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Panamá, 20 de junio de 2004

 
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Cartas del lector

Iluminan parque
El parque de la Independencia, ubicado en San Felipe, vio la luz al ser reemplazadas las lámparas dañadas. Esto, además de que lo hace lucir bonito, da seguridad a los transeúntes.

Gracias maestro
7 de junio del 2004

He leído con mucha tristeza el artículo de Guillermo Sánchez Borbón, del 6 de junio del 2004, donde se despide de los lectores, pues a través de los años siempre disfruté de sus escritos. El último que guardo y que me gustó mucho fue P.M. II, publicado el domingo 16 de mayo, porque allí plasmó muchos pensamientos con un arte inigualable y con los que coincido.

Es más, ese artículo lo leí en voz alta, para que mi esposo también lo disfrutara.

Pero bueno, como dice el articulista, todo mundo tiene derecho a descansar y él también tiene derecho, porque ha trabajado con ahínco para lanzar una alerta, para hacernos disfrutar con su humor y forma de escribir, tan fácil de entender y tan atinada.

Creo que he sido afortunada, porque tuve la suerte de leer los escritos de Guillermo Sánchez Borbón y así informarme de muchos temas en forma muy amena.

Solo quería emitir mi opinión sobre el escritor, y que sepa que no aró en el mar, que alguien aprecia su trabajo, que lo hizo muy bien, y que sus escritos dejan entrever un alma especial.

Ruth Cohen de Mata


Réplica
9 de junio del 2004

En la edición del viernes 28 de mayo del 2004 y en primera página del diario La Prensa se publicó una noticia referente a un proceso penal que se le sigue a nuestro grupo familiar en el estado de la Florida.

Por el respeto que sus lectores se merecen deseamos aclararle que el caso surge de la situación que atravesó nuestra empresa The Aries Insurance Company. Esta empresa, en un periodo de 20 años, se convirtió en la aseguradora local más grande del estado de la Florida con más de 200 millones de dólares en activos. Sin embargo, tras los trágicos eventos del 11 de septiembre del 2001 las empresas reaseguradoras perdieron mucho dinero y no honraron los contratos con nuestra empresa al igual que con muchas otras más, motivando una situación que nos llevó a solicitar voluntariamente la intervención de la Superintendencia de Seguros del estado de la Florida. Al comenzar la intervención, la Superintendencia sacó de la empresa a nuestro grupo familiar y a los empleados de experiencia y confianza, reemplazándolos irresponsablemente por interventores de salarios elevados y poca experiencia. En menos de dos años los funcionarios nombrados habían derrochado los activos de la empresa y procedieron a su liquidación.

Durante los últimos dos años hemos atendido 15 demandas civiles, las que hemos ganado todas, y ahora como perdieron las demandas civiles el Departamento de Seguros decidió entablar una demanda penal sin bases que igualmente enfrentaremos en los tribunales y estamos seguros saldremos inocentes. No obstante, mientras estén las demandas pendientes, las autoridades han fijado fianzas, por lo que procedimos a instruir a nuestros abogados para que procedieran con los trámites. Una vez puestas las fianzas correspondientes a mis hijos, Saúl y Fanny Fraynd, ambos se devolvieron a Estados Unidos con el fin de presentarse ante las autoridades correspondientes para aclarar e iniciar la defensa del grupo familiar.

Desde 1962 soy inversionista en este país, del que me hice ciudadano y donde resido permanentemente. Actualmente mantengo inversiones en el comercio, inmobiliarias, agroindustrias y la industria. El caso de la Aries Insurance Company terminará exonerándonos de toda culpa y quedará en evidencia la injusticia, negligencia e irresponsabilidad manifiesta de la Superintendencia de Seguros del Estado de la Florida.

Marcos Fraynd


¿Lo mejor en cines?
3 de junio del 2004

El domingo 30 de mayo fui al cine con mis amigos a ver "El Día después de mañana". El film estuvo muy emocionante, sin embargo esto no es una crítica de una película, por lo tanto prefiero no desviarme del tema. Decidí ir a Cinemark, ya que este cine tiene las pantallas más grandes en todo Panamá, y el mejor sonido digital (supuestamente). Según la cartelera de cine, la tanda empezaba a las 7:00 en punto, y como acostumbro, llegué 30 minutos antes para conseguir boletos y buenos puestos. Luego de comprar una soda y unos nachos, me dirigí a la sala 6 a conseguir mi puesto, y más que nada, a anticipar la película. Luego de 25 minutos de trivias aburridas, era hora para que empezaran a pasar los repartos de los próximos estrenos. Para mi desilusión, este no fue el caso, ya que las trivias continuaron por 30 minutos más. La sala estaba prácticamente llena, y hacía mucho calor. Entre la bulla, los aplausos, las peticiones y las quejas, la desesperación del público había llegado a su límite. En el momento en que mi reloj marcó las 7:30, empezaron los avances de Harry Potter y el Prisionero de Azkabán -con las trivias sobrepuestas en la imagen, logrando desesperar aún más al público-. A la mitad de estos avances, el proyector abruptamente dejó de funcionar.

La bulla de la multitud era incesante y se escuchaban diversos tipos de comentarios de personas que querían de vuelta su dinero y tiempo robado. Aproximadamente 10 minutos después, siguieron los avances (nuevamente, con las trivias sobrepuestas). Si el proyeccionista hubiera estado despierto, o haciendo su trabajo con la mínima responsabilidad, esto no habría sucedido. Las “bullitas” del público continuaron hasta que finalmente la película empezó a las 7:45 p.m. Gracias a Dios en este momento las trivias dejaron de proyectarse.

En fin, la trama de la película y los efectos de sonido no se pudieron apreciar debidamente. Mi propósito con este comentario no es despreciar ni perjudicar al mejor cine de Panamá, sino motivar a todos aquellos que forman parte de su personal, a ofrecer el tipo de servicio que deben ofrecer. También me parece inaceptable que en los 45 minutos de espera, ningún acomodador haya entrado a la sala para informarle al público sobre el problema.

Carlos Alemán


No pierdo la fe
13 de junio del 2004

Hace dos días, la legisladora Haydée Milanés de Lay, quien está siendo investigada por el fiscal electoral, Gerardo Solís, por una supuesta compra de votos en Darién, amenazó con "destapar una caja de Pandora y una olla de grillos, si se mantiene la persecución". Sugirió que los partidos PRD y Arnulfista conversen entre sí para evitar otro escándalo como el del caso CEMIS. Estas palabras de Milanés han provocado en mí varias preguntas.

Primero, si Milanés es inocente de lo que se le acusa, ¿por qué se opone a la investigación? Para que su nombre salga limpio, no hay nada mejor que una investigación completa en la cual se demuestre que el cargo contra su persona es totalmente falso.

Segundo, ¿por qué recurre Milanés a una forma de chantaje? Digo chantaje porque amenazar con tomar medidas si no se hace lo que ella pide no puede ser llamado de otra forma. No es propio de personas honestas utilizar el chantaje para detener una investigación en su contra.

Tercero, ¿está Milanés sugiriendo que el escándalo del caso CEMIS respondió efectivamente a actos de corrupción? Esto confirmaría la impresión de una gran parte de la población.

Cuarto, Milanés está aceptando implícitamente que conoce personalmente de un caso de corrupción distinto, pero de la magnitud del caso CEMIS, y que no lo ha dado a conocer todavía. ¿Por qué no ha presentado su denuncia sobre este caso ante las autoridades competentes? Es la obligación de todo empleado público denunciar a las autoridades los casos de corrupción que conozca, y si no lo hace, se convierte en cómplice del delito. En este momento, Milanés ha comprometido su nombre públicamente hasta que denuncie el caso de corrupción que conoce.

Quinto, ¿no es responsabilidad del Ministerio Público investigar de qué caso está hablando Milanés en su amenaza? ¿No debieran ellos iniciar una investigación de oficio para aclarar este asunto?

Tengo más preguntas que respuestas porque no soy versado en derecho. Corresponde a los que sí lo son responder a estas inquietudes.

En mi opinión, en el caso CEMIS la ley salió burlada. Pareciese que los tres órganos del Estado y los miembros de la oposición conspiraron para barrer los añicos de la justicia bajo la alfombra, donde siguen hasta hoy, junto con lo que quedaba de la dignidad que alguna vez tuvo el gobierno de nuestro país. Algo me dice que esta vez pasará lo mismo: las autoridades (¿parte involucrada?) mirarán hacia otro lado, e ignorarán otra vez lo que es a todas luces la confesión de un delito contra todos los panameños.

Sin embargo, no pierdo la fe, porque sé que hay un Dios omnisciente, cuya ley de justicia eterna está por encima de nuestro sistema corrupto, para quien los grillos en la olla son evidentes aunque Milanés no la destape.

Roberto Pérez-Franco






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