Panamá, 20 de enero de 2001
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Un toque de vida

Anualmente, en Panamá se deforestan unas 50 mil hectáreas

Julio César Aizprúa
jaizprua@prensa.com

Reforestar es un acto de resurrección; darle a la tierra una segunda oportunidad para que vuelva a generar vida, disfrazada nuevamente de raíces, tallos y hojas. En Panamá, en donde cada año se deforestan unas 50 mil hectáreas, la reforestación surge como una alternativa al grave deterioro de nuestros bosques. Sin embargo, no toda reforestación es de por sí buena.

Hasta 1999, en el país se había reforestado 40 mil hectáreas, de las cuales la mayoría –unas 10 mil 282 hectáreas– se encuentran ubicadas en la provincia de Veraguas.

Un 95% del total de las tierras reforestadas están sembradas de teca, árbol cuya madera es ‘‘muy fina’’, y que ofrece una recuperación económica ‘‘más rápida’’, según dijo el reforestador Virgilio Tejeira.

No obstante, Tejeira reconoció que la teca tiene unas hojas muy anchas que, al caer al suelo, retienen el agua de lluvia y evitan que crezca la maleza, que es la que retiene la tierra. Algunos expertos opinan que es mejor para la calidad de la tierra tener terrenos de pasto que tener monocultivos de teca, que resultan en una erosión de esta.

Pero según Tejeira, ‘‘eso se puede manejar’’.

El corte total de las plantaciones reforestadas de teca se realiza en un promedio de 25 años, dependiendo de los suelos en que se planta. La madera que se obtendrá de las plantaciones sembradas actualmente, añadió Tejeira, se venderá en el mercado internacional, ya que localmente los aserraderos no tienen la capacidad para aserrar esta madera.

‘‘A través de la ANARAP, los reforestadores se están organizando para exportar hacia los mercados de Europa y Estados Unidos la madera que se obtendrá en el ‘raleo’, como en el corte final’’, indicó.

El ‘raleo’ es una poda que se realiza cada vez que los árboles necesitan un mayor espacio para expandir sus ramas. Las ramas que se cortan se utilizan para la fabricación de palillos de dientes o palos de escoba, por ejemplo.

Tejeira señaló que también existe interés de parte de compradores japoneses por comprar teca, pues ellos conocen el valor de esta madera.

Por su parte, Griselda Jaén, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Reforestadores (ANARAP), indicó que la reforestación ha tomado un gran impulso desde que se promulgó la Ley 24 de 1992, por medio de la cual se establecen incentivos fiscales y se regula la actividad de reforestación en Panamá.

Esta ley permite deducir el 100% del valor invertido, y exonera el Impuesto Sobre la Renta sobre las utilidades obtenidas en el corte final, cuando se esperan rendimientos económicos superiores a muchas otras actividades.

Una industria con límites

En todo el mundo los recursos forestales están siendo agotados a un ritmo alarmante.

Según el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Alimentación y la Agricultura (FAO), anualmente se pierden más de 150 mil kilómetros cuadrados de bosques tropicales, sobre todo debido al crecimiento demográfico que da lugar a un aprovechamiento inadecuado de la tierra.

En muchos países, explica el organismo internacional, los bosques que aún subsisten están siendo degradados por un pastoreo y una tala excesiva, por la contaminación del aire, por actividades mineras y por la extracción del petróleo.

‘‘En el futuro el sector forestal tendrá que hacer frente a una demanda aún más intensa de sus productos y servicios industriales. Y ser objeto de una presión creciente en favor de la utilización de las tierras forestales para la agricultura, la construcción de infraestructuras y para usos urbanos’’, afirma la FAO.

La mayor parte de las tierras adecuadas para los cultivos están siendo ya utilizadas y, según las proyecciones, la disponibilidad per cápita de tierras de cultivo en los países en desarrollo bajará de 0.65 hectáreas a unas 0.4 hectáreas entre finales del decenio de 1990 y el año 2010.

‘‘Los mejores estudios disponibles indican que, aproximadamente, el 16% del total de la superficie cultivable ha sido degradado por la actividad humana durante el último medio siglo’’.

Por ejemplo, dice la FAO, la degradación de las formaciones arbóreas y de arbustos y la explotación excesiva de los bosques son algunas de las causas principales de la degradación del suelo en los trópicos secos. Los datos de la FAO indican que la tasa de deforestación en estas zonas es casi del 1% al año.

La degradación de los suelos de tierras secas, dice la FAO, afecta los ecosistemas de esta tierras, e incluso cuando la pérdida de fertilidad no es irreversible, no es posible rehabilitar los suelos sino a un costo muy elevado.

Para el ex presidente de la ANARAP, Osvaldo Lau, la reforestación ha dejado de ser una ‘‘actividad romántica de pocos’’, pues se ha convertido en una ‘‘obligación de todos’’ para detener el deterioro de la calidad de vida de los panameños.

La reforestación

  • La reforestación permite la recuperación de tierras degradadas, y muchas veces abandonadas por su bajo rendimiento agrícola o por su alto costo de reincorporación económica.
  • Activa la economía.
  • Crea nuevos bosques que permiten ayudar a detener el deterioro del medio ambiente. Incentivo forestal
  • La Ley 58 de 29 de diciembre de 1999 creó el Certificado de Incentivo Forestal.
  • Este documento es un mecanismo de apoyo público, otorgado con el interés de motivar acciones socialmente deseables que estimulen la reforestación por parte del pequeño productor agropecuario.
  • La legislación define al pequeño productor agropecuario como toda persona natural que produce el mínimo necesario para su subsistencia, o menos.
  • Es, dice la legislación, el que utiliza preferentemente la mano de obra familiar para el desarrollo de la explotación agrícola de su propiedad.
  • También es aquel que tiene tierras en calidad de propietario o poseedor de certificados obtenidos por medio de la Reforma Agraria, con una extensión no mayor de 50 hectáreas.
  • De este hectareaje, puede dedicar un máximo de 5 hectáreas a la reforestación con especies maderables, fibras vegetales y frutas arbóreas.
  • En este caso, la ley incluye la reforestación de linderos y cercas internas de la explotación, tomando en cuenta la cantidad de árboles plantados en una hectárea, según la especie.
  • El pequeño productor agropecuario tiene que clasificar según el estudio socioeconómico que realice el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA).
  • Los agricultores que reciban este certificado se verán amparados por el artículo 710 del Código Fiscal.
  • Este artículo establece que todas las personas naturales que se dediquen a la actividad agropecuaria y que tengan ingresos brutos anuales menores de 100 mil dólares, no estarán obligadas a presentar declaración de rentas.

Fuente: Boletìn informativo de Grant Thornton Cheng y Asociados

 
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