Panamá, 20 de enero de 2001
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‘Panamá vive un caos’, Alberto Conte

‘‘Vivimos en un ambiente lleno de violencia, de consumismo, de superficialidad y eso tenemos que cambiarlo. Aquí, en esto, los medios de comunicación son un factor importantísimo, por no decir el más importante’’, recalcó Alberto Conte.

FRANCO ROJAS
De La Prensa

Ezequiel Vargas, presidente de la Comisión de Seguridad de la Fundación de Seguridad Ciudadana (a la derecha), y Winston Spadafora, ministro de Gobierno y Justicia. LA PRENSA/Jorge Fernández

Panamá ‘‘vive un caos’’ que debe ser atacado de inmediato para evitar la pérdida del país, y la primera tarea es restablecer los conceptos de autoridad, orden y disciplina, afirmó el empresario Alberto Conte luego de que el Ministerio de Gobierno y Justicia le concediera personería jurídica a la fundación creada para este propósito.

La fundación Seguridad Ciudadana Pro Orden y Disciplina, que dirigen Conte y otros empresarios, entre ellos Víctor Lewis y Ezequiel Vargas, recibió el pasado jueves 18 de enero del 2001, personería jurídica de manos del ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, en una ceremonia a la que asistieron ministros de Estado, autoridades de la Iglesia católica, de la Policía, de la Corte Suprema; educadores y padres de familia, quienes se han sumado a este esfuerzo.

La iniciativa tuvo su génesis hace más de un año en el seno del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), donde un grupo de empresarios llevaron a cabo una serie de reuniones con especialistas y profesionales de las ciencias sociales, con el fin de buscar una solución científica al caos que amenaza con llevar a Panamá a un punto sin retorno.

Consultado Conte por los principales motivos que les llevaron a crear esta fundación, respondió que básicamente la preocupación surge al notar los alarmantes y crecientes índices de delincuencia en el país.

‘‘Esta delincuencia, que es cubierta a plenitud por todos los medios de comunicación, está dibujando la imagen de un Panamá de mucha inseguridad, lo que incentiva la posibilidad de que el secuestro se perpetre a una escala mayor. Evidentemente esta intranquilidad frena el interés que puedan tener los inversionistas internacionales y locales’’, explicó Conte.

Puso de relieve que los miembros de la Fundación han analizado el problema de la delincuencia no como un síntoma de ‘‘simples pecadores’’, sino que han buscado las razones por las cuales se han disparado los índices de violencia en Panamá.

‘‘Hemos hecho estudios a fondo sociológicos, psicológicos y legales y llegamos a la conclusión de que la delincuencia no camina sola, sino que es el resultado de una serie de inconvenientes de tipo económico que han dado por resultado un aglomeramiento tremendo de panameños en la ciudad capital donde, según el último censo hay más del 48% de la población total de la República’’, precisó.

Eso indica que el desempleo [13.3%, según el Gobierno] está creciendo, se está concentrando en ciertas áreas; el interior de la República se está abandonando, y esos son elementos que coadyuvan a la delincuencia, a cometer el delito en búsqueda de una solución a un problema inmediato de subsistencia. ‘‘Eso, obviamente, nos indica la necesidad imperiosa de poner correctivos acordes con la realidad’’, dijo Conte.

Aclaró que la fundación pretende ‘‘coadyuvar’’ en el papel que ejercen las autoridades, prestarles el apoyo que hoy en día no tienen y buscar la forma de canalizar ayudas económicas internacionales para cumplir con los objetivos y principios que se han impuesto dentro de la organización.

‘‘El problema básico, dijo Conte, es que esos organismos siempre se miran con un poco de excepticismo, porque nadie cree que pueda ser factible juntar personas sin intereses más allá que el servir al país. Siempre se mira esto desde la perspectiva de la política partidista y, afortunadamente, ese no es el caso de nuestra fundación’’, remarcó.

‘‘Nuestra gran preocupación es que se ha perdido en Panamá el concepto de autoridad. La autoridad es el ente que implementa el reglamento, y las leyes que se crearon para que la comunidad viva en armonía y en paz. Si no se aplican los reglamentos y se violan impunemente, se crea fácilmente, en teoría, la falta de orden, disciplina y respeto hacia los demás’’.

Señaló que esa falta de respeto se traduce en el famoso ‘‘juega vivo’’, en el sentido de que cada uno hace lo que le da la gana en la medida en que no hay un castigo.

Esa situación, añadió el empresario, ‘‘da por resultado un caos... y Panamá vive un caos. O le ponemos coto a esto y reiteramos que la autoridad tiene que ejercerse aplicando los reglamentos o simplemente perdemos el país’’.

Expresó que la falta de empleo es uno de los problemas más grandes que pueda tener cualquier nación.

Advirtió que la persona que sufre de pauperismo en un momento dado no le importará cometer un delito para poder llevar a sus familiares el sustento y por ello, entonces, hay que buscar una solución a este problema.

Destacó que el problema de la falta de empleo no se va a poder solucionar con las mismas leyes, las mismas estructuras y si no se presta una atención directa al interior de la República.

El otro problema que hay que atacar es el de las actitudes. La actitud del panameño es realmente rebelde, muy alejada de tomar una responsabilidad nacional, la autoestima se está perdiendo muchísimo, no hay solución a los propios problemas, sino que siempre se extiende la mano buscando la dádiva, el paternalismo de Estado, que durante 21 años se aplicó violentamente en Panamá, y que nos ha dañado mucho.

‘‘Vivimos en un ambiente lleno de violencia, de consumismo, de superficialidad y eso tenemos que cambiarlo. Aquí, en esto, los medios de comunicación son un factor importantísimo, por no decir el más importante’’, remarcó Alberto Conte.

El empresario identificó el problema político como otro de los principales factores que está afectando el desarrollo de Panamá.

Recordó que en Panamá ‘‘no hemos descansado de política desde 1994 con la campaña que da un cambio de gobierno, un cambio de partido en el poder, sigue con el intento de reelección, donde se pierde otro montón de tiempo con gente que va a favor, gente que va en contra, mientras los medios estuvieron cargados de mensajes. Es que Panamá entera está politizada’’, se quejó.

‘‘Nosotros debemos tener a los políticos como simples conductores de un vehículo que se llama Estado, evidentemente supervisado por nosotros. Pero ellos [los políticos] son todo... son Estado, son empresa, son definidores de todo tipo de políticas y eso no puede ser, porque la gente siempre está pendiente de qué es lo que saca de los políticos’’, advirtió.

Por esto, indicó, los políticos no se han atrevido a tomar ningún tipo de actitudes que uno les ha recomendado, muy en especial la empresa privada.

Se les ha pedido la necesidad de una Asamblea Constituyente para elaborar un documento básico que deje atrás los desechos del militarismo y que recurra a una fórmula más eficiente para hacer que todos los elementos que componen un Estado coadyuven hacia el mejoramiento del país, concluyó.

 
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