Panamá, 27 de junio de 2004

 
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Cartas del lector

Al rescate de una honra

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Esta vez, la defensora del lector tiene que comenzar su artículo ofreciendo disculpas al médico ginecólogo Luis Carlos Caballero por la noticia publicada en La Prensa, el jueves 17 de junio en la Plana 3, y titulada “Mea culpa por muerte de paciente”. Esta nota en el primer párrafo informa: "El médico que realizó la cirugía a una paciente de cesárea que murió luego de que le dejaran gasas dentro de sus intestinos aceptó que se trató de un error humano".

Resulta que “la paciente María Iluminada Núñez Mojica, gracias a Dios está viva y en fase satisfactoria de recuperación, tal como lo informó su hermana a la oficina de asesoría legal del Ministerio de Salud de Veraguas", relata una carta que envió el doctor Caballero a la defensora.

También debo ofrecer disculpas a María Iluminada y a su familia por la misma noticia y por la situación incómoda por la que tuvieron que pasar.

Antes de explicar qué fue lo que ocurrió con la noticia es importante dejar en claro que el corresponsal de La Prensa en la provincia de Veraguas, Ismael Hernández, no tiene responsabilidad por el error aparecido en la nota publicada, pues se cometió durante la edición de la información, un procedimiento normal donde el corresponsal no participa, pues se hace en la Redacción del diario en la ciudad capital.

La carta del doctor Caballero detalla que "tampoco es cierto que acepté la culpa de la muerte de la paciente por haberle dejado gasas en los intestinos, como asevera la nota".

Caballero explica que operó a la paciente el 26 de mayo de 2004, y en esa intervención el personal de apoyo del salón de operaciones (instrumentista y circulante) fue relevado para ir a almorzar, lo que suscitó que hubiese una falta de comunicación entre el personal entrante y el saliente. "Cuando pregunté -explica el galeno- por las gasas se reportó que la cuenta estaba completa, por lo que luego de revisar el abdomen y no encontrar anomalía, decidí hacer el cierre quirúrgico".

"La cesárea comenzó a las 12:20 p.m (hora de la incisión en piel) y transcurrió sin ninguna complicación; la bebé nació en buen estado, y luego de las acciones de rutina, procedí a cerrar el útero", explica el doctor.

"Unas 44 horas después de la operación nos percatamos, dos médicos funcionarios, que la paciente estaba distendida, con vómitos y se palpaba una masa en el hipocondrio izquierdo. Inmediatamente se ordenó una placa simple de abdomen y un USG renal. La placa reveló la presencia de un posible cuerpo extraño, por lo que decidimos reintervenirla".

"Encontramos una pequeña venda de gasa de 8 x 8 rodeada por asas de intestino delgado, situado en el hipocondrio izquierdo; luego procedimos a revisar el resto de la cavidad abdominal, me percaté de que todo estaba bien, lavé y procedí a cerrar luego de confirmar la cuenta de gasas".

Esto fue lo que pasó con la paciente.

Caballero dijo que luego de enviar una réplica al diario, en la edición del día siguiente, 18 de junio, se hizo una aclaración de unas pocas líneas en la parte inferior de la Plana 4, en la que solo se aclara que la paciente no falleció, "pero eso limpia mi nombre".

"Quiero que se sepa que aún haciendo las aclaraciones debidas, el daño realizado es grande, y deseo que me contesten los señores de La Prensa y el periodista: ¿Quién puede borrar lo que ya se publicó? ¿Quién puede resarcir los daños a mi persona, que soy hombre público en esta provincia? ¿Y mis familiares, la zozobra que vivieron en estos días, incluso con idas a Cuarto de Urgencias para solventar crisis hipertensivas? ¿La tristeza y el dolor temporal ocasionado a los familiares de la paciente, que la creyeron muerta, quién lo repara?"

"Por último, quiero decirle que soy un médico panameño, formado profesionalmente en nuestro país, de estrato humilde y con un alto sentido de los valores morales y cristianos inculcados por mi familia. Trato de hacer lo correcto con la mejor intención siempre, por lo que no acepto calumnias contra mi persona ni contra nadie".

Investigación

Con el propósito de aclarar la situación y rescatar la honra y el buen nombre del médico, además para ofrecerle a la familia Núñez una buena explicación, inicié una investigación. Lo primero que debo informar es que la noticia del corresponsal Hernández informaba sobre tres casos de negligencia médica que se han presentado en el Hospital Luis Chicho Fábrega de Veraguas, incluido el caso de María Iluminada. La esencia de la nota era reportar que la dirección regional de Salud de la provincia inició una investigación para deslindar responsabilidades.

Lo otro que estoy en capacidad de decir es que en La Prensa se cometió un error humano, que no dudo fue lo mismo que ocurrió con la paciente. El editor que trabajó en la nota hizo lo que corresponde, es decir llamó al corresponsal para que le aclarara algunos detalles, pero lamentablemente el editor interpretó equivocadamente que la paciente había muerto y como no tenía "dudas" , no verificó con el corresponsal la veracidad de la información.

Al ser entrevistado Hernández, su versión coincide con la del médico ginecólogo, y aunque está claro que no tuvo responsabilidad, también le ofrece disculpas a Luis Carlos Caballero y a su familia. Las mismas disculpas se las extiende a Rigoberto Ríos Hernández y a su esposa María Iluminada, por los malos momentos que han pasado.

También el editor de la nota le pide disculpas al doctor y a la paciente, acepta que cometió el error, pero asegura que fue involuntario. Fue una mala interpretación de la información que llegó a sus manos.

Sin duda alguna, las preguntas que formula el médico a La Prensa son difíciles de responder, y tiene razón para hacerlas. Lo que podemos hacer en este caso, es aceptar públicamente que cometimos un error.

Solo quiero hacer estas reflexiones sobre el tema que me ocupa hoy, pues generalmente cuando una nota reporta un dato errado, y el resto de la información es cierta, toda la nota se corrompe.

Ya para concluir quiero hacer la misma recomendación que hizo una defensora del lector a los periodistas de El Tiempo de Bogotá: “Es vital que todos piensen siempre en el impacto que en la vida de una persona tiene aparecer en el principal periódico del país. Y les pido que a la hora del cierre de edición recuerden aquello que Napoleón le decía a su ayuda de cámara: Vísteme despacio que estoy de prisa”.


Artículo injurioso

18 de junio del 2004

Me quiero referir al artículo publicado en el 18 de junio 2004, titulado "¿Brisas del Dorado? suscrito por Astrid Wolf V., representante de San Francisco. Este artículo hace referencia a actuaciones de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en relación al proyecto de urbanización Brisas del Dorado.

La autora expone la sensación que le dejó escuchar los planteamientos de un grupo de personas, afectadas por los trabajos que lleva adelante la empresa Cemedín Real State, S.A. promotora de dicho proyecto en un sector limítrofe entre los corregimientos de Bethania y Ancón, detrás de las urbanizaciones Altos de Chase y Villa de Las Fuentes 2.

En primer lugar, rechazamos categóricamente los epítetos que la responsable de este artículo ha vertido hacia los funcionarios de la ANAM al calificarlos de "partida de ladrones que con seguridad cobraron o recibieron una suma de dinero para permitir semejante proyecto. Si la honorable representante Wolf tiene alguna prueba que sustente esta acusación, ella está en el deber de presentarla ante las autoridades competentes.

Además, la autora del artículo se expresa en términos ofensivos hacia la institución al hacer una interpretación antojadiza sobre las siglas y concluir que "encierran algo así como Asociación Nacional de Animales Mansos y Mensos..." Agrega que "es increíble que se haya deforestado 10 hectáreas de bosques sin tener permiso de nadie, esto demuestra la calidad de funcionarios de nuestro gobierno".

Es necesario hacer una explicación, que aparentemente está ausente en los criterios utilizados por la articulista, para hacer sus observaciones sobre la actuación de la ANAM, en este asunto. La empresa promotora presentó un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) con la finalidad de empezar los trabajos requeridos para la construcción de esta urbanización.

Este EIA fue aprobado, luego que, por ministerio de la ley, instituciones tales como el Ministerio de Vivienda, Ministerio de Salud, Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Ministerio de Obras Públicas, entre otros, emitieran concepto favorable a la ejecución del proyecto. En el documento se plantearon las medidas de mitigación. Sin embargo, la empresa procedió a efectuar una tala no autorizada por lo que fue sancionada por la ANAM. La empresa canceló la multa impuesta y volvió a talar sin autorización e incluso movilizó el producto, acciones que ahora son motivo de otro proceso, el cual se encuentra en etapa de investigación.

Independientemente de estas acciones y ante las quejas de los vecinos de las urbanizaciones afectadas, funcionarios del más alto nivel de la ANAM, en presencia de los medios de comunicación, recibimos y atendimos a los moradores directamente afectados. Posteriormente, esta institución emitió resolución ordenando la suspensión temporal de las actividades de la empresa, hasta tanto los promotores del proyecto replanteen opciones más adecuadas, para minimizar la afectación al ambiente en esa zona.

Los vecinos de las urbanizaciones afectadas han interpuesto un recurso ex post, que en la actualidad es estudiado por la Asesoría Legal de la ANAM, con la finalidad de responder de acuerdo a lo que establece la normativa legal panameña. Mientras tanto, la actividades del proyecto se mantienen suspendidas, hasta que se aclaren las acciones legales que se tramitan actualmente.

Gabriel Vega Yuil
Secretario general de ANAM


No pierdan su plusvalía

22 de junio del 2004

Soy un asiduo y serio lector de este diario y siempre he considerado que el mismo ha reflejado veracidad en sus noticias y comentarios.

Lamentablemente, comienzo a tener mis reservas y veo con mucha tristeza cómo comentarios de fundamento político, no solo pueden desmentirse, sino que son de desinformación y tendenciosos a la poca armonía de los gobiernos y el Estado panameño. (¡Abajo el que suba!)

Recientemente nos sometimos a un ejercicio electoral y los resultados evidenciaron el interés de los electores. Pero pareciera que aún estamos en campaña por parte del diario La Prensa, cito: "Al parecer, el "Sí se puede..." del magistrado presidente del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés, en el acto de proclamación de Martín Torrijos como presidente electo, ha rendido sus frutos inmediatos. Una de las propuestas reformas parciales a la Constitución Política presentadas ante la Asamblea Legislativa por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) contempla la eliminación del denominado control previo al Tribunal Electoral (TE)."

Fuera del Control previo, La Prensa no comenta las otras disposiciones que son importantísima, para las elecciones del futuro, pero le resulta más potable desacreditar a uno de los magistrados del Tribunal electoral.

Creo realmente que si La Prensa, hiciera recomendaciones puntuales, de cómo y de qué manera deberían los gobiernos considerar algunos aspectos, se haría un mejor periodismo, y no perderían vigencia, como orientadores serios y responsables.

Espero que el que le haya tocado leer estos comentarios, después de leer las primeras líneas, no intentará leer primero quién escribió, para conjeturar cualquier cosa, posteriormente.

Si lo hizo, le indicó que su actitud es tendenciosa, si no, entonces es un buen periodista.

En síntesis, no pierdan las plusvalía que con mucho sacrificio, se ganaron en buena lid desde la génesis de La Prensa.

José F. Vásquez C


Presidente electo

15 de junio del 2004

Muy frecuente es, en estos días, el uso equivocado de los participios del verbo elegir, en los medios de comunicación periodísticos, televisivos y radiofónicos.

El verbo elegir tiene dos participios pasivos: uno regular (elegido, da) y el otro irregular (electo, ta).

El participio regular se emplea para formar los tiempos compuestos, y el irregular solo se usa como adjetivo.

Todo esto, de acuerdo con las normas gramaticales de nuestro idioma. Por tanto, si ciertamente está bien decir "presidente electo", de quien ha sido escogido para ocupar el cargo y aún no se ha posesionado de él, resulta un adefesio idiomático decir "los que fuimos o hemos sido electos legisladores", en vez de "fuimos o hemos sido elegidos legisladores"

Lo anteriormente dicho es aplicable también a los participios pasivos del verbo reelegir ("reelegido, da" y "reelecto, ta").

Max Salabarría Patiño






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