Panamá, 14 de julio de 2003
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¿Acaso no hay crisis en la CSS?

La crisis del Seguro Social es real y cada día que pasa es muchísimo mayor de lo que el común de la gente imagina

Juan Lacalle Moreno
gerencia@fundacionlibertad.org.pa

A pesar de que es claro y contundente a estas alturas que el Programa de Pensiones de la Caja de Seguro Social se encuentra en una profunda crisis, muchas de las soluciones propuestas para resolverla no son suficientes o están basadas en premisas imaginarias y bondadosas que no se van a suscitar ni en el corto ni en el mediano plazo. Este mismo tipo de propuestas también se concentra en ofrecer soluciones parciales o transferencias de bienes y activos del Estado a la Caja, con lo que no se logra si no desperdiciar recursos de todos los panameños sin que con ello se resuelva o ni siquiera se mitigue el enorme problema que enfrentamos y que rehusamos ver.

Después de dos años de monólogos de sordos, un consenso aparente dentro del Diálogo por la Caja del Seguro Social, que también abarca a casi todo el espectro político, con respecto de los serios problemas que encara nuestro sistema previsional, ha concluido en la necesidad de modificaciones a largo plazo del modelo existente.

Los que promovemos la reforma de la estructura actual de financiamiento, debatimos con firmeza los que pueden significar los cambios más saludables para el Seguro Social. Proponemos la transformación del programa de pensiones en uno mixto con un pilar de contribución definida a cuentas individuales, por encima de un pilar básico de carácter "solidario". Otros proponen mantener la estructura actual de prestación definida a sabiendas de que solo es viable a través de una serie de aumentos progresivos de impuestos a la producción y al trabajo, que a la postre resultan más regresivos y antisolidarios para con las siguientes generaciones y para con los excluidos, desincentivando la inversión y aumentando el desempleo. Otra de sus propuestas exige mayores rendimientos a las reservas por la vía del financiamiento del gasto público, que después se pagará con más impuestos para llegar a la misma conclusión al respecto de la cacareada solidaridad: que es una mentira.

Algunos políticos, así como algunos supuestos líderes y formadores de opinión, cuestionan el consenso al afirmar que las estimaciones futuras de flujos de caja y de resultados son consecuencia de proyecciones de escenarios económicos y demográficos muy pesimistas. Para ellos, si logramos un cambio de modelo económico, la economía crecerá más rápidamente, lo que traerá que los salarios y los ingresos del sistema aumenten, y demostrarán que la tal crisis no existe. Claro está que preferirían empezar por la subida de salarios y, para no demorar mucho, que sea por ley o decreto. Total, si van a subir, para qué esperar a que la economía crezca.

Sin embargo, valoraciones del sistema actual por parte de la OIT en primer lugar, en los años 1998 y 2001, y por el grupo técnico de la Mesa de Diálogo, al respecto del entorno económico, el mercado de trabajo, la productividad, la expectativa de vida, etc., muestran que los supuestos fueron válidos, razonables y, hasta cierto punto, optimistas. Para que el sistema recupere solvencia, desde el mero punto de vista contable, habrá de demandar niveles de crecimiento económico sin precedentes. Aún más importante, si la economía crece realmente mucho más rápido de lo estimado, las obligaciones por beneficios y sus déficit actuariales crecerán tanto o más rápido que la economía. Con supuestos mucho más favorables u optimistas que los que presentan los que minimizan esta crisis, enfrentaremos, nosotros o las generaciones que nos siguen, cientos de millones en aumentos de impuestos o en disminución de beneficios si queremos mantener el sistema en equilibrio.

Como corolario posible al argumento de los escépticos de la crisis del Seguro Social, les preguntamos: Si la economía crece tan lentamente como lo hemos proyectado, ¿pueden las inversiones en el mercado de capitales, sean acciones, bonos, etc., seguir produciendo retornos superiores a los que produce el Seguro Social? Aunque los retornos futuros de las inversiones en el mercado no están garantizados, las diferencias de retornos obtenidos entre el Seguro Social y las inversiones en el mercado son tan grandes que, inclusive en el peor escenario, las inversiones en bonos y acciones de las cuentas individuales habrán de producir retornos muchísimos mayores que los obtenidos de la nuestra seguridad social.

En resumen, la crisis del Seguro Social es real y cada día que pasa es muchísimo mayor de lo que el común de la gente imagina. Aunque el debate pueda seguir por la ruta adecuada, no hacer nada en espera de que la economía o el nuevo modelo anti-neoliberal vengan al rescate de la Caja, sería alimentarse de una ilusión vana y nada más.

El autor es ingeniero y miembro de la Fundación Libertad

Además en opinión

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