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ULTIMA
ACTUALIZACION 28 de marzo de 2005
SANEAMIENTO. Luego de 11 años, la planta sigue generando
malestares ambientales.
Una empacadora insoportable
Desde 1994, la salud de los vecinos de barriada
Anayansi se deteriora por la cercanía de esta procesadora
avícola.
Aunque no se ha dado un nuevo escape de gas
amoniacal, los afectados piden la mudanza de la planta.
| LA
PRENSA/G.Hernández |
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| Los problemas surgieron
cuando la planta incluyó la matanza de pollos,
y se generaron ruidos y olores nauseabundos. |
José
Quintero De León
jquintero@prensa.com
Un viejo problema ambiental resurgió
el pasado 26 de enero, cuando a media noche un escape de gas
refrigerante, procedente de la planta de Empacadora Avícola,
S.A. que opera en Calle Segunda de Juan Díaz, amenazó
la vida de los residentes de las barriadas Anayansi, Villa
Charlotte y El Porvenir.
Fue tan intenso el escape de gas amoniacal
de las viejas tuberías de la planta, que los bomberos
de la cercana estación Federico Boyd debieron evacuar
a los moradores para evitar mayores perjuicios a su salud.
No era la primera vez que esto ocurría.
Los vecinos de la barriada Anayansi, que llegaron a vivir
allí en 1974, recuerdan que desde el 2 de agosto de
1994 padecen por los escapes de gas amoniacal.
Los más recientes ocurrieron el 12 de
mayo, 17 de octubre y 17 de noviembre de 2004, pero el más
peligroso fue el del 26 de enero, como se anotó.
A ello se suma la fetidez del excremento de
pollo, la invasión aérea de plumilla que se
adhiere a las ventanas de las viviendas, el ruido excesivo
de los ventiladores industriales, el escándalo de los
camiones que cargan y descargan desde las 6:00 a.m.
Mientras tanto, en la barriada El Porvenir
sufren la obstrucción del drenaje con cabezas, plumas,
vísceras y sangre de pollos sacrificados.
Abuso industrial
Lo que empezó con la instalac
ión de una sencilla planta empacadora
de carne de pollo, en 1984, se tornó en un monstruo
que creció al diversificar sus procesos.
Se amplió la planta e incluyó
matanza de aves. Esto requirió la instalación
de grandes ventiladores industriales para mantener frescos
los pollos y se erigió una torre con un sistema de
refrigeración para producir hielo, lo que requirió
de gas de amoniaco para su producción.
Una planta de esta naturaleza, cuya jornada
de trabajo es de 24 horas, generaba lo que antes no producía:
excremento, plumas, sangre, vísceras, ruido de ventiladores,
grandes camiones y música en alto volumen para mantener
insomnes a los obreros nocturnos.
Consenso de vecinos
Los residentes de las barriadas Anayansi,
Villa Charlotte y El Porvenir, que han sufrido estos perjuicios
por años, manifiestan que han llegado al límite
de su resistencia. El consenso general es que no quieren más
a Empacadora Avícola, S.A. en sus inmediaciones, porque
es un atentado perenne a su salud, a su calidad de vida y
al ambiente.
Todos coinciden en que la empacadora debe mudarse
a un sitio más apropiado, un descampado donde no afecte
a las personas.
Según Carlos Ennis y muchos otros vecinos,
la situación se recrudece especialmente en horas de
la noche, en la madrugada y los fines de semana.
El señor Ennis y su vecino Hugo Du-Bois
se quejan de que sus propiedades han perdido valor. Nadie
quiere comprar una casa aquí o si la arriendan, los
residentes no perduran porque el mal olor que lleva el aire
lo inunda todo.
"A los que tenemos algunos recursos nos
han obligado a instalar acondicionadores de aire para poder
respirar con alivio", comentó Du-Bois.
Ennis relató que un familiar suyo llegó
a visitarlo un sábado, y para agasajarlo dispuso preparar
una barbacoa. La visita se retiró a las pocas horas
por no soportar la miasma de las heces de pollo.
Ofrecimientos
Carolina Clop es una joven vecina de la barriada
Anayansi y también una de las más afectadas
por su condición de nueva madre. A pocos metros de
su casa se siente el sordo girar de los ventiladores que,
sumado al olor del detritus avícola, hacen una combinación
infernal, sobre todo al soplar el viento norte.
"Le hemos escrito cartas al propio Arturo
Donald Melo K., presidente del Grupo Melo, y no se ha dignado
siquiera responder; quisiéramos saber si él
conoce el calvario que pasamos desde que esta planta incluyó
el sacrificio de pollos".
Carolina relató que inicialmente la
empresa no les prestaba atención. Sin embargo, las
protestas fueron subiendo de tono y hasta debieron bloquearle
el acceso a los camiones para que tomaran en cuenta sus quejas.
"Hasta me han ofrecido empleo a mí
y a otros jóvenes en la planta para que me calle",
denunció la joven madre. Ella asegura que no venderá
la lucha de los vecinos por el derecho a tener una mejor calidad
de vida.
Opinión de Salud
Román Castillo, veterinario de servicio
en Saneamiento Ambiental del Centro de Salud de Juan Díaz,
informó como autoridad sanitaria, que se han realizado
inspecciones y reunido con vecinos y representantes de la
empresa para resolver las quejas.
Dijo que el problema de la fuga de gas amoniacal
fue superado y "todo ha vuelto a la normalidad".
No obstante, advierte de que en la comunidad
hay otras dos plantas en ese sector, el matadero Macello y
la planta Manuel Melo, que procesan subproductos. Ambas también
despiden los olores naturales de una planta industrial.
En un informe del 2 de marzo de 2005, el también
veterinario Augusto Ávila, asignado a la Empacadora
Avícola, recomendó al director médico
del Centro, Ernesto Herrera, integrar una comisión
de saneamiento ambiental con personal idóneo. El objetivo:
evaluar el origen de los malos olores y las contaminaciones.
Sin embargo, los vecinos de la barriada Anayansi,
la más contigua a la empacadora, no están conformes
con los inspectores y médicos del centro de salud.
Cuestionan la "complacencia" de Saneamiento Ambiental
con la actuación de la empresa, por cuanto soslayan
el problema de la fetidez del excremento de pollo, la abundante
plumilla que contamina el aire, y el ruido excesivo de los
ventiladores.
"Cómo es posible que las autoridades
de Salud digan que todo está bien, cuando el pick
up de la empacadora sale con un cargamento de vísceras
podridas, parte de las cuales deja regadas en la Calle Segunda
de Juan Díaz y en la Vía José A. Arango".
Hablan los bomberos
El teniente José De León, de
la Oficina de Seguridad, Cuartel de Juan Díaz, admitió
que la planta ocasiona los inconvenientes señalados.
Tras el escape de gas refrigerante del 26 de enero pasado,
se le sancionó con 5 mil dólares por incurrir
en negligencia, debido a que no dieron el mantenimiento oportuno
al sistema de enfriamiento.
Luego de la evacuación a los residentes
y la inspección de los bomberos, se les recomendó
reemplazar las válvulas y otros accesorios para evitar
nuevos escapes. De León aseguró que el problema
se corrigió y que en realidad ya no deben ocurrir estos
accidentes.
Sin embargo, dice que hay que entender que
el problema del olor a pollo y otras molestias derivadas de
la matanza se mantendrán, porque se trata de una planta
industrial.
El conflicto, dijo, ha llegado a tal punto
que los vecinos han planteado: "o se van o nos compran
nuestras viviendas, porque ya no aguantamos más".
En tanto, los vecinos se han organizado en
el Comité Pro Rescate de la Salud Ambiental para luchar
por sus derechos.
La empresa está consciente, pero
no se muda
Augusto Valderrama es el gerente de la División
Comercial de Empacadora Avícola, S.A. Más que
un ejecutivo, es un diplomático para tratar el problema.
Está consciente de los perjuicios que afectan a los
vecinos, y asegura que la empresa está dispuesta a
colaborar en lo más que pueda, aunque descarta mudarse.
Una prueba de su buena fe, dijo Valderrama,
es que reemplazaron las válvulas dañadas del
sistema de refrigeración que dejaban escapar el gas
tóxico, y se está trabajando en la reducción
del ruido de los ventiladores; en la corrección de
los malos olores mediante aplicación de químicos;
así como en el filtrado de hollín que se adhiere
a la ropa.
Valderrama prometió muchas cosas. Dijo
que coordinaría con la empresa Panama Waste Management,
a cargo de retirar los desechos orgánicos, para corregir
de forma higiénica el transporte de vísceras
y plumas.
Así mismo, para resolver el escándalo
que producen en la madrugada los furgones que llegan a la
planta y obstruyen la circulación. Ello pone en riesgo
la seguridad de estudiantes y particulares que transitan por
el área.
En cuanto a la procesadora de hielo, cuyo producto
cae en cascada desde cierta altura y genera un ruido excesivo
en la madrugada, el ejecutivo de MELO se comprometió
a solucionar este malestar.
Infractores recibirán
educación telebásica
APROVECHAMIENTO.
Unos 222 adolescentes privados de libertad por la comisión
de diversos delitos y los que cumplen medidas socio-educativas
o están en riesgo social, recibirán el beneficio
de una educación integral a través del programa
de telebásica. El ministro de Educación, Juan
Bosco Bernal, dijo que con esta acción el Gobierno
nacional reafirma su compromiso de ofrecer condiciones óptimas
para el aprendizaje a las personas privadas de libertad. La
iniciativa se materializa gracias al Convenio de Cooperación
Técnico Educativo suscrito entre el Ministerio de Educación
y el Ministerio de la Juventud, la Niñez, la Mujer
y la Familia, que garantizará la ejecución de
este programa de educación a distancia.
Piden atender drama del área
La Porqueriza
URGENTE. La Fundación para el Desarrollo
de Río Abajo, organización no gubernamental
sin fines de lucro, urgió al gobierno de Patria Nueva
a que tome cartas en el asunto y ayude a resolver el drama
social del sector La Porqueriza, localizado al final de Calle
14 Río Abajo. El área consta de 14 módulos
donde viven poco más de mil niños. El 70% de
estos menores asiste a las escuelas República de Haití,
Árabe de Libia y María Ossa de Amador. Pero
el 30% restante trabaja en la calle y ha estado o está
vinculado a problemas de drogadicción, narcotráfico
o indigencia. En La Porqueriza -según la Fundación-
abundan la malaria, el dengue y la meningitis que hace poco
cobró una vida.
Salud salva al 80% de los infectados
de tisis
CURACIÓN. La Región de Salud
de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre logró la curación
del 80.8% de los casos de tuberculosis que ingresaron al Programa
de Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado (TAES) el
primer trimestre de 2005. Esto se logró con la práctica
de baciloscopía positiva (examen del esputo) de la
persona que padece tos y flema por dos o más semanas.
La directora de esta Región de Salud, Bellatriz Berrocal,
explicó que en diciembre de 2004 diagnosticaron a 166
pacientes con tuberculosis (casos nuevos), de los cuales el
83.7% está comprendido entre las edades de 15 a 49
años. Las cifras revelan, dijo la doctora Berrocal,
que la población económicamente activa es la
más afectada. El pasado 23 de marzo, en vísperas
del Día Mundial de la Tuberculosis, la Región
de Salud de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre, con el
apoyo del Fondo Mundial, capacitó a laboratoristas
clínicos en el control de este flagelo.
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