Una controversia carnavalesca
Jackie Souter
jsouter@prensa.com
El año pasado, cuando la carroza gay pasó por la Vía España en la calle se oyó una mezcla de aplausos y abucheos.
Los aplausos vinieron de aquellos que celebran la participación de esta comunidad, que siempre ha sido discriminada, en la "fiesta del pueblo".
Los abucheos fueron de aquellos que consideran que los trasvestis homosexuales representan una inmoralidad y falta de respeto al público y al Carnaval panameño.
Pero no es solo la carroza lo que molesta a alguna gente. Es también la manera como se comportan los homosexuales en la calle durante el carnaval, en la capital, en Las Tablas y en otros puntos del país.
Sin embargo, ellos siempre se han defendido. "La participación de la comunidad
gay
en los carnavales es algo importante porque nos 'visibiliza' como un grupo humano", argumenta Ricardo Beteta, presidente de la Asociación Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá (AHMNP), una organización que lucha por los derechos de las personas homosexuales.
Del otro lado del argumento está la Iglesia católica.
Según el padre Rafael Siu, la Iglesia no rechaza a las personas homosexuales pero sí la promiscuidad que demuestran.
"Si tú ves, ellos no viven el Carnaval, sino que se exhiben. Ellos cogen los carnavales para desbordarse", opina el sacerdote.
La Junta del Carnaval capitalino ha tomado una posición neutra.
Según Tomás Sossa, presidente de la Junta de Carnaval "Turismo 2004", ellos no tienen ninguna objeción a que la comunidad
gay
participe con su carroza "siempre y cuando respete las normas de la moralidad y tenga los permisos correspondientes, específicamente de la Junta Nacional de Censura".
Pero, ¿qué significa respetar las normas de moralidad?
Para algunos el simple hecho de ver a un hombre vestido de mujer caminando en la calle es inmoral. Y para muchos las consecuencias pueden ser sumamente negativas."Eso les dice a los niños 'esto es normal', cuando no lo es", explica el padre Rafael.
Según Beteta, sí es posible participar dentro de las normas morales. El participó el año pasado protegiendo la carroza y así todo se hizo de manera respetuosa para que nadie indeseado se subiera o hiciera cosas indecentes. Sin embargo, el admite que no se puede controlar lo que pasa en la calle.
Este año, por el contrario, las cosas están un poco más peligrosas. Según Beteta, la persona encargada de la carroza
gay
no es del gusto de la comunidad. No quiso revelar su nombre.
"Es un estafador y la gente le sale huyendo. Ni siquiera sabemos si va a salir la carroza", dice. Cabe destacar que hasta el momento en que se escribió este artículo no había confirmación de la participación de la carroza
gay
en el carnaval. (Pero en años anteriores, la inscripción oficial se dió a último minuto).
Según Beteta, si la carroza sale, "el 99% de la comunidad
gay
estará en desacuerdo". El y muchos otros homosexuales quisieran que sus carrozas fueran más representativas de lo que es la diversidad sexual, porque la carroza solo muestra un estilo de vida
gay
: los trasvestis.
Para Sossa, la respuesta a esta controversia es muy simple: si los participantes se adhieren a las normas de moralidad no debe haber ningún problema porque "este es un país libre y democrático y cada persona tiene derecho a su criterio".
Además en revista
.
Una controversia carnavalesca
.
CON EL CAFE
.
No te pierdas ni un minuto de la rumba
.
EL BOCHIN DE LA FARANDULA
.
Cuando se pierde la mesura
.
Mayoría de brasileños detestan su propio Carnaval
.
Domingos más 'chic'
.
LO + PEGAO
.
VIDAS
.
La autenticidad de Norah Jones
|