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Migración: ¡ojo al Cristo!
Federico Capella C.
fcapellac@yahoo.com.mx
Con tantos líos en el mundo, con la muerte de Juan Pablo II y el príncipe Rainiero y la ascensión al poder de Benedicto XVI, nos olvidamos un poco de una noticia interna que, de una u otra forma, se perfila como otro gran desacierto de las autoridades. Sabemos que no contamos con dirigentes gubernamentales pro-turismo y es por ello que todos los programas, leyes y ordenanzas se hacen sin tener en cuenta ese gran negocio para la nación como lo es el Turismo.
Las leyes migratorias de todo país se hacen tomando en cuenta las implicaciones que podrían afectar el desarrollo del recurso turístico, que lo componen las líneas aéreas, los hoteles, los transportistas, los operadores, las agencias de viajes y el sin número de personas que están directa o indirectamente ligadas y dependiendo del mismo. Si uno analiza lo que sucede con muchos países turísticos, sus leyes migratorias están plenamente identificadas y sus esfuerzos de contención están dirigidos hacia corrientes de personas no deseadas, pero su apertura hacia el visitante legal es inmensa, invitando a que vengan a conocer el país, a que inviertan en el mismo y a que siembren raíces en programas específicos de salud y tercera edad.
En Panamá sucede lo contrario. Está por salir una ley de Migración que determina que el empleado del aeropuerto tomará la decisión del tiempo de estadía del turista, lo que quiere decir, que a "ojo" y discreción de una persona, el turista podrá acceder a una permanencia determinada. Lo otro es que se habla de una permanencia fija de 30 días por turista. Esto es realmente inaudito, cuando las inversiones privadas que se están haciendo en todo el país, están dirigidas a personas que desean retirarse en nuestro país. No bastan 30 días para tomar una decisión, para observar el país, sus zonas de interés y sus atractivos, mirar desarrollos, precios y comparar regiones.
Además, el turista moderno requiere más de 30 días para sus vacaciones, como sucede con el turista de Japón, Taiwan y Corea, quienes proyectan sus viajes por períodos largos mínimos de 3 semanas y qué de aquellos que se movilizan en veleros o vía terrestre. Entonces, qué va a pasar con los que, ilusionados por un cambio en sus vidas, les digan que deben solucionar su futuro en solo 30 días de permanencia. Ayer observaba al presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, quien con tenacidad pedía a las autoridades migratorias y económicas del país, los mayores esfuerzos por recuperar la inversión extranjera perdida. Y eso no se logra en períodos de corta estadía. Hoy en día, las grandes cadenas internacionales de hoteles han dirigido sus promociones hacia el extended stay, que buscando que los turistas se queden largos períodos de vacaciones, se inventaron los hoteles tipo apartamento.
Ya en Panamá hay Apartahoteles con esas características, que alquilan sus unidades por períodos mensuales, a turistas deseosos de conocer a fondo el territorio nacional.
Si el problema son los inmigrantes de baja calaña, pues realicemos controles más efectivos contra ese tipo de personas indeseables y que no paguen justos por pecadores, sobre todo aquellos de buena fe y buenas costumbres, deseosos de hacer inversiones y aportar sus conocimientos al desarrollo del país, dar trabajo a los panameños o vivir sus últimos años en un país tranquilo, sano y en paz. Pienso que Migración está equivocando sus estrategias y eso es peligroso para esta nación que pide ese turismo de masas, para el resurgimiento de su economía. Ojo al Cristo y no se equivoquen!
El autor es hotelero profesional
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