Un sueño repetido
El vicepresidente Vallarino inauguró la feria. La presidenta Moscoso ni la visitó. Cuestión de prioridades y valores
Berna D. Calvit
bdcalvit@sinfo.net
Aún me dura la euforia que me causó la séptima Feria Internacional del Libro, segunda feria internacional en Panamá. Un pequeño grupo de mujeres encabezadas por la imbatible Priscilla Delgado se aferró, a pesar de todo, al sueño de repetir y superar el éxito de la feria del 2001. ¡Y lo lograron! La reducida y tardía ayuda del Gobierno (problemas que no tuvo el Miss Universo/Fighali), y la "pichicumería" de la empresa privada (con excepciones), puso en riesgo la realización de la feria, que se logró con un "final cardíaco"; pocos saben (por eso lo digo) la angustia y los contratiempos que causaron los que prometieron e incumplieron y, ¡peor aún!, que instituciones de educación y cultura le dieran la espalda. Hubo deficiencias que ojalá se subsanen en las ferias futuras. Me pareció módica la entrada, uno y dos balboas, y descuento para jubilados (equivalentes a un paquete de cigarrillos o a cuatro latas de cerveza), para disfrutar bajo techo, sin riesgo de lluvia, con aire acondicionado y sin límites de tiempo. Por suerte (que no es por suerte, sino por convicciones) queda gente como la que montó o colaboró con una actividad digna del centenario, hecha prácticamente con las uñas, porque cree en los valores permanentes; gente que respondió a la convocatoria de las letras porque "de todos mis amigos el libro es el mejor". Compré libros, asistí a mesas redondas (rectangulares) y conversatorios; como lectora agradezco a la Embajada de España haber invitado a Rosa Montero y a Jordi Nadal, y a la de México por invitar a Monsiváis. Me encontré con viejos amigos (¿te acuerdas de las ferias en el Parque de Santa Ana?) y me hizo feliz ver muchos niños en la fiesta de la palabra escrita, entre ellos a mi amiguito de cinco años, Juan David, que se plantó firme y dijo a la "abue" que no quería "libros de mentira" sino "libros de verdad", y salió muy orondo de la feria dispuesto a leer sus libros sobre civilización azteca y arte. ¡Qué gusto ver a la gente sobar libros, evaluarlos, comprarlos! Esa semana miles de personas socavaron la estabilidad de la corrupción y la palabra grosera, no con cierres de calles ni madrugonazos legislativos, sino con libros y cultura.
Las actividades complementarias a la venta de libros, prestigiadas por escritores e intelectuales panameños y extranjeros, fueron interesantes y variadas: talleres, recitales, debates, cuenta-cuentos, etc. La mesa redonda "Dos visiones distintas de la historia" en la que participaron Humberto Ricord, Juan David Morgan, Alfredo Figueroa Navarro, Ricardo Ríos, Olmedo Beluche y Ovidio Díaz Espino, autor del polémico libro El país creado por Wall Street, fue extraordinaria oportunidad para conocer la opinión de los estudiosos de nuestra génesis como República, tema relevante en el año del centenario, y sobre las llamadas "leyenda negra", y "leyenda rosa" en torno a nuestra independencia. Fue tal la asistencia, que el salón asignado resultó pequeño y hubo que trasladar la actividad al teatro La Huaca; quien diga que no nos importa nuestra historia se equivoca de plano. Creo, como expresaron algunos, que nuestra panameñidad empezó a formarse muchos años antes de 1903. Los tejemanejes entre nuestros políticos de entonces, importantes personajes estadounidenses, y el francés Bunau-Varilla, son otra historia.
Mientras se desarrollaba la Feria del Libro, los legisladores oficialistas nos madrugaron (qué mala costumbre) con la orden de archivar las investigaciones CEMIS/Afú; opina el respetado (porque es respetable) ex magistrado Molino Mola, que los legisladores no pueden interferir con las acciones del poder judicial. ¿También ordenarán el limbo para el helicoptericidio del HP-1430, la ratificación de los magistrados Spadafora y Cigarruista, las cuentas de la casa de Punta Mala, etc.? Por algo ganamos malas notas con Transparencia Internacional; según el barómetro global de la corrupción, el 35% de los ciudadanos en Panamá opina que los partidos políticos son la mayor fuente de corrupción, lo que explica casi todo. Para la Conferencia Episcopal Panameña "no es digno ni noble" el archivo el caso CEMIS y "sería un gesto noble de los legisladores levantarse la inmunidad" (algunos de oposición lo hicieron). Es bueno que sepan los buenos señores de sotana que el "cuero curtido" de la mayoría de los legisladores, ¡no lo atraviesa nada! Ni palabras piadosas ni la imagen de Cristo crucificado les infunde temor o arrepentimiento.
Para disfrutar de la Feria del Libro dejé pendiente leer la prensa en detalle. El país se arrastra entre protestas, pero Moscoso "sigue caminando"; más que presidenta parece candidata o directora de la Reforma Agraria entregando títulos de propiedad; el diálogo sobre el Seguro Social es como la torre de Babel: nadie habla el mismo idioma; lo que está pasando en el Molirena es como para la juez Ana María Polo, de Sala de Parejas; la decisión de las admirables siamesas Laleh y Ladan, de arriesgarse a una peligrosa cirugía para separarlas, la interpreté como un valiente ¡libertad o muerte! Brittney Spears no es virgen ¡santo cielo, qué preocupación tan grande! Mueren 10 millones de niños al año por desnutrición y enfermedades; EU y Europa gastan anualmente 17 millones en comida para animales domésticos; Fox, en México, recibió un sopapo en las elecciones federales. ¡Ah, un detalle! El vicepresidente Vallarino inauguró la feria. La presidenta Moscoso ni la visitó. Cuestión de prioridades y valores.
La autora es comunicadora social
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