Metrópolis
Responder a la llamada
del dominó
Más que un simple juego, el dominó puede ser una forma de sobrellevar los trajines de la vida Jazmin Mier
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
| Fotos por Jazmin Mier |
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Fernando Rafael Castillo, dueño de las dos mesas de dominó instaladas en la peatonal, justo frente al McDonald’s.
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Voy saliendo para La Central a ver a mi amigo Bollolo. Todo
el mundo lo llama así, pero su verdadero nombre es Fernando Rafael Castillo, y tiene 73 años
de edad.
El es el dueño de las dos mesas de dominó instaladas en plena peatonal, justo frente al McDonald’s.
Seguramente se estará usted preguntando cómo fue que conocí a Bollolo. Pues bien, un día iba caminando por La Central, cuando mis ojos se engancharon a un grupo de hombres que observaban algo alrededor de una mesa.
Me acerqué con curiosidad, y pronto descubrí que se encontraban jugando dominó. Y allí me quedé parada, en silencio, con mi cámara en mano.
La escena me trajo recuerdos de mi abuelo puertorriqueño, un gran fanático del dominó; de hecho, él fue el que me enseñó cómo jugarlo.
De pronto, el hombre junto a mí me preguntó si quería tomar fotos. Yo acepté la invitación y me puse a trabajar.
Luego hice una pausa, y me acerqué a él para conversar. Fue así como descubrí su nombre, y ahora somos amigos.
Sí, se trataba de Bollolo, y esas mesas de dominó y la gente alrededor son su negocio.
Me explicó que todo arrancó hace tres años, como un pasatiempo para él y los jugadores, ya que no vive de eso; él está jubilado.
Los interesados en jugar tienen que pagar 10 centavos para ser anotados en la lista de turnos, y están obligados a seguir las reglas: nada de apuestas ni de peleas, solo diversión sana.
Participa gente de todas las edades, y es agradable ver cómo la cultura por el juego no desaparece, sino que se pasa de una generación a otra.
No sé si lo han descubierto, pero yo no soy panameña. Soy una “gringa” de padre cubano y madre puertorriqueña, y crecí dentro de una mezcla de tradiciones latinas en mi hogar, y tradiciones norteamericanas fuera de él.
El dominó es algo que asocio con mi herencia latina, y sin duda me alegró tropezarme con él aquí en Panamá.
Si le gusta el dominó, y tiene algún tiempo libre entre las 11:00 a.m. y las 8:00 p.m., de lunes a sábado, puede darse una vuelta por esas dos mesas frente al McDonald’s de La Central. De seguro Bollolo lo atenderá tan bien como a mí.
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