¿Un
medio para las masas ?
Empresarios
del sector de internet opinan que la red es cada día más accesible
para los panameños
MARTA
FERRER
mferrer@prensa.com
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| Jóvenes
navegan la red en los restaurantes de comida rápida LA
PRENSA/Omar Batista |
En
un país como Panamá, en donde la penetración de internet no alcanza
al 2% de la población, suena lógico pensar que la red se ha convertido
en un medio elitista.
Si hasta en Chile, en donde el 13% de la población tiene acceso
a internet –el índice más elevado de conexiones en América Latina
junto a México–, según un estudio de la empresa Packard Bell,
la brecha, ‘‘brecha digital’’ aún es notable. Un estudio de Emarketer
revela que los chilenos de las clases sociales más altas –que
forman 26% de los hogares– representan el 70% de las conexiones
de internet en el país.
Esta parece ser la tendencia en el resto de Latinoamérica. Debido
a la desigualdad en la distribución del ingreso, sólo el 15% de
la población de la región es considerada un mercado atractivo
para los negocios electrónicos, de acuerdo con Emarketer.
Esperanzas
de igualdad
Pero
hay opiniones que contradicen las cifras. José García, gerente
de E-business Investments (la empresa que desarrolló GaleríaCentral.com),
dice que, aunque muchos consideran que en Panamá internet es un
medio exclusivo para gente con plata, él piensa lo contrario.
Según el empresario, el acceso a la red ha proliferado tanto que
ha penetrado en la vida de distantas clases sociales. ‘‘Hay desde
hogares con una computadora por cuarto, hasta lugares con una
computadora por barrio’’, dice García.
Michael Schwartz, director de Panamacom (www.panamacom.com)
–una empresa de desarrollo de sitios web– está de acuerdo que
internet es un medio para todas las clases sociales.
Naturalmente, al principio pasó lo mismo que siempre ocurre con
las nuevas tecnologías: los precios eran demasiado altos y sólo
un pequeño fragmento de la población podía pagarlos. ‘‘Cuándo
salieron los DVD, por ejemplo, sólo unas cuántas personas podían
comprarlos’’. Hoy día, estos aparatos cuestan menos de 400 dólares
y están reemplazando a los VHS.
Sin embargo, los precios del acceso a internet han bajado rápidamente,
explica Schwartz. En cuanto a dial-up (marcado telefónico), por
ejemplo, la tarifa más barata es 14.95 dólares mensuales con Cable
& Wireless o Interdotnet.
Opciones
para el pueblo
¿Diez
dólares al mes es demasiado? Pues no se preocupe, que hasta internet
gratuito hay –gracias a un modelo de negocios basado en la venta
de anuncios publicitarios– a través de servicios como Ayayai (www.ayayai.com)
y Tutopía (www.tutopia.com).
Incluso, la IDC (por sus siglas en inglés, International Data
Corporation) pronostica que, en el año 2003, de los 30 millones
de usuarios que se calcula que habitan en la región, el 75% estará
conectado gratuitamente.
Según José Benjamín Valdés, el 15% de los usuarios en América
Latina se conectan por Tutopía. El servicio le llega a más de
90 mil centroamericanos, 35 mil de ellos concentrados en Panamá,
dice Valdés. Añade que Panamá es el país de Centroamérica donde
Tutopía tiene el mayor número de usuarios.
La popularidad de internet gratis en Panamá se debe –según Valdés–
a los precios accesibles de las computadoras. De paso, el empresario
aclara que el nivel social de los ‘‘cibernautas’’ lo define el
precio del equipo, y no el acceso a internet.
Su competidor, Ayayai, cuenta con aproximadamente la misma cantidad
de usuarios en Panamá, informa Ralph Attie, gerente de la empresa.
Attie está de acuerdo con que la principal barrera para el crecimiento
de la penetración de internet en el país ha sido el equipo. La
combinación entre la reducción de los precios de las computadoras
y la llegada de internet gratis, es lo que realmente ha impulsado
al sector, dice. Otro factor que menciona es el incremento de
la disponibilidad de computadoras ‘‘conectadas’’ dentro de las
oficinas.
Ahora, ¿cómo describir al usuario promedio del internet gratuito?
De acuerdo con los datos demográficos de Tutopía en Panamá, Valdés
dice que el 52% son profesionales, el 24% estudiantes y el 19%
graduados de carreras técnicas. En cuanto al promedio de ingresos,
Valdés prefirió no revelar sus datos, ya que muchos usuarios se
muestran reacios a responder sinceramente.
Por su lado, Attie también opina que es difícil calcular un ingreso
promedio entre sus usuarios, aunque piensa que está entre 750
dólares o mil dólares mensuales (por familia). Este empresario
tampoco piensa que internet es un medio elitista. Además, cada
clase social tiene un objetivo diferente en internet, dice.
Pero no todo es color de rosa.
Con el alza de las tarifas telefónicas locales, hasta el internet
gratis puede salir caro. Attie cuenta cómo este mes han visto
un aumento en la solicitud de equipos de cable módem (que no utiliza
las líneas telefónicas). ‘‘El alza de las tarifas podría afectar
nuestro negocio –dice Attie–. Y por eso hemos comenzado a ofrecer
opciones como el cable módem’’.
De
cibercafés a infoplazas
Tanto
García como Schwartz opinan que, en Panamá, el acceso a internet
desde los cibercafés ha aumentado la popularidad de este medio.
Con la llegada de internet a los restaurantes de comida rápida
a finales del año pasado, aun más panameños están ‘‘conectados’’,
añade García.
Incluso para los servicios de internet gratis, los ‘‘cibercafés’’
y las ‘‘infoplazas’’ son una ventaja, según Valdés, ya que sirven
para exponer a las personas de bajos recursos a este nuevo medio.
‘‘Así descubren si les gusta, y entonces ahorran para comprar
una PC, y conectarse desde la casa’’, dice.
Para sorpresa de todos, hasta el Gobierno ha decidido prestarle
una mano a la propagación de internet en diferentes estratos sociales.
A un costo de un millón de dólares, el Municipio de Panamá instalará
22 ‘‘infoplazas’’ (o centros con computadoras) –valoradas en 60
mil dólares cada una– en los 19 corregimientos de la zona metropolitana.
La buena noticia es producto de un convenio de asistencia mutua
firmado a principios de mes por el alcalde, Juan Carlos Navarro,
y el director de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología
(SENACYT) Gonzalo Córdoba. Para la instalación de las ‘‘infoplazas’’,
la Alcaldía de Panamá aportará 250 mil dólares y la SENACYT, 900
mil dólares.
Los servicios tendrán un costo por hora de 25 centésimos para
estudiantes de primaria y secundaria, y de 50 centésimos por hora
para estudiantes universitarios, maestros y profesores.
Para concluir, cabe mencionar que, en Latinoamérica, también podemos
acusar a internet de ser un medio machista. En 1997, el 76% de
los ‘‘cibernautas’’ latinoamericanos eran hombres, aunque las
cosas están cambiando, y actualmente, el 60% son del sexo masculino.
Pero ese ya es otro tema.
La
‘‘brecha digital’’ en Estados Unidos
El
término ‘‘brecha digital’’ se refiere a la separación entre los
que tienen acceso a internet y los que no lo tienen. De acuerdo
con el State of the Internet 2000 (que analiza cómo le fue a internet
en el 2000) –una publicación del Internet Council de Estados Unidos
(www.usic.com)–
combatir esta brecha es uno de los principales retos del sector.
Dentro de los Estados Unidos, la ‘‘brecha digital’’ no es tan
amplia como parece a primer vistazo. Lo que parecía ser un problema
racial, ahora parece ser un problema económico, basado en la diferencia
de ingresos entre la población.
De
acuerdo con un estudio de Jupiter Communications, casi el 50%
de los hogares en Estados Unidos con ingresos anuales por debajo
de 15 mil dólares tendrán acceso a internet en el 2005. Es decir,
los tres millones de usuarios dentro de este rango se triplicarán
a 9 millones para esa fecha. Actualmente, hay 60% más hogares
blancos ‘‘conectados’’ que hogares negros ‘‘conectados’’. Las
comunidades negras e hispanas tienen la menor penetración de internet,
con 30% y 33% respectivamente.
Moscoso
se pronuncia en internet
El
sitio web de la Presidencia transmite los discursos de Moscoso
Marta
Ferrer
mferrer@prensa.com
Entre
los milagros que internet hace posibles está la transmisión de
audio. Y no sólo estamos hablando de los polémicos MP3 (archivos
de música). En el sitio web de la Presidencia de la República
(www.presidencia.gob.pa)
– recientemente rediseñado–, el Gobierno ha implementado aplicaciones
de audio para transmitir los discursos de la presidenta Mireya
Moscoso.
¿Le
interesa escuchar las palabras dichas en la inauguración de la
terminal de cruceros en Colón o en la clausura de la X Cumbre
Iberoamericana? Pues no es muy tarde para hacerlo. Aunque la selección
de discursos con audio no es muy grande (son sólo ocho de los
más recientes), el concepto representa un primer paso en la incursión
de internet dentro de la política panameña.
BYOBroadcast, la empresa estadounidense que les provee de la aplicación,
explica en un boletín informativo que la mayoría de sus clientes
utilizan audio para transmitir mensajes promocionales; y que la
Presidencia es su único cliente gubernamental. Entre los competidores
principales de BYOBroadcast están Microsoft y Real Audio.
¿Y
cuánto cuesta al Gobierno este pequeño lujo? En realidad, las
tarifas de servicios de BYOBroadcast dependen de la cantidad de
veces que la aplicación sea utilizada; lo que probablemente dependa
de cuánto tráfico genere el sitio. La tarifa base, por ejemplo,
es 200 dólares mensuales e incluye hasta mil usos.
Un representante del departamento de Informática del Ministerio
de la Presidencia reveló que el sitio web tiene aproximadamente
cuatro mil visitas al mes. El discurso del primer año de gestión
de Moscoso parece ser el más popular entre los usuarios, y ha
sido escuchado casi mil 500 veces, de acuerdo con cifras que BYOBroadcast
le suministró al Ministerio.
Julio Trelles, gerente de cuentas de BYOBroadcast y encargado
del proyecto, explica que lo más importante es que, para utilizar
esta aplicación de audio el usuario no necesita tener ningún programa
especial ni conocimiento técnico. Tampoco hay que tener conexiones
rápidas, añade Trelles.
El audio por internet es una herramienta importante para que los
políticos se mantengan en contacto con el pueblo, opina Trelles.
‘‘Es más fácil escuchar un discurso que leerlo’’, dice. Y los
panameños que viven en el extranjero, ahora también tendrán la
oportunidad de escuchar a Moscoso.
Aunque la empresa apenas empieza a promoverse en Latinoamérica,
ya cuenta con otros clientes en la región, como por ejemplo la
Agencia Mexicana de Noticias (NOTIMEX) (www.notimex.com)
y la compañía española Telefónica en el sur de Chile (www.telsur.com/prod/adsl.htm)
curiosid@des
dela red
El
web-rage y los métodos
de búsqueda
La ‘‘rabia del volante’’ llega a internet. Sí,
no sólo el tráfico de la calle causa ira, sino que la larga espera
en conseguir información valiosa por internet causa lo que se
ha denominado web-rage.
De acuerdo con un estudio de la empresa Roper Starch Worldwide
(www.roper.com),
los usuarios de internet se ‘‘frustran’’ después de doce minutos
de buscar en un search engine (tipo Yahoo, Altavista, Google
y Lycos, por mencionar algunos) sin recibir información valiosa
alguna.
Pero esos son los pacientes... Algunos (un 7%, para ser exactos)
de los que contestaron una encuesta patrocinada por esta firma
dijeron molestarse y estallar en ira después de esperar tan sólo
tres minutos.
Y es que, según un estudio de la compañía Bright Planet (www.brightplanet.com),
con sede en Dakota del Sur (EU), la red actual es 500 mil veces
más grande de lo que se piensa y de lo que era hace unos años,
y los ‘‘mapas’’ que tienen aún los search engines más grandes
y conocidos no abarcan lo suficiente.
Para tener una idea clara del tamaño de la red, hay que tener
en cuenta que hay unos 550 mil millones de documentos en-línea,
de los cuales solamente unos mil millones están ‘‘indexados’’
en todos los search engines mundiales combinados.
Pero, aunque parezca una cantidad elevada, esos mil millones de
documentos representan solamente el 20% de las páginas registradas
bajo el dominio ‘‘punto- com’’. Esto sin contar los ‘‘punto-org’’,
‘‘punto-net’’, ‘‘punto-tv’’ y demás dominios.
De acuerdo a Bright Planet, el problema con estos métodos de búsqueda
es que sólo miran la información superficial, y muchos todavía
no son capaces de mantener el ritmo de crecimiento del la red
mundial día a día.
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