Los caminos ambientales y los inmorales
Me causa gran desagrado ver cómo Panamá está haciendo el ridículo ante la comunidad internacional, por insistir en la construcción de este “camino” anti-ecológico
Eduardo A. Esquivel Ríos
Eesquivel_rios@hotmail.com
Hace como un año, más o menos, escribía en un artículo de opinión sobre la carretera Boquete-Cerro Punta, que si ya se había decidido “allá arriba” que este proyecto iba, nadie, ni el propio pueblo, podría impedir que esto se hiciera. La licitación del proyecto se la ganó la empresa CUSA, por supuesto. Y el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), la empresa DAF Consulting que, por el nombre, supongo que debe ser una empresa estadounidense.
Leo en los diarios que mi ex profesor, líder ambientalista, Demetrio Miranda dice que “están preparados con mayores acciones masivas y dispuestos a llevar a cabo toda clase de medidas para impedir los caprichos que mantiene el Estado”. Los grupos ambientalistas ya han hecho siete estudios de impacto ambiental, y todos ellos rechazan el camino “de los cinco”, llamado así porque se ha descubierto que son solo cinco “monos gordos” los que se benefician con esta vía de 4.7 millones de dólares. Más grave aún son las declaraciones del director de ANCON, Líder Sucre: “La construcción de este proyecto ocasionará severos daños al medio ambiente, extinguirá especies de flora y fauna, y haría peligrar el río Caldera”.
El problema de la DAF Consulting y el amigo Eloy Rodríguez, técnico ambientalista, es un problema moral. ¿Debe una consultora “hacer” un EIA a gusto del promotor? ¿El que paga el EIA es el que manda? ¿Un consultor debe actuar como un profesional honesto o como un mercenario dispuesto a todo por dinero? Si DAF Consulting encuentra, efectivamente, que el camino es ambientalmente inviable, ¿recomendaría a CUSA no hacerlo? ¿Saben que este EIA debe ser categoría III? El biólogo Ariel Rodríguez, del Comité Nacional para la Conservación de las Areas Protegidas de Panamá, dijo que el EIA que adelanta DAF Consulting por encargo de CUSA es “ilegal”, dado que el mismo es hijo de una “resolución de Gabinete” que nació y creció en la ilegalidad.
Existe la idea equivocada, inclusive entre algunos funcionarios de la ANAM, que el estudio de impacto ambiental es un “requisito burocrático” más para una obra o proyecto. Por esto, los consultores lo que hacen es adaptar el EIA al proyecto, buscando, a través de las famosas “mitigaciones”, una justificación teórica para que el proyecto sea aprobado por la ANAM. Como los estudios de impacto son “previos” al proyecto, estas mitigaciones son “teóricas”, y dependen de que el promotor realmente haga el proyecto como dice que lo va a hacer, y las mitigaciones como dice que las va a hacer. Y la realidad ha demostrado que a la hora de la hora ninguna de estas dos se cumplen exactamente como decía el EIA aprobado.
Pero una cosa sí es cierta: Un estudio de impacto ambiental no siempre tiene que ser “positivo”, aunque a la fecha en los miles de EIA que se han presentado a la ANAM, creo que no se ha presentado ninguno “negativo”, simplemente por la “mentalidad mercenaria” que hay, refiriéndonos a la falta de independencia de criterio del consultor en la elaboración de los estudios. Por ejemplo, si la DAF, en su EIA concluyera que el proyecto del camino Boquete-Cerro Punta no es ambientalmente viable ni mitigable de forma alguna, el proyecto tendría que cancelarse. Y sería un EIA perfectamente aceptable.
Pero, aparte de especulaciones filosóficas sobre los estudios de impacto, la realidad es que veo muy difícil, primero, que DAF pueda hacer su estudio en un ambiente tan hostil, y segundo, que CUSA pueda hacer algo en estas condiciones, donde se ha amenazado con acciones violentas directas. Ya me imagino que van a tener que llenar el área de policías para detener a los “guerrilleros ambientalistas”. Realmente me causa gran desagrado ver cómo Panamá está haciendo el ridículo ante la comunidad internacional, por insistir en la construcción de este “camino” anti-ecológico. ¡Cuánto cobre ha aflorado a la luz pública con este escándalo! Esperamos que la sangre no llegue al río Caldera...que por cierto está muy cerca.
El autor es ingeniero
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