Acueducto rural no reúne calidad adecuada
El problema radica en que la quebrada que abastece el acueducto no tiene las condiciones requeridas TEOFILO A. GONZALEZ
ESPECIAL PARA LA PRENSA
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Franklin Delgado
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DAVID, Chiriquí. —La baja calidad del agua del acueducto rural de Monte Lirio afecta la salud de siete comunidades, principalmente a la población infantil, denunció el representante de ese corregimiento, Quintín Pittí.
El edil destacó que las comunidades que reciben el servicio de ese acueducto, construido a fines de la pasada década, registran la mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales en el distrito de Renacimiento, situación que atribuye a la mala calidad del agua “potable”.
“La Junta Administradora de Acueductos Rurales (JAAR) de Monte Lirio, construyó una toma de agua en el nacimiento del río Piedra Candela y colocó medio kilómetro de tubería, pero durante el pasado gobierno no recibimos apoyo del Estado para concluir este proyecto”, manifestó Pittí.
El director de Agua Potable del Ministerio de Salud, Franklin Delgado, informó de que el problema radica en que la quebrada que abastece el acueducto no reúne las condiciones requeridas, porque concentra demasiado desecho en su caudal.
Delgado indicó que a mediados de agosto pasado se trasladó a Monte Lirio unos 447 tramos de tubería PVC de seis metros de largo por seis pulgadas de diámetro, suficiente para cubrir dos terceras partes de los cuatro kilómetros que faltan para concluir este proyecto. Pero no se han colocado porque esa labor corresponde a la Junta de Administración de Acueductos. Al respecto, Pittí, ex presidente de la junta de acueductos, dijo que ese comité no cuenta con los recursos para hacer esa labor, y que, por ende, el Estado debe ayudarlos a realizarla.
Según Delgado, es responsabilidad de la JAAR la rehabilitación y administración de su respectivo acueducto, ya que al MINSA solo le corresponde brindar el apoyo técnico requerido.
Por su parte, el director médico del área de Renacimiento, Máximo Castillo, declaró que al igual que ocurre en otras áreas de producción de café, comunidades como Santa Clara, Monte Lirio y Río Sereno son invadidas por miles de familias de la etnia ngöbe buglé encargadas de la cosecha del grano.
“Cada año entre los meses de octubre y diciembre confrontamos dificultades para atender la demanda de atención, principalmente porque esta población presenta severos problemas de salud y nutrición”, expresó Castillo.
Muchos de los aproximadamente 25 mil indígenas que se trasladan a Renacimiento y áreas aledañas a cosechar café padecen de tuberculosis, malaria y otras enfermedades, destacó Castillo, quien en conjunto con otro médico y cinco enfermeras debe atender a toda la población de este apartado sector del país.
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