Panamá, 4 de abril de 2004
 
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Del pacto ético electoral a 'Sala de parejas'

Jorge Eduardo Ritter

Unos dicen no hay bien que por mal no venga y otros construyen la frase al revés. De una y otra forma el sentido es el mismo: de un mal surge un bien. A veces ocurre que se identifica el bien, pero resulta difícil encontrar el mal de donde vino. También puede pasar lo contrario: que no alcancemos a visualizar el bien que pueda derivarse del mal que tenemos a la vista. Por ejemplo, ante nosotros se encuentra el cadáver insepulto del pacto ético electoral. ¿Algo positivo puede derivarse de su muerte?

Guillermo Endara y José Miguel Alemán lanzaron esta semana un alud de improperios y chabacanerías, inconcebibles hace ocho meses cuando el pacto se firmó. Obligados ahora por las urgencias políticas -cercanía de las elecciones y encuestas adversas-, decidieron reemplazar las propuestas por los insultos. Faltaron a su palabra, y con ello liquidaron el pacto ético electoral. Como candidatos habían adquirido el compromiso de adelantar campañas decentes, pero un mes antes de las elecciones lo echaron a la basura. No hay bien que por mal no venga: por la muerte del pacto electoral pudimos conocer el escaso valor de la palabra de algunos de sus suscriptores.

El difunto pacto comprometía a los candidatos a desarrollar campañas electorales inspiradas en el fortalecimiento de la educación cívica del pueblo. Veo muy improbable que el civismo pueda fortalecerse con lo que hemos tenido que padecer esta semana. Para muestra un botón: El informal entrevistó a Endara y a Ford. En una versión moderna de El gordo y el flaco, el candidato a vicepresidente le pregunta a Endara qué significa la M. Este, en un alarde de ingenio (y sobre todo de civismo), le susurra a Ford: mierda. Es verdad que esa palabra y otras más gruesas se dicen a diario, pero creo que tenemos derecho a pedirles a los que aspiran a dirigir el país un poco más de decencia (antes, el propio Endara le había llamado chancletero a Martinelli). Los asesores de imagen dirán que ese es el lenguaje que le gusta al pueblo. Puede que tengan razón, pero yo -asunto de gustos- prefiero como presidente a un estadista que pueda comunicar su pensamiento (si lo tiene) en lenguaje menos rabanero.

Si Endara y Alemán nunca se reunieron, los une una asombrosa telepatía, pues en perfecta sincronización uno comenzó a atacar a Martín Torrijos y el otro al PRD. Tanto que el tiempo de las cuñas publicitarias se les va en ataques y nada les queda para hablar de ellos mismos, excepto para proclamar sin explicación alguna que fue un presidente de verdad, o para decir que tiene propuestas para ti (aunque los segundos no le alcancen para decir cuáles son). Claro que en el pacto ético electoral existía el compromiso de no difundir mensajes violentos, calumniosos o irrespetuosos. Pero el pacto ya murió: dos de sus firmantes lo mataron.

Estrategias publicitarias tan coordinadas no deben extrañarnos. El origen de ambas nóminas es el mismo: Arnulfismo-MOLIRENA (cinco de los seis postulados provienen de esos partidos). Las diferencias entre una y otra no son de fondo sino de forma: quién puede usar la imagen de Arnulfo Arias en sus propagandas políticas, por ejemplo. Por lo cual les resulta fácil dejar atrás los días en que unos acusaban a otros de corruptos y recibían de vuelta señalamientos de traidores. El pacto ético electoral ha sido reemplazado por el llamado pacto Endara-Alemán (ENDALE), cuya misión consiste, precisamente, endale duro a Torrijos y a su partido.

El pacto ético electoral en realidad nunca se respetó plenamente, pero antes de esta última descarga de oprobios y vulgaridades había una instancia a la que se podía recurrir: la Comisión de Etica Electoral del Comité Ecuménico de Panamá. Esta todavía existe, pero es de suponer que ningún caso le van a hacer, pues si esos dos candidatos violaron sus propias promesas, con seguridad no van a reconocerle autoridad alguna a la Comisión. Además, por el giro que ha tomado la campaña política, los casos no se deben dirimir ante un sacerdote sino en un programa de televisión hecho a la medida de la ordinariez, del comportamiento procaz y del lenguaje soez que han adoptado los candidatos Endara y Alemán. Me refiero a "Sala de parejas". Lo cual significa que en lugar de entrevistarse con el padre Néstor Jaén les viene mejor una audiencia ante Ana María Polo, pues ese es el nivel donde han caído.


Además en opinión

. De la B a la B: Guillermo Sánchez Borbón
. Del pacto ético electoral a 'Sala de parejas': Jorge Eduardo Ritter
. Washington vigila elecciones en Latinoamérica: Betty Brannan Jaén
. La crónica del Gólgota: Demetrio Olaciregui Q.





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