Panamá, 20 de junio de 2004
 
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Kaleidoskopio
Reseña
Sociales
Horóscopo
Mosaico
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Padre de padres

El reverendo padre Benjamín Ayechu ha sido un hombre de palabras y hechos, aunque sin lugar a dudas, más de hechos: fundador del colegio San Agustín y de la USMA

Alvaro Sarmiento
asarmiento@prensa.com

Si Benjamín Ayechu no hubiese sido padre ¿qué hubiese sido? Empresario. Quien se atreva a asegurarlo dándole la vuelta hacia atrás al reloj de la vida, descubriéndonos los caminos que le correspondían y dejó de recorrer, entonces no será un humano, sino un ser celestial. Pero como se trata de una una conclusión hipotética, fundamentada en el espíritu emprendedor de este incansable agustiniano recoleto, que ha dejado una huella imborrable en la educación panameña: fundador del colegio San Agustín y de la Universidad Santa María La Antigua.

Aunque cuando se le menciona esa probabilidad él prefiere que se le mire desde una proyección más profunda, porque "servir es reinar como dice el Evangelio", afirma, y además "nunca lo he pensado, siempre he estado ilusionado con mi vocación, y siempre donde he ido he estado bien". Amable y cordial, su sencillez al conversar deja transpirar la seguridad y confianza de un hombre que ha tomado con resolución acciones dificultosas o azarosas que a otros hubieran hecho titubear.

Mientras la cámara va marcando ininterrumpidamente el "click" click", hablamos en la biblioteca del primer piso de la sede del colegio San Agustín, en un ambiente que ya deja sentir la serenidad de un plantel que se acaba de desocupar. La voz cadenciosa con peculiar acento español de este navarro nacido en Elcoaz el 31 de marzo de 1923, va respondiendo animadamente las preguntas que mi mapa periodístico ha desarrollado.

LA LOTERIA ANIMAL

-¿Cómo le nació la fe?

-Tiene una explicación sencilla. Mi familia era una familia muy religiosa. Eramos nueve hermanos, cinco hombres y cuatro mujeres; de esos cinco hombres yo fui el único que se hizo religioso, y de las hermanas tres se hicieron monjas. Yo entré al seminario cuando tenía 11 años; a esa edad dejé la casa, la familia y ya.

-¿Se acostumbró rápidamente?

-Todo cuesta. Yo tenía esa ilusión y la familia también, y me apoyaba. Pero claro, he pasado por momentos muy duros, como cuando iba a comenzar el tercer año del seminario y comenzó la guerra civil española; nos mandaron a casa, y muchos no regresaron.

Volví, fui al noviciado, y allí uno no se comunica con la familia. Hasta que llega el día en que uno se ordena; es un acto muy emotivo. Luego, en el 43, pasó la guerra civil pero estábamos en plena guerra mundial, con un peligro enorme de que a España la obligaran a entrar. España era neutral. Los aliados no querían que España entrara, Hitler lo exigía pero Franco dijo ¡no! Entonces, como España no entró, nos mandaron para América.

-¿Cómo se imaginaba América?

-Tenía 20 años. Eramos jóvenes aventureros, entonces uno no se preocupa de cómo es aquello, de cómo va a ser; veníamos muy contentos y eso sí, nos despedíamos para siempre de la familia. En aquel entonces las distancias eran tan grandes y las dificultades de viajar eran enormes, que el que se venía para América no volvía más.

-¿Por dónde entró?

-Entré por Venezuela, viajamos por tierra a Cúcuta y después seguimos en tren a Bogotá. Me acostumbré a Bogotá. A los tres años me tocó ir a trabajar en un pueblo grande de la costa, cerca de Barranquilla, a la Ciénaga. Teníamos que atender toda la zona bananera, un clima más caliente que Panamá.

Nos hicimos querer de la gente por el trabajo, el entusiasmo y la naturalidad con que nos comportábamos. Allí me tocó hacer la primera iglesia que hice. La iglesia estaba en ruinas y había que levantar el dinero y entonces inventé una lotería.

Era una lotería muy curiosa, de animales.

-¿Eran premios celestiales?

-¡Terrenales!

-¿Y el dinero para pagar de dónde salía?

-Teníamos una garantía, aunque a veces pasábamos apuros. Así fue durante ocho meses seguidos. Recogí mucho dinero, todo el dinero para hacer la iglesia. La gente veía que el dinero que daba se utilizaba en la construcción de la iglesia y nos querían mucho. A los dos años me vine para Panamá a fundar el colegio San Agustín.

PANAMA EN SU VIDA

-¿Qué sabía de Panamá?

-Yo quería venir, me había ilusionado con Panamá. Un fraile que había estado trabajando en la iglesia San José, me había contado que la gente iba mucho a la iglesia, que era una gente muy acogedora, atenta y me entraron ganas de venir, y eso que estaba muy contento en Colombia. Vine aquí, llegue en marzo de 1954, y comenzamos el colegio; luego me tocó fundar la USMA.

-Su espíritu emprendedor ¿tiene un maestro?

Es algo natural, soy extrovertido y me gusta trabajar, creo que las cosas se pueden hacer cuando uno se dedica a trabajar, pone empeño y motiva de verdad a la gente para que ayude: las cosas nunca se dejan de hacer por falta de dinero ¿eh?, sino por falta de quien las promueva.

-¿Encontró un mecenas?

Yo tenía una persona que era el dueño de Cemento Panamá, el señor Samuel Samy Boyd, que me decía "yo le doy a usted lo que me pida". Y lo que me daba era para invertirlo en cosas importantes: hicimos una capilla en Veracruz. Para hacer el colegio nos ayudó brindándonos todo el cemento en un año difícil, porque todo iba para la construcción de la carretera Panamericana, que absorbía cantidades; no había sino esa fábrica de cemento. Y nos dijo "ustedes no se preocupen, ustedes van a tener el cemento para hacer el colegio". Y efectivamente nos enviaba los camiones.

-¿Concibe acabar su vida en España?

-Mis huesos se van a quedar acá, ya tengo eso definido y mi familia lo sabe. Ya ha asumido que estoy mejor aquí que allá.

-¿Cómo es su día?

-Tengo 81 años. Me levanto todos los días, no lo creerán, a las 3:30 de la mañana y salgo a caminar hora y media por las calles de Costa del Este.

-¿Se acuesta temprano?

-Ni tan temprano, por ahí a las 11:00. Luego duermo un poco al mediodía para descansar y romper el día. Estoy siempre ocupado. Nunca me sobra tiempo, siempre me falta tiempo.

-¿Su filosofía?

-Siempre le digo a mis compañeros -hay algunos que le tienen miedo al cambio- que no hay que tener miedo a los cambios, ellos enriquecen a la persona. Porque tú estás aquí y luego vas a otra parte, tienes que hacer otra cosa, aprendes a hacer otra cosa, y conoces otra gente y eso te va enriqueciendo.

-Se nacionalizó en 1964, pero el día que le dieron la condecoración Vasco Núñez de Balboa ¿se sintió más panameño que nunca?

-Me he sentido panameño desde que llegué. Hubo un tiempo en que costaba que dieran la nacionalidad, yo la pedí y me la dieron casi enseguida; estaba de presidente Roberto Chiari, quien era un íntimo amigo mío.

-¿Cuál es su visión actual de la educación?

Todo es muy diferente, porque ahora con los adelantos de los medios de comunicación, la televisión, la internet, con una cosa y la otra, con los planes que también han avanzado, se han ido imponiendo países desarrollados como Estados Unidos y otros con programas similares a los que ellos tienen, pues unas veces dan resultado, otras veces no. El problema no está en hacer un programa, el problema está en preparar y mentalizar al profesorado para que asuma esos planes y se prepare técnicamente, porque el cambio educativo no se hace con un decreto, el cambio educativo lo tienen que hacer los educadores para que ellos transmitan a los alumnos el espíritu o la mística de lo que significa un programa nuevo.

-¿Algún proyecto que le quede por realizar?

Y-a se cumplió todo.

-¿Estos tiempos "nublados" que vivimos son transitorios?

Creo que todo tiene que ir a mejor, la sociedad en todo tiempo ha tenido momentos de altas y bajas. Cosas que desmoralizan a la gente, pero habrá una vuelta, se va a ver la necesidad de que haya un cambio. Claro, tiene que haber también personas, líderes educativos, líderes políticos que luchen por mejorar el ambiente social, el ambiente comunitario, inclusive las leyes con su comportamiento, que se acabe este cáncer de la sociedad que es la corrupción que está en todas partes, no solo en Panamá.

-También educó ¿qué tipo de profesor fue?

-El profesor tiene que ser una persona coherente, no puede decir un día una cosa, tener relajo en la clase y al día siguiente querer tener orden. Eso no. Pero no debe imponer el orden por miedo, sino con naturalidad, con su comportamiento, con la seriedad, y saber hacerse amigo de los estudiantes.

Estamos celebrando en el colegio 50 años, una fecha muy significativa. El colegio ha tenido una trayectoria brillante, contribuyendo a la educación, al progreso, y a crear una mentalidad avanzada. Tanto en este colegio, como en la USMA, se han formado hombres de familia que hoy son buenos profesionales y padres. Aprovechamos el momento para desearle a todos los padres panameños un feliz día, que no olvidemos que el hogar es la base de todo, que la mejor y la primera escuela es el hogar, que lo que no se aprende en el hogar no se aprende en ninguna parte.

Hablan los ex alumnos

Recuerdo a un hombre dedicado a levantar un plantel educativo en hermandad con un grupo de padres de familia de aquel entonces, con los cuales impulsó también la Federación Nacional de Padres de Familia de Colegios Católicos y, a su vez, la USMA.

Cualquier pensamiento que me venga a la mente es de un ejemplo, tenacidad, dedicación y amor al prójimo.

Un gran hombre, en pocas palabras. Toda una institución.

Pedro A. Azcárraga

El P. Benjamín nos comentó sus vivencias, como cuando se traslada en barco desde España hacia América durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la comunidad de Agustinos Recoletos deciden mudar el colegio del Casco Viejo al área de Paitilla porque vislumbraban la expansión de la ciudad hacia las afueras. También recordó las trabas que tuvo para la creación de la USMA, porque muchas personas influyentes en Panamá no estaban de acuerdo con la creación de una universidad privada; y como él mismo nos dice, la Universidad Santa María La Antigua se fundó contra viento y marea.

Ha sido promotor de la creación de la Asociación de Ex- Alumnos y actualmente preside las festividades para conmemorar los 50 años de fundación del Colegio.

A pesar de sus años, vemos al P. Benjamín con el mismo espíritu emprendedor de años atrás y él mismo nos ha manifestado que se siente orgulloso de ser panameño y que continuará trabajando hasta que Dios se lo permita. Para todos los que hemos conocido al P. Benjamín y su trayectoria, nos llena de alegría saber que todavía podemos contar con él y ojalá hubiera otros Benjamines , para que se multiplique la labor efectuada por el gran Benjamín Ayechu.

Dr. Gustavo Pinilla

He tenido el privilegio de conocer al P. Benjamín desde aproximadamente el año 1960, cuando ingresé al Colegio San Agustín. Fue profesor mío en 4° y 5° año durante los que se estableció una relación profesor/alumno; la misma se fue ampliando como sacerdote, amigo, consejero, cuando fungió como rector de la Secundaria.

Posteriormente se fue profundizando esa amistad llegando a ser hoy día no solo amigo mío y de mi esposa, sino también de mi mamá, mis hijos, hermanas y cuñados

Siempre lo he admirado por su sencillez, don de gente, sabios consejos, su amor a Panamá que incluso lo llevó a obtener la nacionalidad panameña. Fue uno de los gestores de la Universidad Santa María la Antigua (USMA), de la que le correspondió colocar la primera piedra.

Manuel J. Paredes L.,

Presidente de Aseguradora Mundial

El padre Ayechu gestionó en 1963 una beca con el Gobierno, para mis estudios universitarios en México. Lo vi dar impulso , consejo y guía espiritual a cientos de jóvenes estudiantes quienes lo hemos tenido como un fogoso modelo de vida. Hoy, en el Comité del Cincuentenario del Colegio San Agustín, ahí está el padre Benjamín, presidiendo con absoluto dominio, eficacia y enorme ternura.

Alfredo A. Arango escritor y psicólogo

ratos e inmejorables recuerdos son los que guardo de mi época estudiantil en el colegio San Agustín, y en buena parte se debió al ambiente escolar que el padre Benjamín Ayechu le imprimió a este colegio con su liderazgo como rector.

Su imagen infundía respeto y comprensión. Su tenacidad por engrandecer la calidad de la educación panameña hizo que todos los estudiantes nos sintiéramos orgullosos de ser agustinianos. El padre Benjamín dejó huellas muy profundas en nuestro ser.

Augusto S. Boyd P.


Además en mosaico

. Padre de padres
. Europa fílmica
. Oporto y el Duero
. Una idea de Europa
. A solas con Tomás Eloy Martínez





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá