, por la falta de transparencia, por la creciente inequidad social, por la hipocresía y la innegable actitud de no me importa? ¿cómo soportar con estoicismo que, quienes ayer nos robaron, abusaron del poder y desgraciaron nuestro país hoy nos aconsejan, gobiernan y hasta representan como diplomáticos? ¿qué clase de panameños son quienes sugieren u ordenan "pasar la página" ante toda esta impunidad? ¡Ay! ¿será que los malos siempre ganan? ¿cómo remendar el corazón partido cuando ante él se desmaquillan los rostros y se descubren las verdaderas intenciones de los "grandes" hacedores de la patria? ¿cómo soportar la tristeza al saber que los intereses (económicos o políticos) prevalecen, doblegan, manipulan, compran y ganan? ¿cómo sobreponerse cuando el mal y sus seguidores tienen vías expeditas, gente dispuesta y un sistema de derecho abierto y complaciente para lograr sus propósitos? ¿cómo echarle amor a la esperanza para que nada de ésto termine por destruir al país? ¿cómo no indignarse ante la irresponsabilidad de quienes administran justicia y nos gobiernan?
En abril/04, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en su informe sobre la Democracia en América Latina alertó que, la democracia como sistema está pasando por una crisis que revela peligrosos índices de profunda insatisfacción ciudadana. Los resultados señalaron que este sistema no garantiza protección jurídica efectiva, ni igualdad de condiciones a los ciudadanos y se hace impostergable su discusión y replanteamiento. Esa democracia supuestamente- debió traer seguridad jurídica y una cuasi libertad pero en Panamá, sólo, ha servido para anteponerse a los derechos sociales y colectivos. La libertad se permitirá en tanto y en cuanto, no se discutan asuntos que perturben la estabilidad económica y política de los sectores interesados.
La democracia en riesgo, es como la de Panamá, donde los millones de una corruptela llamada CEMIS no se investigan, donde los arnulfistas le regalaron a Panama Ports mil millones a costa del futuro económico de todos, donde se impusieron unas reformas fiscales que en nada favorecieron al 42% de panameños pobres pero sí resguardaron los privilegios de magistrados, jueces, fiscales y diputados, donde las privatizaciones sirven para enriquecer a las empresas eléctricas y de telefonía, donde dos expresidentes despilfarraron 50 millones de las partidas discrecionales y nada pasó. La democracia que algunos quieren custodiar es la que nos permite observar que ni en la clase política actual, ni el PRD ni el Arnulfismo hay un sólo miembro honesto e íntegro de verdad, no de maquillaje que exija la devolución de esos millones del pueblo y la cárcel para Pérez Balladares y Moscoso. La democracia que está en riesgo, es la que nos ofrece una Corte Suprema de Justicia (llena de trapos sucios) que nos obsequia sentencias plagadas de injusticias y vergüenza. Nuestra democracia (no la Tocqueville) es la que regala nuestros bosques, islas y territorio pues corruptos y mediocres directores de las instituciones a cargo de custodiar nuestros recursos naturales y patrimonio cultural, venden al mejor postor nuestros activos naturales. Esa democracia es la que ante la miseria de los panameños, los políticos despilfarran 20 millones y, cuando revienta su corrupción unos acomodaticios magistrados del Tribunal Electoral salen ante la opinión pública a lavarse las manos como Pilatos. La democracia que tenemos es la que ayer criticó el nepotismo de Moscoso y hoy, cómplice, calla ante el nepotismo de Torrijos y es la impondrá las reformas al Seguro Social pero rehuye enfrentar a los ladrones de los dineros robados a esa institución porque son sus copartidarios.
¿Cree que no me lleno de tristeza cuando leo a Alexis de Tocqueville? La democracia que tenemos es corrupta. Por eso, decidí hace años expresarme como lo hago. Yo también me pregunto, todos los días, si ¿ésto es democracia?
La autora es comunicadora social
Además en opinión
• Estrategias peligrosas: Carlos M . Arango Jr. • Bosque frente a urbanismo: Rina Stella Barba • ¿Qué es democracia?: Maribel Cuervo de Paredes • Cristales rotos: Estela E. Schwartz • ¿Salud igual para todos?: Ricardo Beteta
|