Bajando la cuesta
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
A la selección le tocó beber
un trago agridulce con Estados Unidos en su último partido
que se jugó en el Rommel Fernández. Un trago que
Cobi Jones nos los hizo zampar a la fuerza cuando íbamos
camino al cielo. Fue frustrante. Pero después lo digerimos.
Hoy muy pocos se acuerdan de ese momento, todas las miradas están
puestas en Jamaica.
Muchos pensarán que después del partidazo
que le hicimos a los norteamericanos, a Jamaica se le debe ganar,
por haberlos derrotado en Kingston, o porque tuvimos contra las
cuerdas al coloso del norte, que en el papel es el más temible
de todos, o por simple ecuación lógica. Pero no es
tan fácil.
En lo personal, esta eliminatoria me tiene un poco
intranquilo por todo lo que se ha dado en su primera parte. Las
tres jornadas disputadas me han mostrado que no es tan fácil
ganar de local, pareciera que fuera más simple hacerlo o
intentarlo hacer de visitante. Los partidos se vienen descifrando
en el filo de los 90 minutos y eso le dio un aspecto dramático
a los primeros tres encuentros. A Panamá, por ejemplo, contra
Estados Unidos le tocó tomar de la misma medicina que se
le había dado a Jamaica.
Todo este panorama hace ver con preocupación
lo que viene por delante. Comenzando por este sábado con
el arranque de lo que yo diría los segundos 45 minutos de
esta eliminatoria, que va mostrar cuál de los cuatro seleccionados
mantiene su nivel o quiénes flaquean. A partir de este sábado
veremos quién es quién en este grupo. Y corroborará que
si lo que se hizo en la primera parte de esta eliminatoria fue
un simple espejismo.
Muchos de los jugadores nuestros han expresado
con justa razón que este partido es tal vez más difícil
que el que se jugó con Estados Unidos, por todo lo que representa,
pero no creo que lo decide todo independientemente del marcador
que arroje.
Me parece que gran parte de la afición,
como siempre ha pasado en esta misma situación, está centrada
en una victoria, por lo que vieron con Estados Unidos. Se piensa
que después de ese mágico segundo tiempo con los
norteamericanos el equipo no solo tiene para ganar hoy sino a cualquiera
que se le ponga enfrente. Es natural el entusiasmo de la marea
roja, pero esta tiene que mostrarse en el partido con un bullicio
que no pare durante todo el encuentro.
Más centrados me parecen los muchachos,
que han profesado un respeto por el rival, pero sin sentirse menos
que ellos. Y eso se tiene que mantener. Hace días, el ex
seleccionado Percival Piggott decía, por un medio radial,
que el equipo tenía que jugar con la misma humildad que
lo hizo contra los estadounidenses. Allí está una
de las claves del partido.
Otra de las claves, que por momentos hemos pasado
por alto, tiene que ver con el duelo entre los técnicos
sudamericanos José Cheché Hernández (colombiano)
y Sebastián Lazaroni (brasileño), que ya deben tener
una idea de las virtudes y debilidades de los dos.
¿Nos sorprenderá el Cheché con
algo que no hemos visto en los entrenamientos a puertas cerra das? ¿O
se mantendrá con el equipo que estuvo a un minuto de lograr
la hazaña contra Estados Unidos?
Los jugadores están comprometidos por lo
que se hizo con Estados Unidos. Si se consigue un buen resultado,
ese partido con los norteamericanos seguirá siendo historia,
de lo contrario, de poco habría servido tanto esfuerzo.
El sábado se comenzará a ir despejando
el camino de este grupo para sus cuatro integrantes, en una jornada
que muy bien podría dejar a Panamá de primero si
se le gana a Jamaica y pierde Estados Unidos, o incluso, puede
tener como líder a El Salvador, si este derrota a EU y Panamá empata
con los caribeños.
Esperamos saborear un trago dulce después
del partido con los jamaicanos.
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