Panamá, domingo 10 de abril de 2005
 
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TROTAMUNDOS
A LOS PIES DE SAN PEDRO
 
Muy pocos lugares en el mundo guardan tanto significado como la Basílica de San Pedro. La primera visita de un peregrino probablemente le dejará sin aliento. 
 
ESTHER M. ARJONA 
earjona@prensa.com 
 

Historia. La basilica de San Pedro está ubicada justo sobre la tumba del apóstol Pedro que llegó a Roma procedente de Palestina.

Belleza. El baldaquín es una de las piezas principales dentro de las basilica. Es creación de Gian Lorenzo Berni.

Mármol. La columnata, eregida por Bernini entre 1656 y 1666, rodea la Plaza de San Pedro.

Pedro. La estatua de bronce de San Pedro data del siglo IV.

Multitudes. La Plaza de San Pedro alberga servicios religiosos masivos; en la foto, la ceremonia de consagración de Juan Pablo II en 1978.

“El peregrino o el visitante del Vaticano que desea un acercamiento gradual, estético y emocionalmente correcto debe iniciar su recorrido en el Puente Sant’Angelo en el río Tiber y caminar por la Via della Conciliazione”, dice un libro turístico que compré durante mi visita a Roma hace casi cinco años. Desde ese lugar, poco a poco se ve acercarse la gran plaza circular y en el fondo la basílica. Sin embargo, allí en Sant’ Angelo no inició mi recorrido.

Luego de estar por unas cuatro horas recorriendo las inmensas galerías y salones de los museos vaticanos el día del mes que ofrece entrada gratuita, seguí la multitud por unas callejuelas hasta encontrarme de frente con una gran puerta que conducía directamente a la Plaza de San Pedro.

Una gran cantidad de gente se movía en sentido contrario. La misa dominical que se realizó en la plaza había terminado.

Afortunadamente, las puertas de la basílica estaban abiertas. Era una oportunidad que no podía ser desaprovechada. Luego de caminar entre un mar de sillas vacías, entré al templo a través de la puerta santa. Era la primera de las cuatro que debía cruzar como peregrina en el año del jubileo.

A pesar del gran tamaño de la edificación, lo que espera adentro luce todavía de mayores dimensiones. La nave principal está oscura (las luces están apagadas y los rayos del sol que entran por la ventana no son suficientes para alumbrarlo todo) pero esto no impide que cualquiera se deslumbre con cada detalle arquitectónico y artístico realizado por grandes maestros “para la gloria de Dios”, desde hace muchos siglos.

El Vaticano tiene su origen en la tumba de Pedro, el apóstol que llegó a Roma, procedente de Palestina. “De esta piedra fundamental, se fue construyendo a partir del reinado de Constantino el Grande. Para recordarla, en el transcurso de los siglos se sobrepuso en ese lugar un pequeño monumento del que se conservan unos pocos restos arqueológicos, los cuales fueron decorados posteriormente con mosaicos; para honrarla se construyó un altar; para exaltarla, un baldaquín; una cúpula para glorificarla y una basílica para dar acogida a la devoción de los peregrinos y a la liturgia del clero y del pueblo romano”, explica la introducción del libro Vaticano, de Francesco Papafava. Qué mejor manera de explicar lo que San Pedro significa para los católicos.

Algunos murmullos se escuchan por parte de los visitantes. Aunque en los primeros minutos de visita todo lo que alcanza nuestra vista nos haga enmudecer, nos recuperaremos para comentar con otros visitantes nuestras impresiones.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención? Es una pregunta muy difícil de contestar. Tal vez será el trabajo de la cúpula, por donde se cuelan de manera artística los rayos del sol, o los detalles dorados de sus inmensas paredes...

La estatua de bronce de San Pedro que data del siglo IV y cuyos pies están gastados por el diario roce de los millones de peregrinos que la han tocado...

Tal vez sea la famosa Piedad, esa figura de mármol que tallara Miguel Ángel y que refleja todo el dolor de una madre con el cuerpo de su hijo muerto...

Será acaso el trono de San Pedro coronado por la cátedra en gloria, ese relicario gigante que realizara Gian Lorenzo Bernini para protegerlo...

Será el baldaquín, también de Bernini, ubicado sobre la memoria de Pedro...

No. Lo que más llama la atención es una sensación de paz, de santidad y de cercanía a lo divino, esa sensación que sobrecoge al peregrino y que le hace desear quedarse un poco más.

El personal de seguridad hace un cordón. La basílica debe ser desalojada, pues tiene que prepararse el próximo servicio religioso. Todos los que estamos dentro, con un gesto de resignación damos una última mirada y salimos a la gran plaza rodeada de columnas. Nos espera la vida real.
La Basílica de San Pedro

La Basílica de San Pedro no fue siempre el edificio que se conoce actualmente. La basílica actual fue fundada por Julio II en la primera década del siglo XVI. El proyecto de esta nueva construcción es de Donato Bramante, pero fue realizado en gran parte por Miguel Ángel. Cien años después de iniciados los trabajos, el proyecto primitivo fue modificado y fueron agregadas las naves a la potente estructura de tres lóbulos a los pies de la cúpula.

De la primera basílica fundada por Constantino no quedan muchos elementos figurativos.

La amplia nave central y las dos menores que prolongan la construcción de Miguel Ángel fueron encargadas por Pablo V y fueron realizadas por Carlo Maderno entre 1607 y 1612, fecha inscrita en caracteres cubitales en la fachada.

Esta prolongación rompió la armonía que Bramante había proyectado y tuvo como consecuencia la construcción de una fachada desproporcionada con respecto a la cúpula.

A la dirección de Gian Lorenzo Bernini se debe la fastuosa decoración de mármol realizada para el Jubileo de 1650. Todos sus detalles llevan la vista al corazón del edificio: la confesión, una cripta a cielo abierto que Maderno recabó abriendo el pavimento de la iglesia; el altar, coronado por el baldaquín, obra de Bernini que encuadra el conjunto y la cátedra en gloria.

En las grutas (área debajo del pavimento) se encuentran tumbas de pontífices y monarcas.
Antes de la visita

Busque información sobre lo que verá y encontrará. Si tiene algún interés especial podrá utilizar el tiempo de una manera mucho más provechosa. La basílica es inmensa y no es el único lugar de interés en el Vaticano y mucho menos en Roma.

Qué hacer

Más que un sitio turístico la Basílica de San Pedro es un templo, un lugar de peregrinación en el que el silencio y el respeto son la tónica. Se trata de la cuna de la religión católica. Nada más adecuado que la oración y la meditación.

Qué ver

Miles de detalles arquitectónicos, artísticos, históricos y de valor religioso se encuentran en la basílica. Los más reconocidos son La Piedad de Miguel Ángel y el baldaquín, realizado por el escultor Bernini. La estatua de bronce de San Pedro es una pieza invaluable no solo por su antigüedad sino por su significado.

Qué más ver

La Basílica de San Pedro es el punto principal mas no el único que visitar en Ciudad del Vaticano. Podrá disfrutar también de la plaza, sus jardines y sobre todo, de los museos vaticanos que albergan un sinnúmero de obras de arte de todos los tiempos.
 

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