Panamá, 30 de septiembre de 2001
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Nace una estrella

Final Fantasy deja abierta al futuro una posibilidad: utilizar lo menos posible a los generalmente seres humanos

Final Fantasy: The Spirits Within (Columbia) se basa en un videojuego. Eso no es ninguna novedad, producciones como Street Fighter, Super Mario Brothers o Wing Commander hicieron previamente el salto del ordenador a la pantalla grande. Las voces de sus protagonistas son de los actores Ming-Na, Alec Baldwin, Steve Buscemi, James Woods y Donald Sutherland. Otras películas de estudios rivales como Disney y Dreamworks también han utilizado a famosos para que le den vida a sus personajes.

Entonces, ¿qué hace especial a Final Fantasy? Que puede cambiar el modo de hacer cine en Hollywood, al ser la primera película hecha 100% con un estilo llamado fotorrealismo, sin cámaras, ni fotografías, ni scanners, sin artistas de carne y hueso, sin espacios físicos reales ni maquetas o miniaturas.
Y este cambio comenzó con Hironobu Sakaguchi, quien no solo es su realizador cinematográfico sino que también fue quien creó el popular juego en 1987 para la Nintendo Entertainment System.

Este inventivo japonés sabe lo que hace, ya que de las diez versiones sacadas al mercado mundial se han vendido más de 31 millones de unidades. Como una muestra del éxito, su primera versión fue comprada por 520 mil usuarios satisfechos, y Final Fantasy VII (1997) batió los records establecidos al vender seis millones de unidades.

Final Fantasy: The Spirits Within, que se estrena mañana viernes en Panamá, costó 145 millones de dólares. La taquilla norteamericana no ha sido justa con esta producción, aunque buena parte de la crítica especializada le dio un trato positivo pocas veces dado a una película de entretenimiento. Aunque tuvo una aceptable recaudación en su fin de semana de estreno (11 millones de dólares), con los días decayó su boletería hasta llegar a 33 millones en 35 días de proyección.

Artistas virtuales
Final Fantasy se hizo gracias a los últimos avances de la animación infográfica, que permitieron darle un nuevo sentido a lo que podemos llamar actores virtuales.
A diferencia de Titán o Shrek, los personajes de este filme tienen una autenticidad increíble, obtienen una apariencia humana debido a un excelente trabajo fotorrealista, es decir, personas creadas por ordenador sin grandes diferencias con la realidad. Esta conquista tecnológica convierte a maestros como Steven Spielberg y George Lucas en meros principiantes en materia de invención.

La apariencia de los personajes digitales de Final Fantasy oscila entre el dibujo y los actores en vivos. Ese destacado punto medio fue logrado por 250 artistas gráficos de tres continentes (varios trabajaron en El Quinto Elemento, Titanic y Godzilla) en el cuartel general de Hironobu Sakaguchi (ubicado desde hace cuatro años en Tahiti), en un proceso tan lento, que un minuto de metraje fue el resultado de todo un mes de afanosos desvelos.

El objetivo de la cinta, totalmente alcanzado, fue superar otros proyectos ambiciosos en materia de animación como los juguetes de Pixar o los dinosauros de Spielberg, ya que cada uno de sus mil 400 planos tiene algún efecto visual.

Este proyecto deja abierta al futuro una posibilidad: utilizar lo menos posible a los generalmente inestables seres humanos. Con los actores digitales los productores no deben preocuparse por aumentos salariales, manías ególatras, modificaciones a última hora en el contenido del guión, huelgas laborales o que los artistas tenga problemas con la gordura y las drogas.

El argumento de Final Fantasy: The Spirits Within, que no está basado en ninguno de los episodios de la saga, transcurre en la Tierra en 2065, cuando una tropa de alienígenas pretende conquistar el planeta. La salvación de nuestra especie, como era de esperarse, está en manos de la científica Aki Ross, una valerosa dama que está a la altura de Lara Croft, Kyoko Date y Ananova.

Tanto la heroína como el espíritu de este producto de ciencia ficción es una combinación de elementos de Oriente y de Occidente, principalmente de Japón (país donde nació su concepto original) y Estados Unidos (de donde proviene el financiamiento del filme). Las referencias igualmente abarcan la ambientación de otras producciones como Starship Troopers, Dune, Alien y Star Wars.

La diferencia de esta película en relación con otros títulos cinematográficos, es que su protagonista es una estrella cibernética y Final Fantasy inició una revolución solo comparada con lo hecho por los hermanos Lumiere hace poco más de un siglo atrás.


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