Un
toque de vida
Anualmente,
en Panamá se deforestan unas 50 mil hectáreas
Julio
César Aizprúa
jaizprua@prensa.com
Reforestar
es un acto de resurrección; darle a la tierra una segunda oportunidad
para que vuelva a generar vida, disfrazada nuevamente de raíces,
tallos y hojas. En Panamá, en donde cada año se deforestan unas
50 mil hectáreas, la reforestación surge como una alternativa
al grave deterioro de nuestros bosques. Sin embargo, no toda reforestación
es de por sí buena.
Hasta 1999, en el país se había reforestado 40 mil hectáreas,
de las cuales la mayoría –unas 10 mil 282 hectáreas– se encuentran
ubicadas en la provincia de Veraguas.
Un 95% del total de las tierras reforestadas están sembradas de
teca, árbol cuya madera es ‘‘muy fina’’, y que ofrece una recuperación
económica ‘‘más rápida’’, según dijo el reforestador Virgilio
Tejeira.
No obstante, Tejeira reconoció que la teca tiene unas hojas muy
anchas que, al caer al suelo, retienen el agua de lluvia y evitan
que crezca la maleza, que es la que retiene la tierra. Algunos
expertos opinan que es mejor para la calidad de la tierra tener
terrenos de pasto que tener monocultivos de teca, que resultan
en una erosión de esta.
Pero según Tejeira, ‘‘eso se puede manejar’’.
El corte total de las plantaciones reforestadas de teca se realiza
en un promedio de 25 años, dependiendo de los suelos en que se
planta. La madera que se obtendrá de las plantaciones sembradas
actualmente, añadió Tejeira, se venderá en el mercado internacional,
ya que localmente los aserraderos no tienen la capacidad para
aserrar esta madera.
‘‘A
través de la ANARAP, los reforestadores se están organizando para
exportar hacia los mercados de Europa y Estados Unidos la madera
que se obtendrá en el ‘raleo’, como en el corte final’’, indicó.
El ‘raleo’ es una poda que se realiza cada vez que los árboles
necesitan un mayor espacio para expandir sus ramas. Las ramas
que se cortan se utilizan para la fabricación de palillos de dientes
o palos de escoba, por ejemplo.
Tejeira señaló que también existe interés de parte de compradores
japoneses por comprar teca, pues ellos conocen el valor de esta
madera.
Por su parte, Griselda Jaén, directora ejecutiva de la Asociación
Nacional de Reforestadores (ANARAP), indicó que la reforestación
ha tomado un gran impulso desde que se promulgó la Ley 24 de 1992,
por medio de la cual se establecen incentivos fiscales y se regula
la actividad de reforestación en Panamá.
Esta ley permite deducir el 100% del valor invertido, y exonera
el Impuesto Sobre la Renta sobre las utilidades obtenidas en el
corte final, cuando se esperan rendimientos económicos superiores
a muchas otras actividades.
Una
industria con límites
En
todo el mundo los recursos forestales están siendo agotados a
un ritmo alarmante.
Según el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Alimentación
y la Agricultura (FAO), anualmente se pierden más de 150 mil kilómetros
cuadrados de bosques tropicales, sobre todo debido al crecimiento
demográfico que da lugar a un aprovechamiento inadecuado de la
tierra.
En muchos países, explica el organismo internacional, los bosques
que aún subsisten están siendo degradados por un pastoreo y una
tala excesiva, por la contaminación del aire, por actividades
mineras y por la extracción del petróleo.
‘‘En
el futuro el sector forestal tendrá que hacer frente a una demanda
aún más intensa de sus productos y servicios industriales. Y ser
objeto de una presión creciente en favor de la utilización de
las tierras forestales para la agricultura, la construcción de
infraestructuras y para usos urbanos’’, afirma la FAO.
La mayor parte de las tierras adecuadas para los cultivos están
siendo ya utilizadas y, según las proyecciones, la disponibilidad
per cápita de tierras de cultivo en los países en desarrollo bajará
de 0.65 hectáreas a unas 0.4 hectáreas entre finales del decenio
de 1990 y el año 2010.
‘‘Los
mejores estudios disponibles indican que, aproximadamente, el
16% del total de la superficie cultivable ha sido degradado por
la actividad humana durante el último medio siglo’’.
Por ejemplo, dice la FAO, la degradación de las formaciones arbóreas
y de arbustos y la explotación excesiva de los bosques son algunas
de las causas principales de la degradación del suelo en los trópicos
secos. Los datos de la FAO indican que la tasa de deforestación
en estas zonas es casi del 1% al año.
La degradación de los suelos de tierras secas, dice la FAO, afecta
los ecosistemas de esta tierras, e incluso cuando la pérdida de
fertilidad no es irreversible, no es posible rehabilitar los suelos
sino a un costo muy elevado.
Para el ex presidente de la ANARAP, Osvaldo Lau, la reforestación
ha dejado de ser una ‘‘actividad romántica de pocos’’, pues se
ha convertido en una ‘‘obligación de todos’’ para detener el deterioro
de la calidad de vida de los panameños.
La
reforestación
- La reforestación
permite la recuperación de tierras degradadas, y muchas
veces abandonadas por su bajo rendimiento agrícola
o por su alto costo de reincorporación económica.
- Activa
la economía.
- Crea
nuevos bosques que permiten ayudar a detener el deterioro
del medio ambiente. Incentivo forestal
- La Ley
58 de 29 de diciembre de 1999 creó el Certificado de
Incentivo Forestal.
- Este
documento es un mecanismo de apoyo público, otorgado
con el interés de motivar acciones socialmente deseables
que estimulen la reforestación por parte del pequeño
productor agropecuario.
- La legislación
define al pequeño productor agropecuario como toda
persona natural que produce el mínimo necesario para
su subsistencia, o menos.
- Es, dice
la legislación, el que utiliza preferentemente la mano
de obra familiar para el desarrollo de la explotación
agrícola de su propiedad.
- También
es aquel que tiene tierras en calidad de propietario o poseedor
de certificados obtenidos por medio de la Reforma Agraria,
con una extensión no mayor de 50 hectáreas.
- De este
hectareaje, puede dedicar un máximo de 5 hectáreas
a la reforestación con especies maderables, fibras
vegetales y frutas arbóreas.
- En este
caso, la ley incluye la reforestación de linderos y
cercas internas de la explotación, tomando en cuenta
la cantidad de árboles plantados en una hectárea,
según la especie.
- El pequeño
productor agropecuario tiene que clasificar según el
estudio socioeconómico que realice el Banco de Desarrollo
Agropecuario (BDA).
- Los agricultores
que reciban este certificado se verán amparados por
el artículo 710 del Código Fiscal.
- Este
artículo establece que todas las personas naturales
que se dediquen a la actividad agropecuaria y que tengan ingresos
brutos anuales menores de 100 mil dólares, no estarán
obligadas a presentar declaración de rentas.
Fuente:
Boletìn informativo de Grant Thornton Cheng y Asociados
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