Panamá, 30 de septiembre de 2001
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Venus y Marte se comunican

Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com

Las mujeres queremos hablar, pero los hombres solo quieren descansar. Tratamos de canalizar nuestras preocupaciones a través de una buena conversación, pero ellos aparentemente se muestran desinteresados y prefieren la compañía del televisor.

En estos casos, nos sentimos abandonas y abatidas. Es allí cuando reaccionamos con disgusto y comienzan los problemas.

“No es que los hombres no les prestemos atención, simplemente tendemos a reaccionar diferente ante las contrariedades”, explicó el pasado viernes el doctor John Gray.

Gray, quien se destaca por su especialidad en terapias de pareja, es autor de diversos best sellers como Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus; Los hombres, las mujeres y las relaciones; Marte y Venus enamorados; Marte y Venus comienzan de nuevo y Cómo obtener lo que se quiere y querer lo que se tiene.

En su presentación del viernes efectuada en el hotel El Panamá, el autor expuso algunas de sus teorías para mejorar la comunicación en las relaciones amorosas.

De acuerdo con Gray, cuando el hombre se encuentra en alguna situación como la que se sugiere en el primer párrafo, solo es capaz de asimilar lo que dice la mujer con el 5% de su mente. Ella, por su parte, demanda una atención plena que le permita intimar con él. Es en este momento cuando se puede apreciar la diferencia entre ambos géneros, que crea tanta confusión y polémica en la relación.

Todos somos neófitos al momento de entablar un vínculo con otra persona. Nacimos como seres creativos y pensantes, sin manuales de instrucción. Queda en cada persona conocer a fondo a su “tal para cual”, y procurar que la consolidación con este siente sus bases en el respeto y aceptación de sus diferencias.

Para Gray, hipotéticamente tanto los hombres como las mujeres procedemos de planetas distintos. Como narra en su libro Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus “un día los marcianos miraron por sus telescopios y descubrieron a las venusianas. El sólo vislumbrarlas despertó en ellos sentimientos hasta entonces desconocidos (...) Las venusianas, por su parte, recibieron a los marcianos con los brazos abiertos (...) Entonces decidieron volar a la Tierra, pero los efectos de la atmósfera se hicieron sentir y una mañana despertaron todos aquejados de una amnesia: ¡la amnesia selectiva! (...) Y desde ese día, los hombres y las mujeres no se entienden”.

Según explicó el galeno en su charla, esta “amnesia selectiva” es una de las grandes causales de discusión. Hace que nos olvidemos de los buenos aportes de la pareja y que esperemos de ella las mismas reacciones que tenemos. “Deseamos que quieran lo que nosotros queremos y sientan lo que sentimos”, dijo Gray.

Polos opuestos

En su seminario del viernes, Gray expuso algunas características propias de cada género. Mientras que los “marcianos” parecen encontrar en la competitividad, el poder y la capacidad de resolver problemas, el camino hacia una vida lógica, las venusianas se inclinan por darle mayor importancia a la comunicación, el amor y la belleza.

“En Venus, las mujeres estaban acostumbradas a llevar una especie de radar que les permitía apoyarse y cuidarse entre sí”, dijo con algo de humor el autor. “Los hombres, sin embargo, prefieren proyectarse a través de artilugios que denoten su nivel de supremacía en la sociedad”, añadió.

Según Gray, estas características son las que rigen el comportamiento de ambos dentro de una relación. Y al momento de llegar a la plática, la mujer tiende a divagar sobre sus sentimientos, mientras que los hombres buscan entablar una charla lógica, con propósitos y conclusiones específicas.

“Las mujeres hablan de sus problemas para provocar el acercamiento de pareja, no para buscar soluciones”, agregó.

“Paralelamente, el hombre no entiende que esta conversación es una forma de desahogo femenino, y no necesariamente una invitación para remediar sus problemas”, explicó.

El hombre, curiosamente, busca constantemente la aceptación de su pareja. No desea ser “corregido” por medio de consejos, ni cuestionado sobre sus métodos. Sobre esto, Gray dice que en parte se debe a la necesidad de probar su poderío y capacidad ante la fémina.

“Los hombres se sienten bien cuando pueden hacer feliz a su pareja. Si cocinan y a la mujer le agrada la comida, tienden a pensar que se debe a su gran capacidad como cocinero y en seguida cobran el crédito”, dijo Gray.

“A los hombres les gusta tener la razón, ser eficientes y sentir que son de provecho. Si la venusiana le brinda consejos o críticas no solicitados, este se sentirá poco valorado”, prosiguió.

Cómo ganar puntos

“Cada vez que la mujer desee hablar, escúchela. Y si al hombre se le presenta la oportunidad de demostrar sus capacidades, deje que lo haga”, aconsejó Gray a la audiencia.

Por lo general, tendemos a ser inconscientes de las necesidades del sexo opuesto en la relación. Suponemos equivocadamente lo que quiere la "media naranja" y terminamos sintiéndonos insatisfechos y hasta resentidos.

Gray afirmó que por lo general pensamos que damos más de lo que recibimos, idea que trae consigo los devastadores sentimientos de resentimiento.

Este último es lo que Gray clasifica como “amnesia selectiva”, que nos da la sensación de perder puntos y, en consecuencia, valor ante los ojos del ser amado.

Para que esto no ocurra a menudo, Gray sugiere recordar que la diferencia principal entre Venus y Marte radica precisamente en la diversidad de sus necesidades.

A Venus le gusta recibir cariño, comprensión, respeto, devoción, valoración y seguridad. Marte, por otro lado, busca la confianza, aceptación, aprobación, admiración, apreciación y ánimo. En resumidas cuentas, el secreto parece radicar en conservar y respetar aquellas peculiaridades que dieron pie a que el amor entrara en los corazones de estos seres.


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