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Cartas del lector
Al rescate de una honra
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
Esta vez, la defensora del lector tiene
que comenzar su artículo ofreciendo disculpas al médico ginecólogo
Luis Carlos Caballero por la noticia publicada en La Prensa,
el jueves 17 de junio en la Plana 3, y titulada “Mea culpa por
muerte de paciente”. Esta nota en el primer párrafo informa: "El
médico que realizó la cirugía a una paciente de cesárea que murió luego
de que le dejaran gasas dentro de sus intestinos aceptó que se
trató de un error humano".
Resulta que “la paciente María Iluminada Núñez
Mojica, gracias a Dios está viva y en fase satisfactoria de recuperación,
tal como lo informó su hermana a la oficina de asesoría legal del
Ministerio de Salud de Veraguas", relata una carta que envió el
doctor Caballero a la defensora.
También debo ofrecer disculpas a María Iluminada
y a su familia por la misma noticia y por la situación incómoda
por la que tuvieron que pasar.
Antes de explicar qué fue lo que ocurrió con la
noticia es importante dejar en claro que el corresponsal de La
Prensa en la provincia de Veraguas, Ismael Hernández, no tiene
responsabilidad por el error aparecido en la nota publicada, pues
se cometió durante la edición de la información, un procedimiento
normal donde el corresponsal no participa, pues se hace en la Redacción
del diario en la ciudad capital.
La carta del doctor Caballero detalla que "tampoco
es cierto que acepté la culpa de la muerte de la paciente por haberle
dejado gasas en los intestinos, como asevera la nota".
Caballero explica que operó a la paciente el 26
de mayo de 2004, y en esa intervención el personal de apoyo del
salón de operaciones (instrumentista y circulante) fue relevado
para ir a almorzar, lo que suscitó que hubiese una falta de comunicación
entre el personal entrante y el saliente. "Cuando pregunté -explica
el galeno- por las gasas se reportó que la cuenta estaba completa,
por lo que luego de revisar el abdomen y no encontrar anomalía,
decidí hacer el cierre quirúrgico".
"La cesárea comenzó a las 12:20 p.m (hora de la
incisión en piel) y transcurrió sin ninguna complicación; la bebé nació en
buen estado, y luego de las acciones de rutina, procedí a cerrar
el útero", explica el doctor.
"Unas 44 horas después de la operación nos percatamos,
dos médicos funcionarios, que la paciente estaba distendida, con
vómitos y se palpaba una masa en el hipocondrio izquierdo. Inmediatamente
se ordenó una placa simple de abdomen y un USG renal. La placa
reveló la presencia de un posible cuerpo extraño, por lo que decidimos
reintervenirla".
"Encontramos una pequeña venda de gasa de 8 x 8
rodeada por asas de intestino delgado, situado en el hipocondrio
izquierdo; luego procedimos a revisar el resto de la cavidad abdominal,
me percaté de que todo estaba bien, lavé y procedí a cerrar luego
de confirmar la cuenta de gasas".
Esto fue lo que pasó con la paciente.
Caballero dijo que luego de enviar una réplica
al diario, en la edición del día siguiente, 18 de junio, se hizo
una aclaración de unas pocas líneas en la parte inferior de la
Plana 4, en la que solo se aclara que la paciente no falleció, "pero
eso limpia mi nombre".
"Quiero que se sepa que aún haciendo las aclaraciones
debidas, el daño realizado es grande, y deseo que me contesten
los señores de La Prensa y el periodista: ¿Quién puede borrar lo
que ya se publicó? ¿Quién puede resarcir los daños a mi persona,
que soy hombre público en esta provincia? ¿Y mis familiares, la
zozobra que vivieron en estos días, incluso con idas a Cuarto de
Urgencias para solventar crisis hipertensivas? ¿La tristeza y el
dolor temporal ocasionado a los familiares de la paciente, que
la creyeron muerta, quién lo repara?"
"Por último, quiero decirle que soy un médico panameño,
formado profesionalmente en nuestro país, de estrato humilde y
con un alto sentido de los valores morales y cristianos inculcados
por mi familia. Trato de hacer lo correcto con la mejor intención
siempre, por lo que no acepto calumnias contra mi persona ni contra
nadie".
Investigación
Con el propósito de aclarar la situación y rescatar
la honra y el buen nombre del médico, además para ofrecerle a la
familia Núñez una buena explicación, inicié una investigación.
Lo primero que debo informar es que la noticia del corresponsal
Hernández informaba sobre tres casos de negligencia médica que
se han presentado en el Hospital Luis Chicho Fábrega de Veraguas,
incluido el caso de María Iluminada. La esencia de la nota era
reportar que la dirección regional de Salud de la provincia inició una
investigación para deslindar responsabilidades.
Lo otro que estoy en capacidad de decir es que
en La Prensa se cometió un error humano, que no dudo fue lo mismo
que ocurrió con la paciente. El editor que trabajó en la nota hizo
lo que corresponde, es decir llamó al corresponsal para que le
aclarara algunos detalles, pero lamentablemente el editor interpretó equivocadamente
que la paciente había muerto y como no tenía "dudas" , no verificó con
el corresponsal la veracidad de la información.
Al ser entrevistado Hernández, su versión coincide
con la del médico ginecólogo, y aunque está claro que no tuvo responsabilidad,
también le ofrece disculpas a Luis Carlos Caballero y a su familia.
Las mismas disculpas se las extiende a Rigoberto Ríos Hernández
y a su esposa María Iluminada, por los malos momentos que han pasado.
También el editor de la nota le pide disculpas
al doctor y a la paciente, acepta que cometió el error, pero asegura
que fue involuntario. Fue una mala interpretación de la información
que llegó a sus manos.
Sin duda alguna, las preguntas que formula el médico
a La Prensa son difíciles de responder, y tiene razón para hacerlas.
Lo que podemos hacer en este caso, es aceptar públicamente que
cometimos un error.
Solo quiero hacer estas reflexiones sobre el tema
que me ocupa hoy, pues generalmente cuando una nota reporta un
dato errado, y el resto de la información es cierta, toda la nota
se corrompe.
Ya para concluir quiero hacer la misma recomendación
que hizo una defensora del lector a los periodistas de El Tiempo
de Bogotá: “Es vital que todos piensen siempre en el impacto que
en la vida de una persona tiene aparecer en el principal periódico
del país. Y les pido que a la hora del cierre de edición recuerden
aquello que Napoleón le decía a su ayuda de cámara: Vísteme despacio
que estoy de prisa”.
Artículo injurioso
18 de junio del 2004
Me quiero referir al artículo publicado en el 18
de junio 2004, titulado "¿Brisas del Dorado? suscrito por Astrid
Wolf V., representante de San Francisco. Este artículo hace referencia
a actuaciones de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en relación
al proyecto de urbanización Brisas del Dorado.
La autora expone la sensación que le dejó escuchar
los planteamientos de un grupo de personas, afectadas por los trabajos
que lleva adelante la empresa Cemedín Real State, S.A. promotora
de dicho proyecto en un sector limítrofe entre los corregimientos
de Bethania y Ancón, detrás de las urbanizaciones Altos de Chase
y Villa de Las Fuentes 2.
En primer lugar, rechazamos categóricamente los
epítetos que la responsable de este artículo ha vertido hacia los
funcionarios de la ANAM al calificarlos de "partida de ladrones
que con seguridad cobraron o recibieron una suma de dinero para
permitir semejante proyecto. Si la honorable representante Wolf
tiene alguna prueba que sustente esta acusación, ella está en el
deber de presentarla ante las autoridades competentes.
Además, la autora del artículo se expresa en términos
ofensivos hacia la institución al hacer una interpretación antojadiza
sobre las siglas y concluir que "encierran algo así como Asociación
Nacional de Animales Mansos y Mensos..." Agrega que "es increíble
que se haya deforestado 10 hectáreas de bosques sin tener permiso
de nadie, esto demuestra la calidad de funcionarios de nuestro
gobierno".
Es necesario hacer una explicación, que aparentemente
está ausente en los criterios utilizados por la articulista, para
hacer sus observaciones sobre la actuación de la ANAM, en este
asunto. La empresa promotora presentó un Estudio de Impacto Ambiental
(EIA) con la finalidad de empezar los trabajos requeridos para
la construcción de esta urbanización.
Este EIA fue aprobado, luego que, por ministerio
de la ley, instituciones tales como el Ministerio de Vivienda,
Ministerio de Salud, Instituto de Acueductos y Alcantarillados
Nacionales (IDAAN), Ministerio de Obras Públicas, entre otros,
emitieran concepto favorable a la ejecución del proyecto. En el
documento se plantearon las medidas de mitigación. Sin embargo,
la empresa procedió a efectuar una tala no autorizada por lo que
fue sancionada por la ANAM. La empresa canceló la multa impuesta
y volvió a talar sin autorización e incluso movilizó el producto,
acciones que ahora son motivo de otro proceso, el cual se encuentra
en etapa de investigación.
Independientemente de estas acciones y ante las
quejas de los vecinos de las urbanizaciones afectadas, funcionarios
del más alto nivel de la ANAM, en presencia de los medios de comunicación,
recibimos y atendimos a los moradores directamente afectados. Posteriormente,
esta institución emitió resolución ordenando la suspensión temporal
de las actividades de la empresa, hasta tanto los promotores del
proyecto replanteen opciones más adecuadas, para minimizar la afectación
al ambiente en esa zona.
Los vecinos de las urbanizaciones afectadas han
interpuesto un recurso ex post, que en la actualidad es estudiado
por la Asesoría Legal de la ANAM, con la finalidad de responder
de acuerdo a lo que establece la normativa legal panameña. Mientras
tanto, la actividades del proyecto se mantienen suspendidas, hasta
que se aclaren las acciones legales que se tramitan actualmente.
Gabriel Vega Yuil
Secretario general de ANAM
No pierdan su plusvalía
22 de junio del 2004
Soy un asiduo y serio lector de este diario y siempre
he considerado que el mismo ha reflejado veracidad en sus noticias
y comentarios.
Lamentablemente, comienzo a tener mis reservas
y veo con mucha tristeza cómo comentarios de fundamento político,
no solo pueden desmentirse, sino que son de desinformación y tendenciosos
a la poca armonía de los gobiernos y el Estado panameño. (¡Abajo
el que suba!)
Recientemente nos sometimos a un ejercicio electoral
y los resultados evidenciaron el interés de los electores. Pero
pareciera que aún estamos en campaña por parte del diario La Prensa,
cito: "Al parecer, el "Sí se puede..." del magistrado presidente
del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés, en el acto de proclamación
de Martín Torrijos como presidente electo, ha rendido sus frutos
inmediatos. Una de las propuestas reformas parciales a la Constitución
Política presentadas ante la Asamblea Legislativa por el Partido
Revolucionario Democrático (PRD) contempla la eliminación del denominado
control previo al Tribunal Electoral (TE)."
Fuera del Control previo, La Prensa no comenta
las otras disposiciones que son importantísima, para las elecciones
del futuro, pero le resulta más potable desacreditar a uno de los
magistrados del Tribunal electoral.
Creo realmente que si La Prensa, hiciera recomendaciones
puntuales, de cómo y de qué manera deberían los gobiernos considerar
algunos aspectos, se haría un mejor periodismo, y no perderían
vigencia, como orientadores serios y responsables.
Espero que el que le haya tocado leer estos comentarios,
después de leer las primeras líneas, no intentará leer primero
quién escribió, para conjeturar cualquier cosa, posteriormente.
Si lo hizo, le indicó que su actitud es tendenciosa,
si no, entonces es un buen periodista.
En síntesis, no pierdan las plusvalía que con mucho
sacrificio, se ganaron en buena lid desde la génesis de La Prensa.
José F. Vásquez C
Presidente electo
15 de junio del 2004
Muy frecuente es, en estos días, el uso equivocado
de los participios del verbo elegir, en los medios de comunicación
periodísticos, televisivos y radiofónicos.
El verbo elegir tiene dos participios pasivos:
uno regular (elegido, da) y el otro irregular (electo, ta).
El participio regular se emplea para formar los
tiempos compuestos, y el irregular solo se usa como adjetivo.
Todo esto, de acuerdo con las normas gramaticales
de nuestro idioma. Por tanto, si ciertamente está bien decir "presidente
electo", de quien ha sido escogido para ocupar el cargo y aún no
se ha posesionado de él, resulta un adefesio idiomático decir "los
que fuimos o hemos sido electos legisladores", en vez de "fuimos
o hemos sido elegidos legisladores"
Lo anteriormente dicho es aplicable también a los
participios pasivos del verbo reelegir ("reelegido, da" y "reelecto,
ta").
Max Salabarría Patiño
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