Panamá, 3 de julio de 2003
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Darién, Volcán y Coiba en el desamparo

El secreto de la conservación es la educación y el cuidado, únicos elementos necesarios para proteger a Darién, Volcán y Coiba

Geraldine Emiliani S.

¿Se ha preguntado por qué hay menos bosques tropicales? De hecho, algunos gobiernos muestran una gran indiferencia o se tornan apáticos al tratar de darle solución a los problemas que afectan a las selvas. Hay países que estimulan a los agricultores a convertir sus tierras en lugares recreativos, campos de golf, parques naturales y centros turísticos.

Debido quizás a la explosión demográfica y mercantilista, se saquean los bosques en su afán de poder y riqueza.

Este es el caso de Darién, Volcán y Coiba, víctimas de la rapacería, que para cuando la gente se dé cuenta ya habrá desaparecido una vasta extensión forestal en nuestro territorio.

La corrupción política pone de manifiesto lo expresado. Un permiso de tala cuesta una buena suma de dinero, situación que puede hacer que algunos funcionarios deshonestos, nada interesados en el medio ambiente, acepten sobornos a cambio de otorgar a zares madereros concesiones a corto plazo.

La tala y la explotación agrícola son la mayor amenaza en las zonas boscosas. Esta desconsideración es el inevitable resultado del comercio ambicioso, la mala gestión, la delincuencia y la corrupción política. Por todos es sabido que en Darién los delincuentes madereros talan clandestinamente árboles valiosos. Sierran los troncos y los convierten en tablones en el mismo bosque. Una práctica ilegal y un verdadero desperdicio. Pagan a los lugareños para que transporten la madera a como dé lugar, y luego de noche se la llevan en camiones por la solitaria carretera de esta provincia para eludir los controles. Definitivamente no hay esperanza alguna para que se conserve la inmensa biodiversidad de uno de los pulmones de la humanidad.

En cambio, Bolivia presenta una excepción al respecto, pues el 25% de su selva se gestiona de forma sostenible. Con todo y esto la cifra mundial no llega al 1% de una adecuada gestión sostenible.

La industria maderera no tiene derecho a borrar del mapa las selvas tropicales aunque se fabriquen muebles con la atractiva y popular madera tropical. La tala suele considerarse sinónimo de deforestación y, de hecho, muchos bosques desaparecen por ese motivo. Esta pérdida no conlleva a ningún beneficio permanente. Tal ha sido el destino de 165 mil kilómetros cuadrados de selva amazónica brasileña.

Hay grupos preocupados que luchan por proteger la selva del comercio internacional, de la superpoblación, la caza y la tala furtivas, así como de la captura de animales con fines lucrativos. Pero sus esfuerzos son infructuosos.

No obstante, hay formas de proteger los árboles, la flora y la fauna. Entre esos cuidados está el imprimir un mapa con todos los árboles valiosos que hay y se decide, siguiendo la norma oficial, cuáles talar. Los árboles más viejos se dejan como suministro de semillas. El mapa ayuda a decidir la dirección de la caída de los troncos para reducir al máximo el daño colateral. Se traza el sector talado y por él no se volverá hasta pasados 20 ó 30 años.

En relación a la flora y fauna, se procura no molestar a las criaturas del bosque. Haciendo que haya pocas vías de acceso, las cuales se construyen lo más estrechas posible para que no se abran claros en la bóveda superior. De ese modo, los animales pueden cruzar los caminos sin tener que tocar el suelo. Cuando se termina en un sector, se bloquea la carretera a fin de que no entren al bosque cazadores rapaces.

El ecoturismo también es importante. El turista debe aprender que vale la pena proteger la vegetación que ve y al irse apreciará más el ecosistema.

Es posible explotar los bosques tropicales, pero de manera responsable sin causar daño permanente a la biodiversidad. Con una gestión sostenible solo se necesita el 10% de los bosques mundiales. El secreto de la conservación es la educación y el cuidado, únicos elementos necesarios para proteger a Darién, Volcán y Coiba.

La autora es psicóloga clínica


Además en opinión

. Encuentro: Rubén M. Castillo Gill
. Réquiem por la autonomía: Minerva N. de Jované
. Yo no fui. fue Teté.: Daniel R. Pichel
. Darién, Volcán y Coiba en el desamparo: Geraldine Emiliani S.





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