Hay historia para rato
El símbolo de la ciudad, que fue orgullo de la Corona Española
en el Pacífico, está cobrando nueva vida
HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com
LA PRENSA/Archivo |
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| La torre de la primera Catedral de Panamá ha
subsistido, primero al fuego del pirata y luego a la indiferencia
de los panameños. |
El coronamiento de la torre de la catedral de Panamá Viejo
cobra vida todos los veranos cuando un solitario halcón
peregrino anida en una de sus ventanas. Las garras del ave rapaz
quedan marcadas sobre la rústica piedra, en la misma forma
de aquella leyenda “20 Dec. 89”, que dejó un
forastero durante la invasión de Estados Unidos a Panamá.
La atalaya, desde la que se divisa claramente el
Cerro Ancón, la paradisíaca Calzada de Amador y Cerro
Azul, es frecuentada por la fauna del área. En el campanario
hay una lechuza blanca que se va de ronda nocturna cada vez que
hay eventos en la catedral, y un cangrejo –medio ermitaño– que
tenía allí su penthouse. Y no faltan los graffiti
de los visitantes, como unos viajeros egipcios, que dejaron las
huellas de su presencia en la base de la torre.
El arquitecto Félix Durán Ardila,
director del Departamento de Arquitectura del Patronato Panamá Viejo,
dijo que cuando se iniciaron los trabajos de restauración,
a principios de este siglo, el coronamiento era un macetero de
plantas silvestres. A mediados del año 2001, expertos de
la Agencia Española de Cooperación Internacional
(AECI), hicieron un diagnóstico de la situación de
las ruinas: la torre estaba a punto de colapsar debido a la erosión
del tiempo y al abandono.
Manos a la obra
Con la ayuda económica de la AECI y con
fondos del Patronato se colocaron puntales para sostener las piezas
que estaban en peligro de desprenderse, se eliminó la vegetación,
se limpió toda la estructura de las cuatro caras del coronamiento.
Durán informó que se aplicó un
revestimiento de cal y arena para proteger a la torre de la erosión
que produce el agua. Se retiraron todas las piedras que estaban
a punto de desprenderse y se estabilizaron los arcos de todas las
ventanas. La torre, que en esos momentos prácticamente agonizaba,
recibió el oxígeno que necesitaba.
El símbolo de la ciudad, que fue orgullo
de la Corona Española en el Pacífico, estaba salvado
por la oportuna intervención de la AECI y del Patronato
Panamá Viejo, entidad formada por el Instituto Nacional
de Cultura (INAC), el Instituto Panameño de Turismo (IPAT),
Banistmo y el Club Kiwanis de Panamá.
La conservación
Durán informó que los trabajos de
conservación programados en la torre para el año
2003 se iniciaron el 28 de abril. La intervención tiene
como objetivo principal reintegrar las piezas del muro que se han
perdido debido a la erosión, reintegrar las cornisas de
los niveles 15 y 22, emparejar la superficie de los muros para
que se escurra el agua, mantener la imagen de ruina del edificio.
Durán indicó que la intervención
se realiza en la parte externa de los muros de la torre, ya que
son estos sectores los más afectados. Se mantiene una permanente
limpieza de muros y retiro de vegetación.
Los trabajos de tratamiento de lagunas y pérdida
de material son necesarios porque la piedra de los muros ha desaparecido
debido a los efectos del agua, el sol y el viento.
Además, se realiza el restablecimiento de
las cornisas por medio de la colocación de piedras o morteros
de cal. Esto tiene la finalidad de asegurar que el agua gotee gracias
a la cornisa y no escurra sobre el muro de mampostería y
evitar así el deterioro progresivo del muro.
Actualmente se trabaja en el muro sur y el muro
este de la torre. El muro este ha requerido especial atención,
ya que presentan mayores problemas de los que se esperaban. Se
comprobó, al iniciar la intervención, que la pérdida
de material pétreo en el muro este era mayor que la que
se había estimado.
Hasta la fecha, los trabajos de reintegración
de los muros y la cornisas se ha cumplido en un 30%, durante un
período de dos meses y medio (mayo, junio y mediados de
julio).
Nuevas esperanzas
Hay renovadas esperanzas para la futura conservación
de la torre y para el resto del complejo monumental. Recientemente,
la presidenta, Mireya Moscoso, sancionó la ley que permite
la acuñación de 3 millones de dólares en monedas
de 25 centésimos.
Humberto Jirón Soto, presidente del Patronato
Panamá Viejo, indicó que la ley permitirá una
entrada de un millón 200 mil al Patronato para culminar
los trabajos de restauración de la torre y la preservación
del resto de los monumentos.
La idea, según Jirón Soto, es construir
una escalera y pisos de acrílicos para que los visitantes
puedan subir al coronamiento y vivir la emoción de divisar
la ciudad y el horizonte, tal como lo hacían los centinelas
españoles antes que el pirata inglés Henry Morgan
destruyera la ciudad el 28 de enero de 1671.
El arquitecto Durán aclaró que se
construirá una escalera de caracol de acero y madera con
material contemporáneo. Tanto la escalera como la estructura
de los pisos “amarrarán” y fortalecerán
los muros de la histórica torre.
También avanzan los proyectos de recuperación
de la traza urbana, la terminación del Convento de las Monjas
de la Concepción, financiado por Banistmo por un monto de
350 mil balboas, restauración del Puente del Rey, las excavaciones
en el Hospital San Juan de Dios y la reubicación de la Vía
Cincuentenario.
“¡Salvamos la torre!”, comenta
Jirón Soto. Es un triunfo del Patronato y de todos sus trabajadores;
de la AECI, y de muchos arqueólogos nacionales y extranjeros.
Los trabajos se intensificarán en especial
durante la época de verano, cuando el halcón peregrino,
con una rama en el pico, se pose sobre el campanario de la torre
para hacer un nuevo hogar.
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