Terapia para los políticos
Quizás estas recomendaciones“per
se” no acaben con el problema, pero pueden hacer que se reduzca
si las aplicamos a conciencia; por otra parte, los políticos se
darán cuenta de que no podrán echarnos cuentos
Alvaro Lasso Lokee alassokee@hotmail.com
Las enfermedades han sido males que afectan
la salud y las condiciones óptimas de todo ser vivo desde nuestros
orígenes, pero afortunadamente la mayoría tiene algún remedio que
es efectivo en un alto porcentaje, y de las enfermedades a las cuales
todavía no se les ha encontrado alguna receta que reduzca sus trastornos,
tienen al menos ciertas informaciones para no ser adquiridas.
En la política los males son los políticos;
estos ejercen la política en un estilo particular y propio, que
más que ayudar a la sociedad parece ser que benefician a unos cuantos
–que no son los muchos, o bien, son los menos, para no decir los
“vivos”– cuando su función básica es ayudar a la mayoría que precisamente
los elige en los sistemas democráticos.
Para evitar ese “mal eterno” de los políticos, no
debemos dejar de crear nuestra propia terapia y medicina, aplicándola
cada vez que haya elecciones de una forma legal y única, que pueda
reducir los grandes problemas de corrupción, desempleo, pobreza
y hambre que sufre nuestro país desde hace mucho tiempo.
Entre las recomendaciones más importantes para evitar
estas enfermedades en la política, podemos mencionar:
• Elegir a aquellos candidatos a quienes se les
conoce una trayectoria respetable, que hayan mostrado capacidad
de trabajo, y no contar con esos que se la pasan prometiendo y nunca
se les ve sino hasta la próxima campaña política.
• Conocer su manejo como ciudadano(a), empresario(a),
funcionario(a), y estudiante que fue en su pasado inmediato.
• Conocer los planes de trabajo y los proyectos
que pretende realizar durante su periodo.
• Exigir transparencia en el manejo de la “cosa
pública” desde el primer día que toma posesión, hasta el último
día que ejerza funciones; que no niegue información sobre las cuentas
de cualquier institución pública.
• Que sea separado del cargo e investigado cualquier
funcionario(a) que tenga acusaciones de corrupción, sin vacilar
en ningún momento. Y que se separe igualmente al que no tenga capacidad
para ejercer el puesto asignado.
• Que se exija una verdadera separación de los tres
poderes del Estado para que no haya apoyo a amigos y copartidarios.
Que haya independencia de poderes.
Ciudadanos(as), tenemos una gran responsabilidad
en la selección de los políticos que ejercerán un puesto público
por cinco años, ya que estas decisiones repercutirán en nuestras
vidas y en los que se sumen a este planeta. Por eso debemos elegirlos
con cuidado y no por su “cara” o porque “caminó” por nuestro barrio
en la campaña, ya que eso no nos garantiza su capacidad y que vaya
a disminuir la corrupción.
Los políticos son responsables tanto como nosotros
de que sus decisiones sean acertadas o no; por eso, ejerzamos bien
ese concepto que surgió en la época griega. Quizás estas recomendaciones
per se no acaben con el problema, pero pueden hacer que se reduzca
si las aplicamos a conciencia; por otra parte, los políticos se
darán cuenta de que no podrán echarnos cuentos.
El autor es psicólogo
Además en opinión
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patriotas: I. Roberto Eisenmann, Jr. •
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• Terapia
para los políticos: Alvaro Lasso Lokee
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