Panamá, 5 de septiembre de 2004
 
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Sobre el águila pescadora

Jorge Ventocilla
Instituto Smithsonian

Foto por Chelina Batista

Un águila pescadora que comía sus pescados sobre un enorme árbol en Ancón, cerca de la PTJ.

¡Que aclare,

que amanezca!

¡Que venga la aurora

sobre la Tierra!

Popohl-Vu

Si presta atención y tiene paciencia, le aseguro que un día de estos verá un águila pescadora en la ciudad (si acaso no la ha visto ya). Difícilmente se confundirá. Toda ave grande, volando con algo en las patas, será una de ellas.

Pandion haliaetus es su nombre en latín. Pandion es personaje de un mito griego y haliaetus resulta de la combinación de dos palabras: halos (mar) y aetos (águila).

La he visto en la Avenida Balboa y desde la ventana de mi oficina, cruzando en vuelo pausado con un pescado fresco en las garras.

Además de las características propias de un ave de presa, sus garras tienen la piel rugosa y con espinas, lo que le permite sujetar bien a su escurridizo y único alimento: peces.

Da vueltas planeando en el aire y cuando divisa un pez que amerita se lanza hacia el agua desde lo alto, estirando las patas y abriendo bien las garras poco antes de golpear la superficie.

Capturada su presa, vuela con ella hasta la rama de algún árbol alto —que suele ser el mismo siempre—, para comer en paz comenzando por la cabeza y terminando por la cola. Como sabemos los que apreciamos el pescado, cada quien tiene su estilo para comerlo.

La foto que ilustra el artículo fue tomada en un enorme árbol de la calle Luis Felipe Clement, en Ancón, cerca de la PTJ —árbol que el “progreso” se llevó de encuentro hace un par de años sin preguntarle a nadie, mucho menos al águila—.

Supe de otra que volaba hasta el Parque Omar para comer sus presas. Y seguramente otros lectores conocerán de otros “comederos” de estas espléndidas aves en la ciudad. Y ojo que no solo pescan en el mar: se les observa también en el Canal y lagos aledaños.

Son aves grandes, de 55 a 58 cm. de largo; 145 a 170 cm. de extremo a extremo de las alas abiertas. Los machos pesan entre 1.6 a 2 kg. y las hembras un tanto más.

A diferencia de otras rapaces, tiene las alas largas y delgadas, lo que le permite migrar sobre el mar por grandes distancias impulsándose con sus propios aleteos. La mayoría de las rapaces, con sus alas redondeadas, no usan tanto su propio impulso para migrar, sino que planean en las termales de aire caliente (que únicamente se presentan sobre tierra).

Cosmopolita, el águila pescadora anida en todos los continentes. Pero en el nuestro no lo hace al sur de Guatemala, teniendo entonces status de ave migratoria en el país. Y si bien es más frecuente en Panamá durante el invierno norteño, se deja ver todo el año.

Entre los años 50 y 70, las poblaciones de estas águilas disminuyeron marcadamente. Por ejemplo, el 90% de las parejas en reproducción desapareció de las costas entre Nueva York y Boston.

Los estudios determinaron que la causa era el uso intensivo de DDT y cuando este compuesto químico fue prohibido en Estados Unidos en los 70, las poblaciones de varias especies volvieron a recuperarse. Pero el DDT sigue vendiéndose en países al sur del mundo, afectando por igual a aves y seres humanos.

Fíjese en las cajas de fósforos marca “El Gavilán” que usamos por estos lares: llevan una ilustración adelante, pero no de un gavilán, sino, justamente, de una águila pescadora en plena arremetida hacia un pez.


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