| DEBATE.
Bosque frente a urbanismo
Rina Stella Barba
rina_stella@yahoo.com
La frase común para los representantes del gobierno y los promotores que han aprobado la construcción del proyecto Sendero Camino de Cruces, es que "el lote CL35, se encuentra fuera del Parque Camino de Cruces". Aunque esta aseveración tiene un trasfondo un poco turbio, ya que en innumerables ocasiones hemos mostrado que en la Ley 21 se estipulaba que estos bosques debieron ser anexados al Parque Nacional Camino de Cruces, se le ha hecho caso omiso y se pasó a lotificar y vender, por encima de los consejos de muchos. El hecho de que estas 14 hectáreas de bosque no formen parte actualmente del parque, no significa que sea un bosque sin importancia. No fue parte del parque hasta ahora porque hubiera menos riqueza ecológica, sino porque era territorio de Estados Unidos. Ahora el hallazgo del empedrado de cruces le añade riqueza cultural.
El señor Pasco y otros allegados o representantes del gobierno dicen que los opositores tenemos intereses desconocidos. A diferencia de los promotores de estas ventas, que ganarán millones, ya que lógicamente, los bienes raíces, son un negocio, nuestro interés es conocido a todas voces, no tenemos nada que esconder ni millones de dólares que ganar. Nuestro interés es el bienestar de todos los seres humanos, principalmente de los panameños, quienes somos los dueños y protectores (o destructores) de nuestro patrimonio. Queremos la preservación de los bosques y mantener su rica biodiversidad de especies de fauna y flora, y la preservación de nuestros patrimonios histórico/culturales para legarlos a nuestros hijos y futuras generaciones. ¿Es esto un crimen? No es un mito, de pronto en ANAM no se han actualizado, pero la franja de bosques tropicales, donde se encuentra el 70% de plantas y animales del mundo (bosques tropicales se encuentran entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, franja angosta entre México y el sur de Brasil en América) desaparecerá en unos 150 años como sigamos a este ritmo de deforestación. El 53% de los bosques que existen en el mundo está ubicado en Centroamérica y en la Amazonia. Nosotros, los panameños, tenemos la potestad de hacer perdurar o destruir estos hacedores de vida para toda la humanidad. ¿Qué nos da un bosque?, se preguntarán algunos. Agua, comida, medicinas, paisaje, turismo, Canal de Panamá, empleo. No estamos ensañados en contra del señor Pasco, antes de que él fuera un personaje en esta trama, ya se habían mandado cartas y recomendaciones a la ARI de que no se vendiera el lote, sin embargo, se vendió el lote y el señor Pasco es el dueño, por lo que obviamente nuestros consejos y quejas son dirigidos hacia su proyecto. El señor Pasco nos dice que la ley ampara a su empresa, pero de la misma manera podemos decir nosotros que la ley ampara el patrimonio natural y por ello la Ley 21 (que muy graciosamente las autoridades tratan de ignorar) exigía la anexión de estos lotes al parque. Muy orgullosamente el señor Pasco nos informa que él fue quien descubrió el empedrado del Camino de Cruces, lo cual nos parece un gran descubrimiento, recuerden que por el camino de cruces pasó aproximadamente el 60% del oro que obtuvo la corona española durante la época de la colonia y viene a ser el antecesor del Canal de Panamá, razón por la cual tenemos el Patrimonio Mundial de la Humanidad. Sin embargo, no estamos orgullosos con las decisiones del INAC de simplemente hacer pasar un puente vehicular por encima de este increíble hallazgo. Debemos mostrar este patrimonio al mundo y usarlo como imán para la industria sin chimeneas que se ha convertido en segunda en importancia en este país. No lo dejemos destruir como al Arco Chato o desaparecer como la Vizcaína.
No es nuestro fin ir en contra del desarrollo, simplemente hay mejores ubicaciones para este tipo de urbanizaciones. En las mismas áreas revertidas hay muchos otros lotes ya deforestados de hace 40 años y en el que el impacto será prácticamente nulo, ¿por qué no usar esas áreas e ir plantando los árboles? Porque insisten en hacer lo opuesto, tumbar para luego plantar. Escuché al señor Harry Mitchell, asesor legal de la ANAM, decir que no se iban a tumbar árboles con un diámetro mayor a 40 centímetros. Será que el señor Mitchell no ha ido al lote en cuestión, pero abundan en este bosque (lote) espavés, corotús, cuidos y barrigones que tienen diámetros mayores. El arquitecto Mallol comentó que hay suficiente bosque en esa área, pero… ¿cómo se puede medir esto? ¿Qué tanto es "suficiente bosque"? El señor Pasco comenta que esto es un bosque secundario y que ya ha sido intervenido. ¿Será que nos quieren hacer creer que porque ha sido intervenido y violado, merece serlo de nuevo? Un bosque secundario no es menos importante, para su información, dentro de un bosque primario, se encuentran bosques secundarios, y esto lo hace aún más rico en variedad de flora y por ende de fauna. Según el promotor, este proyecto es desarrollo sostenible. Sin embargo, hay contradicción al hablar de urbanización con destrucción, reubicación de fauna y sostenibilidad. Un proyecto de desarrollo sostenible es aquel en el que se busca hacer perdurar el bien (bien con beneficio para la sociedad en general, no para un grupo selecto) para esta y las futuras generaciones. Aquí el único bien que veo perdurará, serán las mansiones de medio millón de dólares, porque los pocos árboles que queden en pie irán muriendo poco a poco, ya que estos necesitan del llamado "rastrojo", hojas de otros árboles, aves, y demás personajes del bosque que ya habrán sido reubicados o peor aún, habrán dejado de existir para siempre para dar paso a un residencial que muy bien pudo haber sido construido en otro lugar.
El desarrollo urbanístico es necesario, pero no a costa del patrimonio natural y cultural.
La autora es administradora de empresas
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