‘Panamá
vive un caos’, Alberto Conte
‘‘Vivimos
en un ambiente lleno de violencia, de consumismo, de superficialidad
y eso tenemos que cambiarlo. Aquí, en esto, los medios de comunicación
son un factor importantísimo, por no decir el más importante’’,
recalcó Alberto Conte.
FRANCO
ROJAS
De
La Prensa
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| Ezequiel
Vargas, presidente de la Comisión de Seguridad de la Fundación
de Seguridad Ciudadana (a la derecha), y Winston Spadafora,
ministro de Gobierno y Justicia. LA PRENSA/Jorge Fernández
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Panamá
‘‘vive un caos’’ que debe ser atacado de inmediato para evitar
la pérdida del país, y la primera tarea es restablecer los conceptos
de autoridad, orden y disciplina, afirmó el empresario Alberto
Conte luego de que el Ministerio de Gobierno y Justicia le concediera
personería jurídica a la fundación creada para este propósito.
La fundación Seguridad Ciudadana Pro Orden y Disciplina, que dirigen
Conte y otros empresarios, entre ellos Víctor Lewis y Ezequiel
Vargas, recibió el pasado jueves 18 de enero del 2001, personería
jurídica de manos del ministro de Gobierno y Justicia, Winston
Spadafora, en una ceremonia a la que asistieron ministros de Estado,
autoridades de la Iglesia católica, de la Policía, de la Corte
Suprema; educadores y padres de familia, quienes se han sumado
a este esfuerzo.
La iniciativa tuvo su génesis hace más de un año en el seno del
Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), donde un grupo
de empresarios llevaron a cabo una serie de reuniones con especialistas
y profesionales de las ciencias sociales, con el fin de buscar
una solución científica al caos que amenaza con llevar a Panamá
a un punto sin retorno.
Consultado Conte por los principales motivos que les llevaron
a crear esta fundación, respondió que básicamente la preocupación
surge al notar los alarmantes y crecientes índices de delincuencia
en el país.
‘‘Esta
delincuencia, que es cubierta a plenitud por todos los medios
de comunicación, está dibujando la imagen de un Panamá de mucha
inseguridad, lo que incentiva la posibilidad de que el secuestro
se perpetre a una escala mayor. Evidentemente esta intranquilidad
frena el interés que puedan tener los inversionistas internacionales
y locales’’, explicó Conte.
Puso de relieve que los miembros de la Fundación han analizado
el problema de la delincuencia no como un síntoma de ‘‘simples
pecadores’’, sino que han buscado las razones por las cuales se
han disparado los índices de violencia en Panamá.
‘‘Hemos
hecho estudios a fondo sociológicos, psicológicos y legales y
llegamos a la conclusión de que la delincuencia no camina sola,
sino que es el resultado de una serie de inconvenientes de tipo
económico que han dado por resultado un aglomeramiento tremendo
de panameños en la ciudad capital donde, según el último censo
hay más del 48% de la población total de la República’’, precisó.
Eso indica que el desempleo [13.3%, según el Gobierno] está creciendo,
se está concentrando en ciertas áreas; el interior de la República
se está abandonando, y esos son elementos que coadyuvan a la delincuencia,
a cometer el delito en búsqueda de una solución a un problema
inmediato de subsistencia. ‘‘Eso, obviamente, nos indica la necesidad
imperiosa de poner correctivos acordes con la realidad’’, dijo
Conte.
Aclaró que la fundación pretende ‘‘coadyuvar’’ en el papel que
ejercen las autoridades, prestarles el apoyo que hoy en día no
tienen y buscar la forma de canalizar ayudas económicas internacionales
para cumplir con los objetivos y principios que se han impuesto
dentro de la organización.
‘‘El
problema básico, dijo Conte, es que esos organismos siempre se
miran con un poco de excepticismo, porque nadie cree que pueda
ser factible juntar personas sin intereses más allá que el servir
al país. Siempre se mira esto desde la perspectiva de la política
partidista y, afortunadamente, ese no es el caso de nuestra fundación’’,
remarcó.
‘‘Nuestra
gran preocupación es que se ha perdido en Panamá el concepto de
autoridad. La autoridad es el ente que implementa el reglamento,
y las leyes que se crearon para que la comunidad viva en armonía
y en paz. Si no se aplican los reglamentos y se violan impunemente,
se crea fácilmente, en teoría, la falta de orden, disciplina y
respeto hacia los demás’’.
Señaló que esa falta de respeto se traduce en el famoso ‘‘juega
vivo’’, en el sentido de que cada uno hace lo que le da la gana
en la medida en que no hay un castigo.
Esa situación, añadió el empresario, ‘‘da por resultado un caos...
y Panamá vive un caos. O le ponemos coto a esto y reiteramos que
la autoridad tiene que ejercerse aplicando los reglamentos o simplemente
perdemos el país’’.
Expresó que la falta de empleo es uno de los problemas más grandes
que pueda tener cualquier nación.
Advirtió que la persona que sufre de pauperismo en un momento
dado no le importará cometer un delito para poder llevar a sus
familiares el sustento y por ello, entonces, hay que buscar una
solución a este problema.
Destacó que el problema de la falta de empleo no se va a poder
solucionar con las mismas leyes, las mismas estructuras y si no
se presta una atención directa al interior de la República.
El otro problema que hay que atacar es el de las actitudes. La
actitud del panameño es realmente rebelde, muy alejada de tomar
una responsabilidad nacional, la autoestima se está perdiendo
muchísimo, no hay solución a los propios problemas, sino que siempre
se extiende la mano buscando la dádiva, el paternalismo de Estado,
que durante 21 años se aplicó violentamente en Panamá, y que nos
ha dañado mucho.
‘‘Vivimos
en un ambiente lleno de violencia, de consumismo, de superficialidad
y eso tenemos que cambiarlo. Aquí, en esto, los medios de comunicación
son un factor importantísimo, por no decir el más importante’’,
remarcó Alberto Conte.
El empresario identificó el problema político como otro de los
principales factores que está afectando el desarrollo de Panamá.
Recordó que en Panamá ‘‘no hemos descansado de política desde
1994 con la campaña que da un cambio de gobierno, un cambio de
partido en el poder, sigue con el intento de reelección, donde
se pierde otro montón de tiempo con gente que va a favor, gente
que va en contra, mientras los medios estuvieron cargados de mensajes.
Es que Panamá entera está politizada’’, se quejó.
‘‘Nosotros
debemos tener a los políticos como simples conductores de un vehículo
que se llama Estado, evidentemente supervisado por nosotros. Pero
ellos [los políticos] son todo... son Estado, son empresa, son
definidores de todo tipo de políticas y eso no puede ser, porque
la gente siempre está pendiente de qué es lo que saca de los políticos’’,
advirtió.
Por esto, indicó, los políticos no se han atrevido a tomar ningún
tipo de actitudes que uno les ha recomendado, muy en especial
la empresa privada.
Se les ha pedido la necesidad de una Asamblea Constituyente para
elaborar un documento básico que deje atrás los desechos del militarismo
y que recurra a una fórmula más eficiente para hacer que todos
los elementos que componen un Estado coadyuven hacia el mejoramiento
del país, concluyó.
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