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Nace
una estrella
Final Fantasy deja abierta al futuro una posibilidad: utilizar
lo menos posible a los generalmente seres humanos
Final Fantasy: The Spirits Within (Columbia) se basa en un videojuego.
Eso no es ninguna novedad, producciones como Street Fighter, Super
Mario Brothers o Wing Commander hicieron previamente el salto del
ordenador a la pantalla grande. Las voces de sus protagonistas son
de los actores Ming-Na, Alec Baldwin, Steve Buscemi, James Woods
y Donald Sutherland. Otras películas de estudios rivales
como Disney y Dreamworks también han utilizado a famosos
para que le den vida a sus personajes.
Entonces, ¿qué hace especial a Final Fantasy? Que
puede cambiar el modo de hacer cine en Hollywood, al ser la primera
película hecha 100% con un estilo llamado fotorrealismo,
sin cámaras, ni fotografías, ni scanners, sin artistas
de carne y hueso, sin espacios físicos reales ni maquetas
o miniaturas.
Y este cambio comenzó con Hironobu Sakaguchi, quien no solo
es su realizador cinematográfico sino que también
fue quien creó el popular juego en 1987 para la Nintendo
Entertainment System.
Este inventivo japonés sabe lo que hace, ya que de las diez
versiones sacadas al mercado mundial se han vendido más de
31 millones de unidades. Como una muestra del éxito, su primera
versión fue comprada por 520 mil usuarios satisfechos, y
Final Fantasy VII (1997) batió los records establecidos al
vender seis millones de unidades.
Final Fantasy: The Spirits Within, que se estrena mañana
viernes en Panamá, costó 145 millones de dólares.
La taquilla norteamericana no ha sido justa con esta producción,
aunque buena parte de la crítica especializada le dio un
trato positivo pocas veces dado a una película de entretenimiento.
Aunque tuvo una aceptable recaudación en su fin de semana
de estreno (11 millones de dólares), con los días
decayó su boletería hasta llegar a 33 millones en
35 días de proyección.
Artistas virtuales
Final Fantasy se hizo gracias a los últimos avances de la
animación infográfica, que permitieron darle un nuevo
sentido a lo que podemos llamar actores virtuales.
A diferencia de Titán o Shrek, los personajes de este filme
tienen una autenticidad increíble, obtienen una apariencia
humana debido a un excelente trabajo fotorrealista, es decir, personas
creadas por ordenador sin grandes diferencias con la realidad. Esta
conquista tecnológica convierte a maestros como Steven Spielberg
y George Lucas en meros principiantes en materia de invención.
La apariencia de los personajes digitales de Final Fantasy oscila
entre el dibujo y los actores en vivos. Ese destacado punto medio
fue logrado por 250 artistas gráficos de tres continentes
(varios trabajaron en El Quinto Elemento, Titanic y Godzilla) en
el cuartel general de Hironobu Sakaguchi (ubicado desde hace cuatro
años en Tahiti), en un proceso tan lento, que un minuto de
metraje fue el resultado de todo un mes de afanosos desvelos.
El objetivo de la cinta, totalmente alcanzado, fue superar otros
proyectos ambiciosos en materia de animación como los juguetes
de Pixar o los dinosauros de Spielberg, ya que cada uno de sus mil
400 planos tiene algún efecto visual.
Este proyecto deja abierta al futuro una posibilidad: utilizar lo
menos posible a los generalmente inestables seres humanos. Con los
actores digitales los productores no deben preocuparse por aumentos
salariales, manías ególatras, modificaciones a última
hora en el contenido del guión, huelgas laborales o que los
artistas tenga problemas con la gordura y las drogas.
El argumento de Final Fantasy: The Spirits Within, que no está
basado en ninguno de los episodios de la saga, transcurre en la
Tierra en 2065, cuando una tropa de alienígenas pretende
conquistar el planeta. La salvación de nuestra especie, como
era de esperarse, está en manos de la científica Aki
Ross, una valerosa dama que está a la altura de Lara Croft,
Kyoko Date y Ananova.
Tanto la heroína como el espíritu de este producto
de ciencia ficción es una combinación de elementos
de Oriente y de Occidente, principalmente de Japón (país
donde nació su concepto original) y Estados Unidos (de donde
proviene el financiamiento del filme). Las referencias igualmente
abarcan la ambientación de otras producciones como Starship
Troopers, Dune, Alien y Star Wars.
La diferencia de esta película en relación con otros
títulos cinematográficos, es que su protagonista es
una estrella cibernética y Final Fantasy inició una
revolución solo comparada con lo hecho por los hermanos Lumiere
hace poco más de un siglo atrás.
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