En
sus marcas
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Se escuchó muy atrevida la afirmación
que hizo el nuevo técnico José Eugenio 'cheché' Hernández
durante su presentación formal como director del seleccionado
mayor de fútbol. Escucharlo decir que tratará de ubicar al
seleccionado nacional entre los primeros 50 países del escalafón
mundial me sonó a utopía. Es que con tan solo imaginarlo,
pienso que allí patinó el técnico sudamericano, porque todavía
le falta por conocer todo el calvario que rodea a este deporte
en nuestro suelo patrio.
Algunos con justa razón cuestionaron
sus palabras. Ahora, aparte de esa osadía, me pareció que
el técnico colombiano dijo cosas interesantes y se mostró sincero
ante el arsenal de preguntas que se le hicieron. Lo más importante,
pienso, es su intención de asesorarse bien con todos los
técnicos que dirigen en Panamá, que fue el gran problema
del último técnico que tuvimos en la Copa de Naciones.
En lo personal me gustó el grado de
optimismo con el que se presentó a los medios 'cheché' Hernández,
salvo sus afirmación de los primeros 50 lugares en la FIFA.
Su principal objetivo es clasificar al Mundial de Alemania
2006, así lo repitió una y otra vez.
Me parece que es más mesurado aspirar
a estar entre los 32 clasificados al Mundial que pensar en
ubicarnos entre los primeros 50 del ranking mundial. No le
veo nada malo que el técnico colombiano tenga como meta el
Mundial. Que de pronto suene descabellado, puede que suene.
Le decía a algunas amistades que veía normal que un entrenador
tenga como consigna trazarse el objetivo para el cual fue
contratado, de lo contrario que se cambiara de profesión.
Imaginémosnos a un boxeador, por ejemplo, que llegue frío,
pesimista y derrotado antes de que suene la campana del combate.
En eso estamos claros. Un mundial siempre
nos va a encontrar con la misma ilusión. Es un sueño que
hay que tratar de hacerlo realidad como lo hizo en su momento
la selección Sub 20.
Tal vez el curriculum del nuevo entrenador
no sea tan impresionante como el del anterior técnico brasileño
Carlos Alberto Daluz, que había sido coordinador de las selecciones
brasileñas en dos mundiales mayores, pero con todo José Hernández
tiene lo suyo. Haber llegado a disputar una final de una
Copa Libertadores con el Cali, en el 99, es todo un logro
y un sueño que cualquier entrenador del continente quisiera
hacer realidad. Allí no se llega por obra y gracia solamente
de los jugadores, la mano del técnico pesa bastante.
Nos decía Hernández, durante una disertación
que hizo hace un año, que cuando tomó la dirección del Cali
se trazaron todos la meta de llegar a la final de la Libertadores
y lo consiguieron. No fue un trabajo solo de jugadores y
cuerpo técnico, sino que de la misma directiva que estuvo
ciento por ciento involucrada. En Panamá lo hemos repetido
infinidades de veces, si no hay un respaldo en la preparación
de nada vale traer al 'cheché' o al que se presente.
Muchos coincidimos en que uno de los
problemas del fútbol panameño en su categoría mayor es la
falta de continuidad con los entrenadores, en vista de que
por lo regular siempre se los trae para un torneo en particular.
Nunca se ha mantenido un proceso, salvo Gary Stempel que
alcanzó sus frutos precisamente por esa continuidad.
El 'cheché' tendrá escasos seis meses
para preparar un seleccionado nacional de cara a la próxima
aventura de las eliminatorias. Seis meses que podrían ser
fructíferos siempre y cuando se haga un trabajo coordinado
sin perder tiempo, particularmente cuando se programan los
benditos partidos de fogueo.
Los planteamientos vertidos por el nuevo
entrenador fueron claros, precisos e interesantes. Hay que
tratar de sacarle provecho a su experiencia junto a la de
su asistente paraguayo Amado Núnes. Todos vamos a estar involucrados
en un mismo objetivo. La consigna es aspirar estar en el
Mundial, por eso “hay que hacer las cosas bien, antes y a
la hora de las eliminatorias”: palabras del mismo Hernández.
Por el momento, habrá que darle un voto
de confianza al nuevo cuerpo técnico. Material humano tenemos.