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El 'Tigre' de Panamá
“Es cierto que Laguna no fue como campeón la sombra de lo que
desarrolló como pugilista, pero quizás allí esté lo importante
de su escogimiento”, como bien dijera Nicolás Espinosa, en La
Prensa. Vale recordar que el 10 de abril de 1965, en el estadio
Juan Demóstenes Arosemena de la ciudad de Panamá, Laguna se coronó
por primera vez campeón mundial ligero (135 libras), venciendo
por puntos en 15 asaltos al boricua Carlos Ortiz. Su segundo reinado
se produjo el 10 de marzo de 1970, cuando en 9 vueltas noqueó
al californiano Arnaldo Mando Ramos en el Sport Arenas de Los
Angeles.
Si bien Laguna fue efímero en sus dos reinados, el arte del Marqués
de Queensberry -en su máxima expresión- encontró en el “trompadachín”
colonense a gran exponente. Prueba de esto, lo constatamos en
las palabras de un extranjero, el periodista Julio Ernesto Vila
-quien refiriéndose al fraudulento empate de que fue víctima Laguna
ante el argentino Nicolino Locche, en Buenos Aires en 1965- expresó
lo siguiente: “Laguna fue un peleador de notable velocidad y sincronización
entre pies y puños. Todo lo hacía en cámara rápida. Entrando y
saliendo horadó con relampagueantes directos la cerrada guardia
de Locche, con lo que llegó a un final donde el empate favoreció
claramente al local”. Además de lo anterior -y sobre los méritos
del Tigre para su inclusión en el Salón de la Fama- Vila agregó
lo siguiente: “nadie lo noqueó. Subió a combatir contra los mejores
de su tiempo. Laguna no rehuyó a un rival por más peligroso que
fuese. Es bienvenido al Hall de la Fama. Los estadounidenses siempre
demoran para reconocer méritos a boxeadores extranjeros. Este
ha sido un caso más; el último combate de Ismael Laguna fue en
1971”.
Esperamos que para la ceremonia de junio, los medios le den toda
la importancia y cobertura que desde Estados Unidos se merece
el Tigre del boxeo criollo. El panameño Ismael Laguna -estilista
excepcional- ha sido uno de los boxeadores más depurados de todos
los tiempos.
Diógenes Iván Riley
Además
en opinión
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El vergonzoso estigma de la dictadura: Javier Comellys
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El genio de Lépinay: Carlos Urbina G.
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La realidad social panameña: Gerardo A. Guerrel C.
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Los principios de la reforma: Norberto Delgado Durán
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Gómez
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