Cuando se pierde la mesura
Durante los carnavales pasan cosas insólitas que luego pueden tener terribles consecuencias
Redacción de La Prensa
revista@prensa.com
Aunque los carnavales son para rumbear, es importante siempre mantener
la mesura y el juicio. Si no, lo que puede suceder es vergonzoso y hasta peligroso.
He aquí algunos ejemplos.
Historia #1
Antonio
Estaba en Penonomé y de repente veo algo raro debajo de una de las tarimas montadas en el pueblo. Me acerqué un poco y lo que vi fue impresionante: allí mismo, dos personas estaban en pleno "encuentro íntimo". Para molestar, subí donde el dj y se lo dije. El dijo por el micrófono "todo el mundo por favor mire debajo de la tarima". ¡Qué vergüenza pasaron esos pelaos!
Historia # 2
Lourdes
Una semana antes de los carnavales mi novio en ese entonces me dijo que él no iba a carnavalear y que iba a la casa de unos familiares; yo le dije que estaba bien, que yo iba para la playa. Por casualidad de la vida los dos nos dirigimos al mismo lugar, a Santiago, él con una muchacha y yo con unos amigos. Lo peor es que en un lugar tan lleno de gente nos encontramos precisamente todos los días. Yo por supuesto tenía un nudo en la garganta cada vez que lo veía, pero no lloré. Después vino la explicación. Claro que no lo perdoné y después de 13 años todavía me sigue llamando.
Historia #3
Alberto
Yo tengo un amigo que empeñó su carro para irse a carnavalear. No tenía plata y le dieron 5 mil dólares por su Honda Civic dos puertas. Regresó de Las Tablas con solo mil. ¿En qué se los gastó? Prefiero no decir.
Historia #4
Patricia
Un año me fui para Penonomé. El sábado de carnaval bebí ron, seco, cerveza, whisky, y cuanta cosa se comprara. Ya con algunos traguitos encima se apareció un compañero del colegio quien gustaba de mí. Llegó, me saludó y lo que hice fue besarlo con toda la alegría del mundo. Por supuesto, él no sabía que yo estaba pasada en tragos. El estaba tan feliz como la misma lombriz de que todos siempre hablan. A la media hora, llega mi ex novio, a quien yo había dejado un mes atrás. ¿Qué creen que pasó? Lo besé también, con el otro chico al lado ¡Lo que hace el alcohol!
Historia #5
Michelle
Un año, una compañera de trabajo me invitó a La Tiza, que queda a ocho minutos de Las Tablas. El lunes tempranito nos levantamos para irnos. Fuimos unos en mi carro, los demás en otro. Cuando llegamos, estacioné mi auto y coloqué la llave en el único bolsillo que tenía mi pantalón corto (en la parte de atrás). Cuando yo llego al carro, saco plata, saco encendedor, cigarrillos del bolsillo... ¿dónde está mi llave? ¡Ay, Dios mío! Yo lloraba de la desesperación porque no tenía copia; de hecho, mi carro tenía alarma más el
inmobilizer
que era lo que más me preocupaba. Llamé a mi hermanita a su celular y no contestaba. Ya era martes 1:00 a.m. A las 7:00 a.m. mi hermanita me llama todavía entre la borrachera y la goma. Le conté todo y la mandé a Panamá a que buscara la copia de la llave y del
inmobilizer
. Gracias a Dios, tengo una hermana buena gente, que siempre me apoya.
Además en revista
.
Una controversia carnavalesca
.
CON EL CAFE
.
No te pierdas ni un minuto de la rumba
.
EL BOCHIN DE LA FARANDULA
.
Cuando se pierde la mesura
.
Mayoría de brasileños detestan su propio Carnaval
.
Domingos más 'chic'
.
LO + PEGAO
.
VIDAS
.
La autenticidad de Norah Jones
|