Panamá, domingo 27 de febrero de 2005
 
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CALLE SAUDADE
LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES
 
“Esta es la madrugada que yo esperaba el día inicial entero y limpio y de donde emergimos de la noche y del silencio y libres habitamos la sustancia del tiempo”. Sophia de Mello Breyner 
 
CEBALDO DE LEON 
mosaico@prensa.com 
 
Hace muchos años, en una esquina de la vieja Europa, vivía un pueblo infeliz y solitario doblegado por el peso de una enorme tristeza. En este país entre otras cosas, faltaba algo muy importante: libertad, hasta que una madrugada de abril de 1974, al son de una canción popular –Grandola Vila Morena– y el tierno designio de un rojo clavel, militares de este país iniciaron una de las más hermosas y románticas de las revoluciones, que muchos llamaron la última revolución romántica de Europa.

Portugal vivió tres importantes cambios políticos en el siglo XX: el del 5 de octubre de 1910, que derrocó a la monarquía; el del 28 de marzo de 1926, que acabó con el régimen republicano e instauró la dictadura, y el del 25 de abril de 1974, que derrocó a la dictadura más antigua de Europa y condujo al país por los caminos de la libertad, la democracia y el desarrollo.

Uno de los motivos de la revolución fue la necesidad de acabar con la Guerra Colonial o Guerra de Ultramar que desangraba al país. Guerra que obligaba a miles de jóvenes portugueses a combatir en África (Angola, Guinea y Mozambique). Cuando muchos países colonialistas europeos comenzaron en los años 50/60, a conceder las independencias a los países y pueblos colonizados, evitando de esta forma guerras prolongadas y sangrientas, en Portugal por su lado, viviendo en dictadura, no existió la voluntad política para dejar libres estos pueblos o negociar sus independencias y éstos tomaron las armas para conseguirlas.

Esta fue una guerra inútil e indeseada, ya que la mayoría de los militares no estaban dispuestos a pelear por territorios que no eran suyos, que no les pertenecían. Durante más de 10 años el país perdió lo mejor de su juventud y de su inteligencia, pues una gran parte de los jóvenes que fueron movilizados para la guerra eran estudiantes universitarios –la guerra que comenzó en 1961 y terminó con la revolución el 24 de abril de 1974 le costó la vida a más de 9 mil portugueses y a un número incalculable de ciudadanos africanos–.

Este flagelo sumado a la situación socioeconómica del país, la falta de libertades políticas y la férrea censura en toda la vida cultural y social obligó a cerca de un millón 500 mil personas a salir del país entre 1960 y 1974 en busca de una mejor vida. Muchos emigraron a Canadá, a EU y, sobre todo, a otros países de Europa, en especial a Francia.

Así como miles de ciudadanos emigraron a otros países, miles de ciudadanos llenaron durante estos años de dictadura las cárceles del país por el delito de protestar contra el régimen. Pero muchos desde la clandestinidad y desde otros escenarios pelearon para construir un país más fraterno y libre hasta esta madrugada inicial del 24 de abril de 1974.

¿Y por qué el clavel es el símbolo de esta Revolución?

¿Cómo apareció en la boca de los fusiles de los soldados?

Cuentan que una mujer –Celeste– trabajaba en un restaurante lisboeta que celebraba su primer aniversario y para ello el gerente compró claveles rojos y blancos para ofrecérselos a cada señora que entrase al restaurante, pero viendo un movimiento inusual de militares resolvió cerrar el restaurante.

“Lleven las flores para la casa, no vale la pena que se queden marchitando”.

Celeste tomó el metro para ir al Chiado (centro de Lisboa) y salió una estación antes de su casa… y literalmente se encontró de cara con la tropa militar… era de madrugada.

—“¿Qué están haciendo por aquí?”, preguntó al primer soldado que encontró.

—“Es una revolución”, respondió el soldado

—“¿Y desde qué horas están en eso?”.

—“Desde las dos de la mañana y no tenemos ni cigarrillos, ni café”.

Y ella, que no fumaba y no podía dar una taza de café, le dio un clavel…

—“¡Toma, solo te puedo ofrecer esta flor…!”.

¡Y cuentan que el joven soldado colocó en la punta del fusil la flor madrugadora! Y entonces ella subió la calzada y fue ofreciendo flores a los soldados, que estaban en tanquetas y a pie… y en pocas horas, como por magia… se fueron multiplicando gentes y soldados en la calle con claveles en la mano y en los fusiles… y así nacía el símbolo de una generosa revolución: la Revolución de Abril y sus Claveles.I
 

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