
Felicidades, ‘Loco’ y ‘Araña’
Gustavo
Ampudia P.
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OPINIÓN ITodavía la alegría que viví el pasado fin de semana con los triunfos de Vicente Mosquera y Roberto Vásquez está igual o más intensa.Ahora, con más calma, puedo explicar sin ningún tipo de subjetividad el gran logro conseguido por estos dos púgiles, que le devolvieron la fe y esperanza a todo un pueblo panameño, que necesitaba, a cuatro vientos, este tipo de resultados.Vásquez, contra todos los pronósticos, derrotó en 10 asaltos al peligroso colombiano Beibis Mendoza, ganando la corona minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).La pelea fue aquí, en Panamá, y fue vista hasta por personas no tan ligadas al deporte del boxeo.
Esa noche, según me contaron amigos que no fueron al Figali Convention Center, las calles estaban vacías.Mosquera se fue un poco más lejos para lograr su sueño. Ganar el título mundial superpluma de la AMB.Y el Loco lo ganó en el gimnasio más famoso del mundo, el Madison Square Garden de Nueva York.
En 12 asaltos derrotó por decisión unánime al tailandés Yodsanan Nanthachai .Su esfuerzo, confianza y espíritu guerrero le dieron a estos dos boxeadores una victoria histórica, ya que es la primera vez que dos púgiles locales ganan campeonatos mundiales en menos de 24 horas.Vásquez y Mosquera, ustedes ni se imaginan la alegría que le dieron a este pueblo panameño, lleno de problemas y con la necesidad de celebrar algo a lo grande.Ahora bien, sé que el trabajo fue intenso para ambos.
Obtener un título mundial es todo un honor y se consigue con sacrificio y golpes.Pero en este momento viene lo más difícil: mantener el cetro ganado.Defender el título mundial es lo más complicado por muchos motivos.Podemos comenzar con la fama, quizás el adversario más peligroso de un boxeador.
Cuando la gente pide autógrafos, fotos con el campeón y llega el dinero, es donde se pierde el hambre de triunfo.
Otro punto es la presión que genera ostentar el cetro; y el tercero, las ganas de los otros boxeadores de sentarse en el trono.Vamos muchachos, sigan entrenando con humildad, algo que no deben perder.
El autor es periodista
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