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Capacitar para el trabajo
Juan Planells.
juan@planells.com.
Consiga un joven que haya recibido un curso de marino, otro de inglés y un tercero de servicios como salonero y tendrá garantizado un empleo bien remunerado en una de las líneas de cruceros que llegan a Panamá. Capacite bien a un joven en inglés y será contratado por una de las empresas de llamadas a clientes que ya existen en nuestro país, o por alguna de las que están esperando contar con el recurso humano bien formado para instalarse. Prepare un buen albañil, un buen plomero o un buen electricista y puede asegurarle una ocupación que le permitirá llevar un nivel de vida decente.
Estas realidades confirman que en Panamá no existe un problema de empleo sino un problema de educación. Son más de 250 mil puestos de trabajo en empresas de Estados Unidos dedicadas a la atención de llamadas de clientes que han expresado su deseo de mudarse a nuestro país, y más de 50 mil las posiciones para marinos en barcos de bandera panameña que podrían ser ocupadas por panameños y panameñas si estuvieran bien capacitados para estas actividades.
Es cierto que contamos con miles de graduados de secundaria y que todos los años se añaden al grupo miles de titulados más; pero la educación que han recibido en las aulas de clases no los ha preparado para el trabajo, y la gran mayoría de ellos salen de la escuela para engrosar las filas de los desempleados. Dedicamos fuertes sumas de dinero del presupuesto nacional al sistema educativo formal solamente para alimentar en los estudiantes expectativas no satisfechas de integrarlos al desarrollo económico.
Y es que, entre otras cosas, el sistema educativo panameño incentiva exclusivamente el camino de la universidad, y no el de una formación profesional, ocupacional o técnica. En los países europeos, la formación técnica representa una alternativa para alrededor de un 60% del total de los estudiantes, mientras en Panamá solamente se encarga de un escaso 2%. Este desbalance queda de manifiesto en la política presupuestaria que se ha venido aplicando hasta el momento, cuando comprobamos que el presupuesto de la nación dedica para las universidades oficiales casi 150 millones de balboas al año mientras el INAFORP, la única institución pública que maneja un programa no formal de formación profesional completo con orientación, diseño curricular, supervisión y evaluación, recibe menos de 10 millones.
Con relación al mundo del trabajo, la formación clásica dentro del sistema educativo formal ha sido tradicionalmente libresca, rígida, lenta y desvinculada del sector productivo, cuando lo que necesita el país con urgencia para satisfacer las necesidades de empleo es una educación práctica, flexible, expedita y pertinente. Patria Nueva se ha planteado una renovación dentro del sector educativo que ya está siendo implementada por el Ministerio de Educación pero sus resultados serán a largo plazo. Paralelamente, y con el fin de responder a las necesidades inmediatas y urgentes de un desarrollo económico, el INAFORP contribuye al cambio actualizando su oferta, multiplicando sus acciones, mejorando su calidad, asegurando su pertinencia, ofreciendo a los jóvenes la alternativa de educación técnica que el país ha estado esperando y tratando de coordinar los esfuerzos aislados de capacitación que se realizan en el país. Nos queda mucho tramo por recorrer, pero estamos en el camino correcto y para avanzar al ritmo de las actuales necesidades requerimos del apoyo de toda la comunidad en esta cruzada por fortalecer la capacitación técnica en Panamá.
El autor es educador y empresario
Además en opinión
• Migración: ¡ojo al Cristo!: Federico Capella C. • El hombre necio: Enrique A. Alemán Arias • ¿Su amigo o el país?: Maribel Cuervo de Paredes • Capacitar para el trabajo: Juan Planells. • Mes de la Biblia: Arturo E. Ulloa D.
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