Panamá, 8 de octubre de 2004

 
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Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Cartas del lector

La Merced está herida

LA PRENSA/David Mesa
La iglesia de La Merced está herida; tiene una fisura en la torre del campanario. Esta iglesia, construida en el siglo XVII, es un monumento histórico, por lo que sería una lástima que las autoridades encargadas de velar por la conservación del patrimonio de la humanidad no la reparen.

Se trata de un aporte cívico
4 de octubre de 2004

Con respecto a la nota de Maribel Romero publicada el 4 de octubre, deseo aclarar que la función de director general del Centro de Competitividad de la APEDE la ejerceré sin honorarios. Simplemente es una contribución cívica de mi tiempo. En el programa Compite Panamá he sido contratado como consultor profesional por la empresa alemana GFA Management para preparar una Estrategia Nacional de Competitividad. Dicha empresa se ganó una licitación pública para ejecutar el proyecto Compite Panamá, supervisado por el MEF y financiado por el BID.

Es evidente la complementaridad entre el Proyecto Compite Panamá y el Centro de Competitividad de APEDE, pero no son la misma cosa.

Todas las partes (Compite Panamá, el MEF, APEDE) están al tanto de eso y de lo que estoy haciendo con absoluta transparencia y con deseos de colaborar con algo importante para el país, basado en mi experiencia profesional dentro y fuera de Panamá.

Es lamentable que Maribel Romero trate de hacer daño innecesariamente sin informarse primero.

Nicolás Ardito Barletta


Réplica de Carlos H. Cuestas
4 de octubre del 2004

Me refiero a la noticia: "Un reparto conveniente: el caso de Onassis García", aparecida en la edición de La Prensa del 3 de octubre del 2004, en la que desafortunamente se demuestra el poco profesionalismo en el correcto manejo de las informaciones al que tiene derecho la ciudadanía.

Del contexto de la misma se deja entrever maliciosamente que en los repartos de los negocios judiciales que se realizan en la Secretaría General de la Corte Suprema de Justicia, los funcionarios judiciales que en ellos participamos, nos damos a la tarea de manipular la asignación de expedientes a específicos magistrados de esta corporación, lo cual no solo es totalmente infundado, sino completamente injusto.

Para su conocimiento, como comunicador social y por ende, para los ciudadanos que tienen derecho a una información veraz, le aclaro que con fundamento en el Artículo 104 de Código Judicial, todos los repartos de los negocios del pleno de la sala de Negocios Generales de la Corte Suprema de Justicia son actos públicos que se realizan en las instalaciones de la Secretaría General, por lo menos tres veces a la semana.

Los preside personalmente el magistrado presidente de la Corte, Dr. César Pereira Burgos, y lo asisten en esta diligencia funcionarios de la Secretaría General, entre ellos, el suscrito.

Al acto tienen derecho a asistir los apoderados, defensores, litigantes encausados, los comunicadores sociales y el público en general, y de hecho asisten, porque no se realiza en un recinto cerrado, sino en área donde el público puede presenciar la diligencia, ya que la instalación permite fácilmente el acceso.

De acuerdo con la ley, los expedientes son numerados por estricto orden cronológico de entrada y para determinar el turno de los magistrados se registran sus nombres en orden alfabético.

Luego de insacular. unas bolas de madera con las iniciales de cada magistrado, se extraen a la suerte y de estas se van asignando los expedientes respectivamente numerados a cada magistrado, totalmente al azar, luego se levanta y firma el acta respectiva y una copia se fija en los estrados de la Secretaría para constancia pública.

Desde el 6 de enero del 2004, todos los interesados han sido invitados mediante carteles fijados en la misma Secretaría para que participen, si lo desean, en este acto público, e inclusive los medios de comunicación han cubierto noticiosamente esta diligencia judicial.

He visto muchos abogados, litigantes, ciudadanos en general, e inclusive a muchos colegas participar en esta diligencia y verificar su legalidad y transparencia y, en general, estos últimos acostumbran a acercarse a la Secretaría General para confirmar la veracidad de las informaciones antes de publicarlas, como deben hacerlo los periodistas responsables, pero no recuerdo nunca haberlos visto, por lo que no sorprende la ligereza con que escriben esta noticia, totalmente alejada de la verdad.

Dr. Carlos H. Cuestas G.
Secretario General de la Corte Suprema de Justicia


El rigor, otra vez
Ante cualquier información, el periodista siempre debe dudar

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Raquel Herazo le envió una carta a la defensora del lector, donde le pide que revise la publicación del miércoles 29 de septiembre, específicamente la noticia titulada: “Detenida ex vendedora del Club 20-30”.

Herazo asegura en su carta que la noticia carece de veracidad, porque ella nunca ha estado detenida. También menciona que a raíz de la publicación en La Prensa, donde se publicó su nombre, un medio televisivo también lo reportó.

La información que fue publicada no concuerda con la emitida por el boletín de prensa de la PTJ. En él ni siquiera se menciona su nombre.

Herazo admite en su misiva que fue indagada y se queja de que la noticia tal y como la publicó La Prensa le perjudica y afecta a su familia. Su carta finaliza pidiéndole a la defensora una nota aclaratoria que limpie su nombre. “Siempre he sentido respeto y admiración por esta empresa periodística, pero no puedo permitir este abuso”, sostiene.

La nota publicada

En tanto, la noticia publicada da cuenta de que Raquel Herazo, ex ejecutiva de cuentas del Club Activo 20-30, fue detenida por funcionarios de la Policía Técnica Judicial (PTJ), acusada de apropiarse indebidamente de más de 5 mil dólares.

El párrafo que sigue dice: “fuentes de la propia PTJ informaron que la mujer había sido denunciada a comienzos de este año ante la División de Delitos Contra la Propiedad”.

“Oficialmente se le acusó de la apropiación indebida del referido monto, aunque extraoficialmente se sospecha que la suma podría pasar de los 15 mil dólares”, comenta la nota.

Según la noticia, “en los últimos tres años, Herazo se desempeñó como ejecutiva de ventas y bajo ese cargo promovió productos en diferentes empresas, lo que le permitió tomar el dinero”. “Los voceros policiales explicaron que, como ejecutiva de ventas, la sospechosa tenía facultad para emitir recibos y cobrar dinero de los clientes”.

Analicé con cuidado la petición de Herazo y la noticia publicada.

La periodista reportó sobre la denuncia que se interpuso contra Herazo a principios de año, y esta información es cierta: sí existe una denuncia. Pero debo decir que el reclamo de la lectora también tiene asidero, porque el título reporta una información falsa, que además no está contenida en el cuerpo de la nota claramente. Según mi investigación en la PTJ, Raquel Herazo nunca ha estado detenida.

Lo que realmente ocurrió fue que Herazo fue conducida por la PTJ, el 15 de septiembre del 2004, para un “trámite” en la Fiscalía. La PTJ no puede detener a nadie, salvo que reciba orden de arresto emitida por un funcionario de instrucción o del juez de la causa. Si una persona es conducida por la PTJ, no significa que está detenida, presa o arrestada.

Es el fiscal quien determina si se detiene o no al denunciado, en este caso Herazo, o si solo tiene que acudir a las autoridades cuando ellos así lo soliciten, que fue lo que ocurrió.

El periodista debe tener presente que cada vez que se hace uso de una fuente anónima -que debe ser la excepción y no la regla- automáticamente es él quien asume la responsabilidad por lo publicado ante los lectores.


Y para cuidar su buen nombre como periodista debe: verificar o contrastar la información. En este caso con una sola consulta a la PTJ habría evitado la difusión de una nota falsa. Pues un dato errado corrompe toda la información.


Me permito citar una vez más al maestro Javier Darío Restrepo, cuando dice que el medio de comunicación es similar a una planta potabilizadora y explica que el agua sale de las fuentes (ríos), y llega contaminada hasta la planta, donde comienza el trabajo del ingeniero que la procesa y la purifica. Una vez que logra esto, entonces la hace llegar a los usuarios. Cuando el usuario la recibe tiene la garantía de que pasó por la planta, que se purificó y que está limpia.

Eso mismo ocurre en los medios de comunicaciones y es deber del periodista descontaminar la información que llega de sus fuentes, para hacerla llegar lo más pura posible a sus lectores.

También quiero hacer otras observaciones sobre la nota, pues en ella hay otras imprecisiones: se habla de detenida, acusada y sospechosa, de tal forma que el lector no puede estar seguro cual es el estatus real de Herazo. También se menciona que la denuncia se hizo por un faltante de 5 mil dólares, pero más adelante se indica: “aunque extraoficialmente la sospecha es que la suma podría pasar de los 15 mil dólares” . La denuncia se hizo por 5 mil dólares.

Bill Kovach, periodista maestro y maestro de periodistas, sostiene que el periodista “camina solo, está solo; debe siempre dudar”. A lo que le agrego que cuando una fuente da información y no quiere dar la cara, hay que dudar más. Incluso, asumiendo que es un error de “buena fe”, se hace un daño inmenso, que no se reduce al infligido a la persona señalada, también alcanza a los lectores, al periódico, al periodista y a la institución de donde supuestamente se obtuvo la información.


El transporte público es un caos
4 de octubre del 2004

Es imperativo que el Gobierno Nacional resuelva de una vez por todas el caos llamado "transporte público".

Este problema con los "diablos rojos" no solo afecta el transporte, sino que tiene aristas sociales y emocionales: padres de familia que no ven a sus hijos por estar tres horas diarias montados en un bus; empleados que llegan a su trabajo cansados y agotados; conductores de autos privados estresados por la lucha con los buses en las calles; personas muertas víctimas de los desmanes de choferes con sus famosas regatas; el combustible desperdiciado en tranques producto del alto número de autos en la calle, etc.

Analicemos bien la situación y nos daremos cuenta de que una ciudad con un transporte público ordenado es una prioridad nacional, ya que nuestra salud mental así lo exige.

Por otra parte, si el sistema de transporte público funcionara, muchos de nosotros preferiríamos andar en bus y dejar el auto en la casa, con su consabido ahorro en combustible, mantenimiento, y ni hablar de la disminución del número de carros en la calle.

Si les van a aprobar los 15 centavos de aumento a los transportistas (como es casi seguro que va a suceder) por allí mismo liberen el transporte y permitan que exista una real competencia que nos beneficie a todos.

Yohel Amat


Otra responsabilidad
3 de octubre de 2004

El concepto designar significa, en buen castellano, nombrar, elegir, investir; por tanto, no encuentro correcto —por sus implicaciones— que en el Hoy por Hoy de La Prensa, calendada al 3 de octubre del presente, se redacte literalmente así "uno de los retos más importantes que debe enfrentar el presidente Martín Torrijos será designar a magistrados en la Corte Suprema de Justicia". Más adelante se persiste en utilizar el término, con lo que se crea una dicotomía conceptual, al señalar textualmente "En las últimas designaciones ha tenido mayor valor la cercanía de los nombrados con el Organo Ejecutivo".

Entiendo que está establecido que el Ejecutivo propondrá (y no designará), una figura sin filiación para que en debate y como fín último, sea aceptado o rechazado por el Organo Legislativo.

Es bueno hacer la aclaración, puesto que no se trata de designar, sino de proponer nombres y, en tal sentido, uno de los objetivos del periodismo, a más de informar, es también hacer docencia.

Guillermo Walker Franco






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