Panamá, 20 de febrero de 2004
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ALCA, una tragedia para Latinoamérica: Anderson

José Quintero De León
jquintero@prensa.com

Antes de morir en su despacho de la Organización Regional Interamericana de los Trabajadores (ORIT), el 15 de noviembre, su secretario general, el panameño Luis Anderson McNeill, preparaba la propuesta de su organización para la movilización que se haría la semana siguiente en Miami, por la conferencia convocada sobre el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

A pesar de que la ORIT fue cuestionada por la chavista Fuerza Bolivariana de Trabajadores de Venezuela, de ser agente de la CIA y un apéndice de los intereses de Washington en el mundo laboral, Anderson nunca cejó en denunciar la amenaza que representaría esta iniciativa

para América Latina.

En su último viaje a España, concedió una entrevista a la Unión General de Trabajadores (UGT), máxima organización sindical ibérica. Allí expuso su pensamiento sobre el ALCA y lo que significaría para nuestros pueblos. Antes de exponer su criterio sobre el ALCA, explicó que todo proceso de unificación o integración comercial conlleva el potencial de una presión del mercado. Evidentemente, dijo, no solo se trata de transacción en el mercado (bienes y servicios), sino que hay también una gran influencia sobre el funcionamiento del mercado laboral en América Latina, en una hora en que está muy deprimido.

Añadió que este mercado laboral tiene una tasa de desempleo enorme y un fuerte aumento del empleo informal, donde las estadísticas indican que de cada 10 puestos de trabajo que se crean en América Latina, ocho son informales. Son empleos, dijo, que no se pueden calificar de "decentes" según los criterios de la Organización Internacional del Trabajo, y son inaceptables desde el punto de vista de la protección y de los derechos de los trabajadores y de sus familias.

"El ALCA, tal y como está diseñado -precisó Anderson- es una tragedia para América Latina y presagia una imposición de la economía de Estados Unidos sobre nuestros países para beneficio suyo".

El tamaño y la importancia de la economía de Estados Unidos por sí sola, dijo, es varias veces mayor que todas las economías juntas de los países de América Latina. Anderson planteó que hasta ahora no parece haber posibilidad de que pueda haber alguna política de compensación como las que son conocidas en Europa para poder equiparar esa asimetría tan grande entre una economía y las demás. "Es simplemente convertir a los países de América Latina en satélites de Estados Unidos", aseguró.

El dirigente laboral anunció que en esos momentos se daban indicios de que el gobierno de Lula, junto al de Kirchner, estaban planteando que el ALCA deberá ser mucho más justo y equitativo que el que se está presentando ahora, y prometió que desde la ORIT acompañaría esa posición.

El otro aspecto negativo, precisó Anderson, es que el ALCA es un proceso altamente excluyente y antidemocrático, que se está haciendo a espaldas de la sociedad, ya que no hay participación de la sociedad civil y se ha bloqueado la participación a los sindicatos.

"De manera que -precisó- estamos asistiendo a un proceso que está marcado por el secretismo y por la exclusión, donde solo participan gobiernos, inversionistas y empresarios. Esto va a crear un problema enorme, aseguró, tras señalar que la ORIT ha denunciado este hecho ante la Organización de Estados Americanos, pero lo que dificulta más esta denuncia es que el ALCA no tiene una estructura fija: cambia cada año de país y no tiene una estructura permanente a la que uno pueda dirigirse. Ante esta situación, reiteró ser contrario al ALCA que se propone hoy. Dijo estar convencido de que se necesitan cambios muy profundos, tanto en la forma como en el fondo y que tienen que incluirse temas que den respuesta a los problemas generados por la desigualdad de tamaño en las diferentes economías.

La ORIT representa 45 millones de trabajadores en el continente.

El autor es periodista

Además en in memoriam

. Legado del Dr. Félix A. Stanziola: Roberto Motta Alvarado
. ALCA, una tragedia para Latinoamérica: Anderson: José Quintero De León
. Hasta luego, tío Titi: Juan Luis Correa






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